Panamá y China Popular: consideraciones estratégicas

El cambio de reconocimiento probablemente permitirá un avance significativo en esa posición

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Isabel de Saint Malo, ministra de relaciones exteriores de Panamá y Wang Yi, canciller chino. (Foto El Financiero Daniel Blanco)

Daniel Delgado-Diamante
Abogado

La Estrella de Panamá | 30 de junio 2017 | En la víspera de su visita a la Casa Blanca, el presidente Juan Carlos Varela anunció el reconocimiento diplomático de la República Popular China, rompiendo así con las históricas y tradicionales relaciones con Taiwán. Para muchos, este hecho amplía el alcance cada vez mayor de la influencia de China Continental en América Latina. No obstante, siendo el segundo principal usuario del Canal de Panamá y un vasto mercado comercial, esta movida representa una importante oportunidad para nuestro país.

Hoy, solo 20 países en el mundo reconocen al Gobierno de Taiwán, entre ellos 11 en el hemisferio occidental. Muchos de estos expresan su interés por China Popular para el establecimiento de relaciones diplomáticas, pero, al parecer, algunos no representan para esa potencia ningún beneficio estratégico o económico que ponga en riesgo su decisión de atraer a Taiwán hacia la unificación como provincia de China Continental y el mejoramiento de la especie de tregua entre ambas, que llevan en la actualidad.

En este sentido, el reconocimiento por Panamá de la República Popular China también puede interpretarse como un nuevo mensaje, más fuerte, advirtiendo a Taiwán que, si no se ubica en una política más alineada con China Continental, esta podría promover el rompimiento con varios de los 20 Estados que todavía reconocen a Taiwán.

Por un lado, la medida de Panamá podría impulsar a los restantes Estados en el hemisferio que reconocen a Taiwán a iniciar cambios diplomáticos. Históricamente, los Gobiernos que han cambiado sus relaciones diplomáticas hacia China Continental parecen haber sido beneficiados por inversiones, préstamos y acceso facilitado a su inmenso mercado. Más recientemente Costa Rica, después de su reconocimiento de la República Popular China en mayo de 2007, recibió la construcción de un estadio de fútbol, así como financiamiento especial para carreteras, clínicas médicas y otros importantes proyectos nacionales.

Habría que considerar si el cambio de Panamá puede ser seguido en los próximos meses por otros países en el hemisferio occidental. Si la República Popular China realiza acciones diplomáticas más agresivas, más cambios son probables que se produzcan, aunque ver a los países realizando de manera apresurada su reconocimiento de Taiwán a China Popular no es un resultado fácil de predecir. La perspectiva de amplias deportaciones de centroamericanos desde los Estados Unidos, combinado con recortes en su ayuda económica a los países, amplía aún más el atractivo a corto plazo de reconocimiento de la China Continental por algunos de los Gobiernos amenazados de la región.

Así las cosas, los líderes de dichos países deberían estar preparados para una vigorosa actividad diplomática de la República Popular China y de incertidumbre de Taiwán que empleará todos los medios disponibles para defender su posición diplomática estratégica en los países que aún la reconocen. Por su lado, entre esos Gobiernos, existe una creencia ampliamente compartida, que aquellos Estados que mantengan sus relaciones con Taiwán ahora recibirán mayores beneficios económicos y que al cambiar posteriormente hacia China Popular recibirían recompensas menos generosas de parte de esa potencia mundial.

Por lo tanto, esa disyuntiva debe llevarlos a decisiones de carácter estratégico más que económico al decidir qué hacer, particularmente en el caso de El Salvador, con su Gobierno de izquierda, Honduras con graves necesidades económicas y Nicaragua con su impreciso proyecto de un Canal por su país financiado por China Popular.

Por tales razones, el reconocimiento de la República Popular China por Panamá tiene implicaciones estratégicas. Nuestro país ha sido por largo tiempo un centro importante para la actividad comercial de la República Popular China en la región. El cambio de reconocimiento probablemente permitirá un avance significativo en esa posición.

China probablemente promoverá fuertemente el turismo al país, destacando la importante población de chinos en Panamá y su papel histórico en la construcción del canal y de la nación. Igualmente, es probable que proporcione fondos para becas, así como incentivos para que nacionales de origen chino viajen a visitar la tierra de sus antepasados y a restablecer sus vínculos con su Madre Patria.

Establecer las relaciones diplomáticas con la República Popular China, probablemente dará un nuevo impulso a la incorporación de Panamá como miembro pleno en la Alianza del Pacífico, ligado a la rentabilidad percibida de cambio diplomático, aunque no está claro si el Gobierno panameño proseguirá con promover esa membresía. El 12 de junio el Gobierno de Panamá, sin dudas, estableció otro hito en ese avance. Sacar ventaja del mismo debe ser parte de la política exterior del país.

 

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