Una noche blanca llena de luces en Montreal

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Montreal en Lumière marca la transición entre el invierno y la primavera en centro-este canadiense. (Foto: Luis Laborda).

Por Luis Alberto Laborda | amlat@rcinet.ca

  • Como cada año, las quejas, lamentos y caras largas propias de la prolongada sesión de invierno en Canadá comienzan a quedar atrás.

Con un invierno particularmente inestable, que sometió a los habitantes de estas latitudes a cambios bruscos de temperatura, precipitaciones de lluvia, nieve y la temida lluvia helada, seguidilla de días soleados y grises plomizos, los deseos de dar vuelta la página del almanaque y dar el puntapié inicial de la primavera se hacen presentes.

Una pista de que esto está a punto de ocurrir lo constituye el lanzamiento de los festivales callejeros que se encuentran en pleno cambio de la temporada y de un evento que se lleva a cabo cada año en Montreal, conocido como “Nuit Blanche” o Noche Blanca.

Se trata de una ocasión en la que la ciudad permanece despierta, hasta el amanecer del día siguiente, plagada de actividades de diverso tipo, como eventos musicales, deportivos, culturales y hasta degustaciones de comidas y bebidas.

¿Quiere emular a los atletas que participaron en los recientes juegos olímpicos? Un tobogán de hielo en plena ciudad para intentarlo. (Foto: Luis Laborda).

Uno de los puntos de atracción principal lo constituyó este año la coincidencia de la Noche Blanca con el Festival Montréal en Lumière, él último gran evento hibernal local, que atrae una concurrencia estimada en no menos de un millón de personas en cada edición.

Más allá de los eventos centrales, diversos sitios del centro de la ciudad presentan instalaciones y dispositivos con los que el público puede interactuar.

Las actividades recreativas ocupan un lugar privilegiado en el programa presentado. Entre ellas, aquellas que requieren destreza física y, por qué no, una dosis de espíritu temerario, para lanzarse por un tobogán gigante, instalado en pleno Barrio de los Espectáculos o Quartier des Spectacles, por su nombre original en francés.

La faceta cultural, en su sentido más amplio, también se encuentra presente. Y si hay algo que caracteriza a Canadá es el jarabe o miel de arce. No por nada, una hoja de ese árbol se ubica al centro de la bandera nacional y es uno de los íconos más reconocibles del país.

Bien puede decirse que la Noche Blanca es una de las fiestas más esperadas por el público. En esta última edición, más de 200 eventos se pusieron a disposición de los asistentes, incluyendo la degustación de bocados y bebidas.

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