VÍDEO: Demagogia de Varela

Aspinwall o Colón: de la desobediencia civil a la demagogia

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  • Por Cecilio E. Simon E.

Redacción de Bayano digital

Solo un ingeniero, que seguramente desatendió sus lecciones filosofía y historia, no es consiente de las décadas de lucha de los colonenses para que su ciudad,  -levantada sobre la Isla Margarita donde se construyó la Terminal Atlántico del Ferrocarril-, fuese llamada Colón.

Finalizada la construcción de la terminal, los norteamericanos pretendieron llamarla Aspinwall, en homenaje a William Henry Aspinwall, uno de los directores de Pacific Mail, empresa que financió la compañía del ferrocarril de Panamá, en tanto que el gobierno y los ciudadanos insistieron llamarla Colón.

La larga disputa por el nombre, que se dio entre 1852 y 1890, concluyó cuando el gobierno colombiano, en un acto de soberanía y apoyado por la desobediencia civil, terminó la controversia,  al dar instrucciones a los carteros de regresar a sus remitentes toda correspondencia dirigida a Aspinwall.

El ingeniero de verbo fácil, seguramente no leyó el libro La Política de Aristóteles en el que el sabio afirma:

Antiguamente, cuando un mismo personaje era demagogo y general, el gobierno degeneraba fácilmente en tiranía, y casi todos los antiguos tiranos comenzaron por ser demagogos.

(…) en aquella época, para ser demagogo, era indispensable proceder de las filas del ejército, porque entonces no se sabía todavía utilizar hábilmente la palabra. En la actualidad, gracias a los progresos de la retórica, basta saber hablar bien para llegar a ser jefe del pueblo.

Tampoco leyó la definición del Diccionario Oxford, que apegado al filósofo griego postula que:

La demagogia es una práctica, una manipulación deliberada de aquellos que aparentan humildad u honestidad con el fin de obtener favores poco claros y ganarse a alguien, expresando en público sus ideas y sus opiniones utilizando argumentos bien hablados que supuestamente serán agradables para los que están escuchando pero que en realidad están manipulando los sentimientos, las emociones y la voluntad de la gente con falacias y mentiras.

La demagogia fue llevada a la antigua y emblemática Casa Wilcox 1 de julio del 2014. Esa día, en horas de la noche,  hizo gala la manipulación deliberada de las necesidades y reivindicaciones postergadas de un pueblo con historia de lucha y sacrificio.

En la coyuntura actual, queda clara la disyuntiva: la represión propia de la oligarquía demagógica expresada como tiranía, o el dialogo que reivindique el nombre de la Ciudad de Colón, con los colonenses dentro de sus 16 calles, como decidió el pueblo soberanamente, enfrentado a la poderosa Compañía del Ferrocarril, en la disputa de desobediencia civil que se prolongó desde mediados hasta fines del siglo XIX.

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