Utilizan en Panamá drones para el monitoreo en la selva

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Drones programados para el monitoreo en áreas selváicas.

Utilizan en Panamá drones para el monitoreo en la selva

  • Cada año se destruyen alrededor de 13 millones de hectáreas forestales, según cifras de las Naciones Unidas. Eso es como si la mitad del Ecuador fuese reducido a un montón de escombros madereros, dejando un horizonte donde no hay nada más que cerros completamente desnudos.
  • Sin embargo, el uso de tecnología para el manejo de vuelos no tripulados podría ayudar a cambia ese panorama, en dependencia de metas y objetivos trazados.

(Redacción de Bayano)

Indígenas de Panamá han sido capacitados este año en el uso de drones para cuidar las selvas tropicales, como parte de un esfuerzo dirigido a frenar la tala indiscriminada y la pérdida de recursos forestales que amenaza la biodiversidad. Un proyecto similar ha sido puesto en marcha en Perú.

La iniciativa, apoyada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa ambiental ONU-REDD, se apoya en el uso de naves no tripuladas (drones), computadoras y softwares para el monitoreo de incendios forestales, invasiones territorio indígenas y monitoreo de cultivos.

Sobre esa propuesta, la jefa de la Unidad de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente de Panamá, Rosilena Lindo, ponderó el uso de la herramienta tecnológica que empodera a los pueblos indígenas en la gestión de los recursos naturales.

Lindo subrayó que “el Sistema Nacional de Monitoreo de Bosque debe ser sostenible y contará con la activa participación de todos los actores del sector, en respuesta al compromiso del país para hacer frente a los efectos adversos del cambio climático”.

A su vez, Eliseo Quintero, representante de la Comarca Indígena Ngäbe-Buglé, puntualizó que “estas herramientas nos permiten conocer las características de los bosques y los recursos que tenemos en nuestros territorios”.

El gobierno panameño lanzó la Alianza por el Millón de hectáreas, para la reforestación de zonas degradadas, y el mecanismo REDD+, cuyos resultados deben ser sometidos a un proceso de monitoreo forestal para determinar los avances. En la actualidad, la tasa de deforestación supera a la tasa de reforestación.

Se estima que en Panamá se ha perdido más del 65 por ciento de la superficie de selvas, a causa de la tala ilegal, mientras que las tasas de deforestación superan las 20.000 hectáreas anuales. Ello se ha agravado con el expolio de empresas mineras que asumido en forma arbitraria el control de fuentes hídricas.