SENADAP: una secretaría a medias para los afropanameños

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CONEGPA, en una acción dirigida a defender los derechos de los afrodescendientes. (Foto: Día a Día / Brenda Ducreux).

SENADAP: una secretaría a medias para los afropanameños

Pronunciamiento de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas (CONEGPA), sobre la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños (SENADAP).

Pasada la ceremonia de sanción de la ley 372, que crea la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños (SENADAP), hay cosas que decir, y que deben ser de conocimiento público, de modo que el conjunto de la sociedad panameña, y particularmente la población afrodescendiente del país, sepa exactamente a donde estamos con respecto al tema de la nueva entidad.

Artículo 1- Se crea la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños, adscrita al Ministerio de Desarrollo Social, que será responsable de dirigir y ejecutar la política de inclusión social de las personas afropanameñas en el territorio nacional.

Como se puede observar, la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños (SENADAP), a diferencia de otras instancias gubernamentales de naturaleza parecida (SENADIS, SENNIAF), no se crea como una entidad pública descentralizada, autónoma, con personería jurídica, patrimonio propio, autonomía administrativa, presupuestaria, financiera, técnica y de gestión, para dirigir y ejecutar la política nacional de inclusión social plena de las personas afropanameñas en el territorio nacional. La secretaría afro, tal y cual fue aprobada, quedó disminuida en su naturaleza y alcance. Será, si acaso, algo así como un “Dirección-departamento” más del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Evidentemente, no fue eso por lo que muchos luchamos, con perseverancia, dando la cara, siempre, y más allá de las apariciones coyunturales y muchas veces oportunistas y politiqueras de algunos. Siendo ello así, no tenemos por qué conformarnos con una dádiva del gobierno actual.

Otra vez, el Estado panameño ha asumido que los afropanameños no nos merecemos más y ni siquiera lo que nos corresponde en Derecho. Disminuir el rango institucional de la SENADAP, en un país en el cual la exclusión social de esta población continúa siendo una vergonzosa realidad, y en donde factores estructurales como la pobreza y la discriminación mantienen a este grupo humano en una clara y evidente desventaja, en comparación a otros sectores de la sociedad panameña, resulta un despropósito. “Adscribir” la entidad recientemente creada a un ministerio, ya ofrece luces acerca de los límites a los cuales estará sujeto. En los hechos, se ha sepultado la posibilidad de un proceso independiente de los vaivenes politiqueros y de los quereres del ministro(a) de turno en la cartera. La secretaría afro no tendrá alas propias; nace subordinada, mediatizada.

Una ley aprobada sin discusión democrática

Lo que se ha señalado hasta aquí explica en buena medida que en la Asamblea Nacional no se haya dado una discusión del proyecto de ley que envió la Presidencia de la República. La Comisión de Trabajo, Salud, y Desarrollo Social nunca auspició un debate con la participación de los sectores interesados. Por el contrario, desconoció todo intento en esa dirección. Hay que señalar que varios diputados miembros de la Comisión propusieron modificaciones sustantivas que desnaturalizaron de manera importante aspectos medulares del sentido y el interés que animó la larga lucha por la Secretaría. El movimiento social afropanameño siempre señaló la necesidad de contar con una instancia al más alto nivel en la estructura del Estado, a efectos de viabilizar el diseño y puesta en marcha de políticas públicas de inclusión social para el grupo humano en cuestión. La Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas (CONEGPA) compareció a la sesión del Primer Debate para realizar aportes y participar del necesario intercambio sobre el contenido de lo que se proponía como ley. Reiteramos, no hubo debate. Al final, el trámite legislativo culminó con una ley hecha a la medida de intereses políticos del partido de gobierno y ajustada a componendas políticas entre las bancadas legislativas.

Pero más importante aún, lo que se aprobó en la Asamblea Nacional se hizo sin la participación de amplios sectores del movimiento social afrodescendiente de nuestro país. Lo que correspondía era debatir y consensuar una ley que los involucrara a todos. En esta grave “omisión” hubo complicidades perversas y silencios de conveniencia, pues al fin y al cabo, para algunos, el acomodo personal y el de unos cuantos en la planilla estatal, siempre es más urgente que los intereses colectivos, que son los que realmente deberían importar. Y, hay que decirlo, parte de la dirigencia afro avaló esas actuaciones de la politiquería criolla.

No se quiere cualquier secretaría afro, sino una que sirva para avanzar

Si bien es cierto, la creación de la SENADAP es una aspiración histórica para el impulso de reales y efectivas políticas públicas a favor de los afropanameños, ésta demanda unas condiciones mínimas y fundamentales, para poder cumplir con su misión. En distintas ocasiones, la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas (CONEGPA) le expuso al actual Gobierno un conjunto de consideraciones en ese sentido. Así lo hicimos en el Cabildo Abierto de Changuinola, en Bocas del Toro, el martes 16 de septiembre de 2014. Igual, acudimos a sendas reuniones con varios ministros de Estado entre ellos de la Presidencia, Desarrollo Social, Gobierno, y Relaciones Exteriores (2015, 2016), así como ante el Consejo de Gabinete en pleno, en agosto de 2015.

Uno de los aspectos en que hemos insistido, con muchísima responsabilidad, es que una vez creada la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños se nombre a su Director(a) Nacional, y que en el cargo sea designada una persona con comprobada trayectoria en el movimiento social afropanameno, y no una ficha política del partido en el poder, con el mero “atributo” de que él o ella sean de tez negra. La visión estratégica sobre el tema de los afrodescendientes en Panamá sobrepasa, por mucho, esos límites utilitarios y manipuladores. Requiere de convicción y de claridad sobre dónde estamos y a hacia dónde debería ir el proceso de inclusión social plena de los afropanameños. Esta es una cuestión que los políticos se niegan a aceptar. Para ellos, nombrar al copartidario o copartidaria es clave.

Cambiar para que todo siga igual

Artículo 13- (Transitorio) A partir de la entrada en vigencia de esta ley, quien ocupa el cargo de secretario ejecutivo de la Secretaría Ejecutiva de la Etnia Negra ocupará el cargo de director general de la Secretaría para el Desarrollo de los Afropanameños hasta el 30 de junio de 2019.

Eso fue lo que se aprobó en la Asamblea Nacional. Una vez más, los afropanameños en tanto colectivo humano en la sociedad panameña hemos sido instrumento para garantizar un espacio político, que le permite al Gobierno de turno cumplir con acuerdos electoreros, asegurando un salario a sus copartidarios, en este caso, hasta el final del período de gobierno del Presidente Varela. En otras palabras, se crea una nueva instancia pero nada cambia; todo permanece igual. El primer director no será nombrado hasta el año 2019. Ante estos hechos, es válido preguntarse: ¿con la nueva Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños habrá avances para nosotros o será más de lo mismo?

“Celebración” y más razones para seguir luchando

En esencia, la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas (CONEGPA) no deja de demandar una ley y una Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños que esté a la altura y la medida de las urgentes necesidades de la población negra del país, y no nos conformamos con que se diga que lo aprobado “es mejor que nada”. Con la ley 372 aprobada y sancionada, todo indica que tras la “celebración” lo que realmente hay es mucho por qué seguir luchando.

En el marco del Decenio de los Afrodescendientes (2015-2024) declarado por la Asamblea General de la ONU, cuyos objetivos son: “reconocimiento, justicia y desarrollo”, deberemos lograr que la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños (SENADAP) sea un aporte importante en esta dirección del Decenio. Para eso, entre otras cosas, será necesario que alcance a ser una entidad pública descentralizada, autónoma, con personería jurídica, patrimonio propio, autonomía administrativa, presupuestaria, financiera, técnica y de gestión. Eso, aún no lo tenemos.

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