“Para los ‛zonians’, éste era el Edén”

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“Zonians” de la antigua Escuela Superior de Balboa se niegan el 9 de Enero de 1964 a que la bandera panameña se izada junto a la bandera de Estados Unidos.

“A pesar de los beneficios, la vida en la Zona era mucho más compleja de lo que parecía”.

Los hechos del 9 de Enero de 1964 tomaron por sorpresa a los “zonians”, quienes vivían a espaldas de lo que agitaba al resto del istmo.

Por Errol E. Caballero
periodistas@laestrella.com.pa

La Zona del Canal fue creada después de la apertura de la vía interoceánica. Desde 1904 hasta la salida en 1999 de los últimos militares estadounidenses acantonados en 14 bases, cientos de miles de “zonians” disfrutaron de una existencia privilegiada, en un paraíso tropical equipado con todas las comodidades y opciones para el ocio, y que contrastaba con las arduas realidades de un país tercermundista como Panamá.

A pesar de los beneficios, la vida en la Zona era mucho más compleja de lo que parecía. De acuerdo con el investigador norteamericano Michael Donoghue, en esta franja de 1.432 kilómetros cuadrados, situada a las orillas del Canal, tenían lugar conflictos internos de origen social y racial, un verdadero choque de castas entre los diferentes grupos que formaban parte del engranaje de este enclave colonial.

Donoghue, quien es profesor de relaciones exteriores en la Universidad Marquette, en Milwaukee, Wisconsin, participó en una serie de eventos que tuvieron lugar en el Biomuseo, donde dictó una conferencia acerca de la gesta del 9 de Enero de 1964.

El docente compartió con Facetas sus impresiones acerca de cómo funcionaba la estructura social que sostenía a la antigua Zona del Canal, un tema que ha abordado en el libro Borderland on the Isthmus: Race, Culture, and the Struggle for the Canal Zone.

¿Los “zonians” vivían de espaldas a la sociedad panameña?

Mientras luchaba en la Segunda Guerra Mundial, mi padre estuvo durante tres días de tránsito por Panamá. Él solía contar que la Zona era como cualquier pueblo del sur de los Estados Unidos, sólo que trasladado a América Central. Es por ello que en mis investigaciones sobre la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Panamá trato de utilizar las teorías que se aplican a las zonas fronterizas, como la que existe entre Estados Unidos y México.

Antes pensaba que la Zona estaba regida por la interacción entre tres grupos: los “zonians”, panameños y afroantillanos. Pero cuando llegué acá en el 2001 me percaté de que, en realidad, todo era mucho más complejo.

Existían varios grupos, que incluían a los militares, a los empleados del departamento de defensa, los chino-panameños, gunas, indostanos, etc. Los gunas, por ejemplo, tenían una posición especial en la Zona del Canal, como cuidadores y limpiadores en las bases militares. Los militares estadounidenses confiaban más en ellos que en los panameños, debido a la hostilidad que existía entre ellos y el Gobierno. Como dice el dicho: el enemigo de mi enemigo es mi amigo…

En cuanto a los afroantillanos, algunos se dedicaban al contrabando: compraban cinco jamones y vendían cuatro en las calles de Panamá. En ocasiones, los lanzaban a través de la cerca que había en la actual Avenida de los Mártires, por lo que la gente decía que en la Zona llovían jamones.

Y los “zonians”, ¿cuál era su perfil?

Alrededor de un 40% de los “zonians” procedían del sur de los Estados Unidos. Es por ello que muchos optaban por emplear mano de obra negra, porque básicamente era el mismo sistema que existía en los estados sureños… Pero las diferencias que marcaban la existencia a lo interno de la Zona no se daban exclusivamente entre blancos y negros, entre aquellos a los que se le aplicaba el Gold Roll y el Silver Roll. Sólo se consideraban “zonians” auténticos a los que habían nacido en la Zona del Canal, a quienes pertenecían a una cuarta generación, a los que tenían familiares que habían trabajado en la construcción del Canal. Ellos exhibían un aire de superioridad frente a los soldados, a quienes consideraban como descendientes de las clases obreras en los Estados Unidos. Y respecto a los panameños, ni hablar…

Se podría hablar de un sistema regido por una especie de “darwinismo social”, de una jerarquía de razas. En la base del sistema estaban los negros.

¿De qué beneficios disfrutaban los que vivían en la zona?

Existía lo que se conocía como el “diferencial tropical”. Los “zonians” ganaban un 25% más por cualquier trabajo que realizaran que cualquier trabajador en los Estados Unidos. Por ejemplo, antes del 31 de diciembre de 1999, los macheteros o los que cortaban la hierba ganaban 9 dólares. Después de la reversión, recibían un dólar como pago. Lo mismo se podría decir de los limpiabotas, que recibían buenas propinas de los norteamericanos.

Es por ello que el boxeador Roberto Durán, que en sus inicios se dedicó a estos menesteres, se peleaba por los clientes. Además de esto, en la Zona del Canal había cines, canchas de golf, tenis, todas las comodidades. Esta es la razón por la que muchos “zonians” lloraron después de la firma del Tratado “Torrijos-Carter”. Para ellos, éste era como su Jardín del Edén. Muchos vivían en un mundo artificial, desconectados de la realidad panameña.

Tan artificial era que uno de los gobernadores de la Zona (William E. Potter) fue contratado, después de su jubilación, por Walt Disney para ser uno de los gerentes de su parque en Orlando. Al parecer, tenía mucha experiencia con mundos artificiales.

¿Los “zonians” poseen un sentido de identidad diferente al resto de los estadounidenses?

Sí, porque los Estados Unidos no es su hogar, tampoco lo es Panamá. Su verdadero hogar en la Zona del Canal, pero ya no existe. Yo los llamo “la tribu blanca perdida de América Central”. Actualmente, residen en Florida, Texas y California, y se mantienen cerca unos de otros, para preservar su sentido de identidad. Cada año, realizan grandes reuniones. Algunos de ellos decían que los panameños no estaban capacitados para operar el Canal, que después de que se fueran todo iba a ser un desastre. Pero hoy en día, los que se quedaron acá aceptan que los panameños lo han manejado de forma exitosa.

Durante la existencia del enclave colonial, ¿hubo interacción con los panameños?

Muchos no querían entrar a Panamá. Por eso es que le compraban frutas y vegetales a los chinos, que habían establecido jardines en la Zona. Vivían en completa ignorancia de las corrientes nacionalistas que agitaban la vida política en el Istmo. Por ello, lo que sucedió el 9 de Enero de 1964 fue una gran sorpresa. Hasta esa fecha. el dominio que las fuerzas norteamericanas ejercían sobre la Zona parecía invencible.

Pero, después, todo cambió. En casa, los estadounidenses comenzaron a conocer los beneficios de los que gozaban los “zonians” y entendieron que se trataba de un sistema colonial. Es contradictorio, pero en la mente de muchos estadounidenses no hay cabida para el concepto de colonialismo…

La interacción era mayor entre los soldados y los panameños, incluyendo la de carácter sexual. Algunos “zonians” tenían una doble vida de mucho respeto en la Zona. Pero cuando llegaba el fin de semana, se reunían con su “chichi” o querida, con su mulata o mestiza en Panamá. Un soldado una vez me dijo: “Tengo una novia panameña y cuando la invito a un bufet en Clayton, ella lleva dos bolsas grandes de celofán con suficiente comida para sobrevivir una o dos semanas en El Chorrillo”.

¿Qué opina del desarrollo que ha tenido lugar en las áreas revertidas?

En la zona existían leyes estrictas para prevenir el desarrollo exagerado, como está ocurriendo ahora. Esto puede representar un problema a futuro para la vía interoceánica. En algunos sentidos, la antigua Zona del Canal era como un parque o reserva natural. Ahora, parece que cada día hay más gente y menos árboles, que son necesarios para garantizar los niveles de precipitación que requiere el Canal para su operación.

Algunos taxistas viejos en Panamá, cuando pasan por esta área, dicen: “¡Qué bonito era todo, en la época de los norteamericanos, con el césped bien cortado y todo!”. Es producto de la nostalgia imperial. Pero la mayoría de panameños está satisfecha con la soberanía de la que disfrutan hoy en día.

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