Relación comercial Latinoamérica-China ante nuevas oportunidades

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China eleva su producción industrial. Muchos de esos productos son exportados a países latinoamericanos.

Por Masiel Fernández Bolaños

La Habana (PL) – La relación comercial entre América Latina y China avanzó con fuerza en los últimos años, al tiempo que se abren nuevas oportunidades, opinan académicos.

De la importancia en ese proceso del Foro Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)-China, y de las perspectivas que se abren para los vínculos, conversó Prensa Latina con Gladys Hernández, especialista del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, de Cuba.

Prensa Latina (PL): ¿Cómo valora el estado actual de la relación comercial entre ambas partes?

Gladys Hernández (GH): Es un proceso en desarrollo que ha atravesado por diferentes momentos. Pienso que desde el inicio de la década de los 2000 hasta la fecha, se ha producido un avance extraordinario.

En primer lugar, porque había interés específico en promover esos vínculos al extremo de que el comercio exterior, por ejemplo, se incrementó entre 22 y 24 veces, aunque no así la inversión extranjera.

Es muy importante porque en ese contexto se ha visto cuáles son las potencialidades. En el caso específico de América Latina, la crisis de 2008-2009 ha generado un acercamiento significativo a la región y se ampliaron notablemente las relaciones.

América del Sur convirtió a China en su segundo socio comercial a escala global, algunos países de la región tienen vínculos excelentes con el gigante asiático en este sentido.

Se produjeron también ciertos desequilibrios pues el área se erigió nuevamente en exportadora de materias primas porque eso era lo que China demandaba en mayor cantidad.

Más recientemente tenemos una segunda fase en la cual se están reanalizando esas demandas de la región hacia la nación, las nuevas necesidades que tiene China en el contexto de su nuevo modelo de desarrollo, lo cual implica incrementar la exportación de servicios y, a su vez, aumentar todo lo relacionado con el consumo interno del país asiático.

Esto también abre oportunidades para América Latina, ya no solo de materia prima -China va a seguir importándola lógicamente-, pero no va a ser en la misma escala que lo hacía en las décadas anteriores.

Se abren expectativas en relación con los servicios, con acercarnos un poquito más al concepto de la nueva era para China, que implica aceptar que va a desarrollar nuevas tecnologías, nuevos sectores económicos y que América Latina debe vincularse más estrechamente con ese país.

Hay un acercamiento histórico con China por parte de países de derecha en nuestra región. Durante muchos años hubo también un acercamiento por parte de gobiernos progresistas.

Lo que China significa para América Latina es mucho más que determinados criterios propiamente, porque siempre se acerca a la zona desde un punto de vista pragmático: cuáles son sus intereses, necesidades; y si se establece un diálogo y hay intereses comunes, pues se puede desarrollar el comercio.

En dicho escenario, me parece que la región ha avanzado mucho. También incide el desarrollo de la Celac, el Foro de la Celac-China, que le ha abierto una perspectiva a la zona para poder debatir diferentes demandas de América Latina hacia el país asiático y éste hacia América Latina. El ejemplo más claro es precisamente ese de la exportación de materias primas.

Latinoamérica tiene que avanzar en su desarrollo económico, le hace falta una industrialización diversificada, y si se consolida como exportadora de materias primas, nunca vamos a dar el paso el frente en ese otro proceso tan importante para la región.

Por eso, tener un Foro Celac-China implica que contamos precisamente con un espacio para debatir cuáles son las posibles vías a fin de ampliar las relaciones.

PL: ¿Cómo puede insertarse América Latina en la iniciativa china de la Franja y la Ruta, la cual contempla la formación de un mecanismo de interconexión económica entre países de Asia, África y Europa por las históricas rutas marítimas y terrestres de la seda?

GH: La nueva franja ofrece diferentes alternativas. Está diseñada para promocionar la cooperación en desarrollo de infraestructura, de conectividad, de servicios, por tanto es muy importante.

Si las empresas latinoamericanas o los países interesados se acercan a empresas chinas con el objetivo de participar de una forma trilateral, puede darse un proceso creciente de interés, hay que estar abiertos al análisis.

Son muchos los países implicados con impactos crecientes en el desarrollo de infraestructura, de consumo, las necesidades que se abren. Esa zona oriental de China que muestra una expansión creciente ahora y hasta hace poco era la más subdesarrollada, tiene todo un proceso de avance a partir de esta nueva iniciativa también.

Posicionarse en dicha región en este momento ‒me estoy refiriendo a esa parte que tiene frontera con la zona de Asia central, con la misma Rusia‒ son áreas donde puede darse un comercio importante, desarrollo de servicios financieros. Hay múltiples variantes en las cuales América Latina pudiera participar.

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