Presidenciable del PRD está en la inopia

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Ocupación de Tropas de Estados Unidos en Panamá, rechazada por Acción Comunal.

Presidenciable del PRD está en la inopia
El Caso Waked

Por Cecilio E. Simon E.
Especial para Bayano digital

Desde los albores de la república, los patriotas de todos los signos ideológicos han denunciado la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de Panamá. El movimiento de Acción Comunal, precursor de la ideología conservadora que profesa el presidente Juan Carlos Varela, en su primer manifiesto a la nación publicado el 3 de septiembre de 1923 decía: “Hasta hoy, hemos llamado al extraño para que dirima nuestros asuntos de política interna, resuelva nuestros problemas económicos y dirija nuestras instituciones”.

Acción Comunal también rechazó la autoridad intervencionista concedida a Estados Unidos, al pronunciarse de la siguiente manera: “Si entre Estados Unidos y Panamá no medió acuerdo sobre la disposición contenida en el artículo 136 de la Constitución, Estados Unidos carece de autoridad intervencionista en Panamá, aunque la carta magna y el querer unánime de la Nación intenten concederla”.

Arnulfo Arias Madrid se lamentó cuando la ciudad de Panamá fue sitiada, por el ejército de los Estados Unidos, en 1918. “Las lágrimas se me salieron cuando al pasar por las aceras de la ciudad de Panamá, veía al panameño tirarse a la calle para que pasara el extranjero. Me producía grima cuando veía a los policías zoneítas, transitar por nuestras calles con armas de fuego”, decía Arias Madrid.

Omar Torrijos, en una frase reivindicó la soberanía en todo el territorio nacional. ¿Qué pueblo del mundo soporta que contiguo a su territorio exista un gobernador. A nombre de qué y gobernador de qué?, reclamó Omar en su discurso del 11 de octubre de 1971.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, estar en la inopia significa no enterarse de lo que sucede en el entorno, sobre todo cuando es algo conocido por los demás. Al parecer, el presidente Varela y lastimosamente un presidenciable del PRD están en la inopia (al decir popular, están en Bosnia). Son desconocedores de la historia, del legado de sus precursores y del contexto internacional.

El presidente Varela está atrapado en las redes de su fracasada cruzada anticorrupción y por la inopia de sus políticas públicas, aún no reacciona a la intromisión de los Estados Unidos y de su embajador en las competencias que le son propias como gobernante de una nación soberana.

La legitimación de las “licencias” otorgada por la Secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, para que empresas panameñas realicen operaciones lícitas desde nuestra jurisdicción, condicionada a la remoción de sus propietarios, además de una acción sin precedente conocido, nos remite a la condición de protectorado denunciada a inicios del siglo pasado y es una de las manifestaciones de sesión de la soberanía.

La llamada Ley Clinton, creada para controlar el flujo financiero proveniente del narcotráfico en Colombia, se transformó en un instrumento para perseguir al terrorismo y más recientemente a los capitales provenientes de la corrupción.

La ley únicamente tiene carácter extraterritorial. Su aplicación sólo es vinculante a las operaciones de comercio internacional en las que tiene competencia el Gobierno Federal de Estados Unidos. En razón a la soberanía relativa de los Estados de la Unión, el Gobierno Federal no regula las relaciones económicas internas y, por tanto, no emite licencia para la operación de las empresas. Es imposible que el Departamento de Tesoro sancione en su propio territorio operaciones de “lavado de dinero” que seguramente se produce en miles de empresas offshore establecidas en sus paraísos fiscales o en la Zona Libre de Miami.

Quien no conoce la historia, está condenado a repetirla. A pesar de que Acción Comunal dio el primer golpe de Estado en Panamá, el 2 de enero de 1931, fue el ministro (embajador) de Estados Unidos Roy Tasco Davis, quien impuso las condiciones para la sucesión presidencial. Aunque Acción Comunal quería que Harmodio Arias ocupara la Presidencia, recayó en Ricardo J. Alfaro, a quien paradójicamente Acción Comunal consideraba “pro-yanqui”.

Al igual que a inicios del siglo pasado, la sumisión de los gobernantes y sectores de oposición ha vuelto. Ellos permiten que el gobierno de los Estados Unidos (Francia y la OCDE) “diriman  la política interna, resuelva nuestros problemas económicos y dirija nuestras instituciones”. Resulta que ahora, en la patria liberada por la lucha generacional, sin la quinta frontera, para tener un negocio en Panamá, es necesario que un funcionario del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, emita una licencia que de fe de la reputación de los asociados.

En tanto hoy el procónsul norteamericano, llámese ministro o embajador decide, exime, premia como si fuera soberano a quienes colaboren con las políticas de su gobierno y castiga a quienes presumiblemente amenazan los intereses de su país. En correspondencia, los ministros del Estado panameño “negocian” con el Departamento de Tesoro, sumisos y en la inopia, “la emisión de licencias” para preservar el empleo en algunas empresas de la familia Waked, que son víctimas de la muerte financiera decretada por los Estados Unidos y afirmada por su embajador de qué.