Un solo territorio, una sola bandera.  ¡Bases No!

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9 de enero de 1964

A más de un siglo y medio, la sentencia del patriota istmeño Mateo Iturralde: “¡Yo no vendo a mi patria!”, resuena en la conciencia de los panameños, especialmente cuando se divisan en el horizonte de la nación renovadas amenazas imperiales de recolonización, en colusión con la nueva oligarquía neoliberal, subordinada a las corporaciones transnacionales que ostenta el poder económico, sociocultural y político sobre el país.

La agenda diseñada por el gobierno del presidente Donald Trump para la reunión a la que ha sido convocado el presidente panameño Juan Carlos Varela, comprende, como ha sido diseminado por los voceros de Washington, la presunta exigencia de Trump para ampliar y fortalecer la presencia militar de Estados Unidos en Panamá, con el pretexto de luchar contra el terrorismo y el narcotráfico, y la inducida “crisis” en la República Bolivariana de Venezuela.

El pueblo panameño no permitirá subterfugios destinados a ceder la soberanía.

El presidente Trump y grupos guerreristas que lo rodean, así como el presidente Varela y la burguesía neoliberal transnacionalizadora en el poder, deben tener meridiana claridad de que el pueblo panameño no permitirá subterfugios destinados a ceder la soberanía nacional y ampliar la presencia militar norteamericana bajo cualquier modalidad, que atente contra la autodeterminación de los pueblos como: la activación del Tratado de Neutralidad en el caso de Panamá, lo cual contravendría la Constitución Política de Panamá; la intervención armada e injerencista en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela y el recrudecimiento del bloqueo y la pretendida reversión a los acuerdos de normalización de relaciones con la República de Cuba, lo cual es una flagrante violación a los derechos humanos e internacionales.

El 31 de diciembre de 1999, a las doce horas, debió salir el último soldado estadounidense de Panamá, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter, victoria resonante del pueblo tras una larga y costosa lucha generacional. Pero, ese hito histórico puede ser afectado por las condiciones con las que el presidente Varela acude a Washington. Son evidentes las debilidades de la política exterior y el aislamiento internacional de su gobierno puestas de manifiesto con los denominados “Papeles de Panamá”, la aplicación de la Lista Clinton, y las listas negras de Francia, el GAFI y la OCDE para forzar la reforma de las políticas tributarias del país.

Las debilidades políticas de Varela y la posición de Trump pueden conducir a la instalación de bases militares en Panamá.

Aunado a ellas, están las reiteradas declaraciones del presidente Trump, quien afirma que Estados Unidos le dio “estúpidamente” el Canal a Panamá, a cambio de nada, y que agotará todos los recursos que estén a su alcance para recuperarlo.

Es necesario advertir que las debilidades políticas de Varela en el ámbito internacional y la posición de Trump pueden conducir a la instalación de bases militares en el territorio nacional, con la finalidad de intervenir en un peligroso alineamiento de Panamá en los conflictos de la coalición contra ISIS y la intervención de los Estados Unidos contra Venezuela. Ese alineamiento podría presionar decisiones que afecten la neutralidad y seguridad de la vía interoceánica.

La Vanguardia Torrijista (VT), con una historia de lucha de más de cuarenta años por la liberación nacional, descolonización, justicia social y autodeterminación de los pueblos, se pone en estado de aleta ante el peligro que representaría un nuevo acuerdo que coloque a Panamá en el centro logístico de agresión de otros países de la región y, apela a la unidad de todas las fuerzas patrióticas y progresistas, bajo la histórica consigna:

Un solo territorio, una sola bandera.  ¡Bases No!

 

 

 

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