Urge eliminación de bombas dispersas, tras destrucción de armas químicas

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Armas químicas. (Composición fotográfica: Diario Crítica).
  • Un informe oficial indica que en la eliminación de armas químicas se utilizó la lluvia y la humedad para asegurar la hidrólisis y dilución de las municiones.

  • Unos 150 especialistas del Comando Sur de Estados Unidos y explosivistas de la Policía Nacional intervinieron en esa operación realizada en forma conjunta.

Por David Carrasco

Panamá obtuvo un logro diplomático importante, al conseguir que unidades militares de Estados Unidos ‒en presencia de efectivos nacionales‒ destruyesen ocho municiones químicas de fosgeno y cloruro de cianógeno, en la isla San José, en el océano Pacífico, pero ello ha revivido los pedidos de sanear a todo el país, en atención al principio ambiental de que “quien contamina paga”.

En un anuncio oficial, la ministra de Relaciones Exteriores de Panamá, Isabel De Saint Malo, aseveró que la eliminación efectiva del peligroso material bélico ha sido cumplida en seguimiento del Acuerdo presentado y avalado el 14 de julio de 2017, en la 85ª Sesión del Consejo Ejecutivo de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

“La destrucción de estas armas químicas son el resultado de un histórico acuerdo de cooperación entre la república de Panamá y los Estados Unidos de América, con base en la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción”, acotó.

Con la remoción y eliminación de las armas químicas en territorio insular, Panamá sale de la lista elaborada por la OPAQ, de países que mantienen este tipo de armas sin detonar. La Isla San José, de 44 kilómetros cuadrados en el archipiélago de Las Perlas, albergaba municiones químicas utilizadas por militares estadounidenses en ensayos de armamento estratégico en diversas guerras.

Sin embargo, la canciller resaltó que Panamá apelará a mecanismos similares, si son encontradas municiones en otros lugares del país, para su debida descontaminación. Adujo que “Panamá nunca cederá sus derechos a garantizar la seguridad en nuestro país”.

El investigador estadounidense John Lindsay-Poland, autor del libro “Emperadores en la selva”, denunció en 2003 que Estados Unidos dejó en Panamá peligrosos basureros con toneladas de bombas y municiones de armas químicas (gas mostaza y agentes nerviosos, asfixiantes y venenosos) y convencionales.

Esas armas fueron usadas por el Ejército de Estados Unidos en experimentos bélicos durante el siglo XX, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) para alistar la invasión a Japón o en la guerra de Vietnam (1964-1975), sin que luego fuesen destruidas, y se estima que están dispersas en Panamá. Incluso, hay evidencias de que soldados puertorriqueños fueron usados como “conejillos de indias” en esos ensayos infernales que provocaron cáncer.

En un pasado reciente, fueron destruidas antiguas bombas en el polígono de Nuevo Emperador, en la ribera oeste del Canal de Panamá, y en áreas coralinas en la península de Azuero. El mayor problema actual, es que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se negaron a suministrar a las desaparecidas Fuerzas de Defensa el tipo de material utilizado y los mapas de los antiguos depósitos y zonas de prueba de bombas convencionales y no convencionales.

Al respecto, el director del Instituto del Canal de Panamá y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá, Luis Navas, ha exigido el fiel cumplimiento de los Tratados “Torrijos-Carter”, en lo que concierne a la limpieza profunda de antiguos polígonos. El docente ha señalado que Estado Unidos no puede desprenderse de su responsabilidad internacional en el tema de los polígonos militares.

En 2013, el Departamento de Defensa (Pentágono) de Estados Unidos aceptó, tras múltiples pedidos, limpiar áreas contaminadas en las riberas del Canal de Panamá. No obstante, expedicionarios que recorrieron senderos en zonas selváticas en la caribeña provincia de Colón, constataron la presencia de explosivos dispersos en la selva y de letreros que advierten sobre peligros a los seres humanos.

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