Rinden homenaje a Rubén Darío en Panamá

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De izquierda a derecha, el embajador de Nicaragua en Panamá, Marvin Ortega, Margarita Vásquez Quirós, Harlan Oliva Regidor y Alberto Altamirano Lacayo. (Foto Bayano).

Como el oso hace, como el jabalí,

que para vivir tienen que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad,

vete a tu convento, hermano Francisco,

sigue tu camino y tu santidad.

 

(Rubén Darío / Fragmento del poema Los Motivos del Lobo)

 

Por David Carrasco

Escritores e intelectuales rindieron homenaje a la gran figura de las letras centroamericanas, el escritor, periodista y diplomático Rubén Darío, durante la presentación en la sede de la Academia Panameña de la Lengua de la obra “Rubén Darío en Panamá, cien años después”, del profesor nicaragüense Harlan Oliva Regidor.

La directora de la Academia Panameña de la Lengua, Margarita Vásquez Quirós, dio la bienvenida a los invitados a la velada y resaltó en su intervención la figura prodigiosa y cimera de Darío, máximo representante del modernismo, entre cuyas obras fundamentales resaltan Azul (1888), Prosas profanas y otros poemas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905).

A su vez, el embajador de Nicaragua en Panamá, Marvin Ortega, se congratuló por el trabajo minucioso sobre la vida de Darío, realizado por Oliva, quien resaltó el apego del desparecido intelectual a la causa independentista de Panamá y su gran amistad con escritores panameños, pensadores y coetáneos.

Ortega reseñó el amplio reconocimiento a Darío en Nicaragua, cuyos escritos son aprendidos de memoria y citados con frecuencia en fiestas y celebraciones populares, en señal de identidad con el escritor nacido en una cuna pobre en Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, el 18 de enero de 1867, y fallecido en la ciudad de León, 6 de febrero de 1916.

“En Nicaragua, todo el que trabaja la cultura es poeta, o hijo de poeta, porque la poesía ha calado en lo más profundo en la sociedad nicaragüense. No hay nicaragüense que con un par de tragos no declare un guion entero de Darío”, subrayó el diplomático al referirse al aprecio tributado por el pueblo al escritor. Añadió que es importante que el vate permanezca, además, en el corazón de los panameños.

Por su parte, Oliva calificó a Darío de “David de América” y “Peregrino del verso”, porque resuena en la conciencia del habla y del tiempo, para hacerse novedoso a través de escritos que “seducen y atrapan” a los lectores de sus geniales obras de contenido humano y sentimental.

Los invitados escuchan con atención detalles d ela vida de Rubén Darío, presentados en la sede de la Academia Panameña de ña Lengua. (Foto Bayano).

Recordó que Darío llegó a Panamá en el siglo XIX y captó el sentimiento de la gente laboriosa durante la construcción del ferrocarril transístmico. Su presencia en este país fue reseñada por el diario local La Estrella de Panamá. En 1907, entablo amistad con los poetas panameños Ricardo Miró y Guillermo Andreve, por quienes sentía una profunda admiración.

Finalmente, el ex diplomático Alberto Altamirano Lacayo y el poeta canalero Javier Alvarado, ganador del Premio Internacional de Poesía Rubén Darío en 2011, resaltaron en el homenaje los vínculos literarios entre Nicaragua y Panamá, que han perdurado a lo largo de los años, y la inspiración poética.

Alvarado leyó versos que Ricardo Miró dedicó a Darío, también llamado el “Príncipe de las letras castellanas”. mientras que el conjunto típico de la Alcaldía de Panamá cerró el acto con una gran presentación cultural que cautivó al público.

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