OMC ante nuevos desafíos globales y demandas de equidad en el comercio

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Aileen Kwa, coordinadora del Programa de Comercio y Desarrollo del South Centre. (Foto Bayano).

Por David Carrasco
Enviado especial a Ginebra

La Undécima Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, será realizada en Buenos Aires, Argentina, del 10 al 13 de diciembre de 2017, bajo el nombre de MC11, en medio de retos en los que resalta la agricultura y las medidas proteccionistas (subsidios) que distorsionan el comercio entre países ricos y pobres.

El director general de la OMC, Roberto Azevêdo, pidió “flexibilidad y pragmatismo”, para avanzar en los debates antes de la Conferencia que será presidida por la ministra argentina Susana Malcorra. La Conferencia Ministerial, que habitualmente se reúne cada dos años, es el órgano de adopción de decisiones más importante del organismo rector del comercio mundial, y este año estará rodeada de reclamos de diversos países.

Las reuniones ministeriales de Bali (2013) y Nairobi (2015), se pudo consensuar un sistema de facilitación de comercio, que fue aprobado oficialmente por más de dos tercios de sus 164 miembros, pero sin aplacar las diferencias. El sistema entró en vigor en febrero. Sin embargo, Estados Unidos, que aún no ha designado embajador en la OMC, se ha alejado del organismo bajo la administración de Donald Trump, para tomar sus propias decisiones en materia comerciales imponer sus reglas.

Para Aileen Kwa, coordinadora del Programa de Comercio y Desarrollo del South Centre, “la agenda de desarrollo de Doha no ha sido concluida” y es un tema pendiente en la OMC, donde las decisiones pasan por consensos. En una conversación con periodistas en Ginebra, Kwa reclamó justicia para los países pobres de economía agrícola, afectados por monopolios, y cuyas demandas han sido desoídas y aplazadas durante largo tiempo.

Kwa criticó los efectos de las exenciones adoptadas por los países industrializados que monopolizan el comercio de productos agropecuarios y exigió un escenario más justo. Reseñó que el pasado reciente está lleno de abusos contra los países pobres, afectados incluso por costes de transporte y regulaciones aduaneras y el “dumping” de alimentos.

De hecho, antes de la Ronda Uruguay la agricultura estaba fuera de la disciplina del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), principalmente porque Estados Unidos obtuvo en 1950 una exención al Artículo XI del GATT, que prohibía las restricciones cuantitativas a las importaciones. Ello representó, en la práctica, un privilegio cpmercial.

Estados Unidos amenazó con abandonar el organismo, si no se le permitía mantener los mecanismos proteccionistas para el azúcar, los productos lácteos y otras commodities agropecuarias. Ante las rabietas, Washington recibió “una exención sin límite de tiempo” para otros productos agropecuarios. Ello provocó una aplicación débil del GATT en el caso de otros países productores, por temor a ser acusado de tener normas diferenciales.

Kwa indicó que el discurso predominante sobre las Cadenas de Valor Globales por los principales proponentes y la secretaría de la OMC, es que los países en desarrollo deberían liberalizar bienes y servicios y concluir adecuadamente un acuerdo de facilitación del comercio y resolver las abismales diferencias en el comercio y que contribuyen al desvío de recursos vitales.

La solución no parece sencilla, ya que las cadenas de valor mundiales no son un concepto nuevo. Han sido parte del comercio desde la colonización cuando los países en desarrollo fueron los proveedores de las materias primas, enviados a las potencias para su uso en una variedad de formas, incluso en la producción de bienes de alta gama. Además, subyace un problema de falta de tecnología, lo que a su vez aumenta la brecha del subdesarrollo en vastos territorios.

Al respecto, Rashmi Banga, economista de larga trauectoria, planteó en su documento “Midiendo el Valor en las Cadenas de Valor Globales”, que los países pueden estar vinculados a las cadenas, pero es posible que no estén vinculados “con ganancias” a ellos, lo que se traduce en disparidades.

La agenda para la MC11 incluirá, además, los subsidios a la pesca, el E-Commerce, la pesca y la participación de las Pymes en el comercio global. Los debates en Argentina pondrán sobre la mesa las inequidades económicas globales, mientras crece en el mundo el rechazo al Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA), considerado una amenaza para la humanidad, debido a sus efectos negativos sobre poblaciones de trabajadores.

Producción de cereales para la exportación. (Foto: Diario Agroalimentario).

Los subsidios agrícolas y su impacto en la producción, el comercio y la competitividad internacional de los países desarrollados ha sido un tema polémico en las negociaciones multilaterales desde principios de los años ochenta. Durante la Ronda Uruguay se dio un paso importante para incluir estos subsidios en el ámbito de las disciplinas internacionales en el Acuerdo sobre la Agricultura (AsA). La idea de eximir la producción y las subvenciones neutrales al comercio de los compromisos de la OMC fue propuesta por primera vez por los Estados Unidos en 1987 y respaldada posteriormente por la UE. Estas subvenciones se clasificaron en el compartimento verde (GB).

Tras el AsA, se ha producido una reducción significativa de los subsidios en virtud de la caja ámbar y la caja azul en los países desarrollados. Sin embargo, esta disminución ha sido más que compensada por aumentos sustanciales en los subsidios internos del compartimento verde luego de un amplio “cambio de cuadro” de los subsidios. Estados Unidos aumentó sus subsidios GB de $ 46 mil millones en 1995 a $ 120 mil millones en 2010; mientras que las subvenciones GB de la UE aumentaron de € 9.2 billones a € 68 billones. Las subvenciones GB han aumentado más del 150% en Australia, alrededor del 75% en Noruega y más del 50% en Suiza y Canadá en el período 1995-2010. El aumento en el crecimiento de los subsidios de GB ha ocurrido después de 2000 y continúa creciendo.

La literatura proporciona evidencia suficiente sobre el impacto favorable de los subsidios GB en la producción y la competitividad de los países desarrollados. Este documento se suma a la literatura existente al estimar el impacto de los subsidios GB en la productividad agrícola y la eficiencia técnica en 26 países en el período 1995-2010. Los resultados del Análisis Envolvente de Datos (DEA) muestran que en la UE, el crecimiento de la productividad total de los factores en la agricultura habría sido del 3.7% anual en este período sin subsidios GB, pero aumentó a 8.3% anual debido a los subsidios GB. Para EE. UU., El crecimiento de la productividad total de los factores aumentó del 2,6% anual al 6,8% anual, un aumento de un promedio de 3,9 puntos porcentuales anuales debido a los subsidios GB. Esto implica que a lo largo de 13 años, la productividad agrícola ha aumentado en torno al 60% en la UE y al 51% en los EE. UU. Debido a los subsidios del compartimento verde.

 

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