Ocho países vigilarán el estado del Amazonas

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La amazonia sigue amenazada. (Foto: John Guevara / El Telégrafo).

Redacción Sociedad / El Telégrafo

Territorios como el Coca, en el Oriente ecuatoriano, son espacios de pueblos nativos que conviven con la naturaleza y a la vez buscan su fuente de sustento en actividades ecológicas, entre ellas el turismo.   

Territorios como el Coca, en el Oriente ecuatoriano, son espacios de pueblos nativos que conviven con la naturaleza y a la vez buscan su fuente de sustento en actividades ecológicas, entre ellas el turismo.

El trabajo de las naciones de la región será garantizar el alimento para los pueblos nativos del entorno, a fin de que ellos conserven el territorio.

El compromiso de los ocho países que comparten territorio en la Amazonía -considerada el pulmón del mundo- es preservar la biodiversidad del lugar y hacerlo de la mano con las comunidades.

Para ello, tienen el apoyo de la Unión Europea (UE), que hace cinco años financia la iniciativa con una inversión de $ 6 millones.

Además, existe el Proyecto de Integración de Áreas Protegidas Amazónicas (IAPA) que abarca 7’000.000 km2 en los países de Brasil, Ecuador, Colombia, Perú, Venezuela, Bolivia, Guyana y Surinam.

Según José Gómez, coordinador regional de IAPA, hay 1.032 áreas protegidas en la región, donde viven 30 millones de personas y 400 pueblos indígenas.

“Ellos conviven y tejen una estructura social que garantiza la preservación del bioamazónico; sin su presencia y participación no es posible avanzar en la integración y conservación de este espacio”.

El funcionario destacó la existencia de políticas gubernamentales para fomentar el turismo o la agricultura que generarían oportunidades de desarrollo comunitario.

“Es tarea fundamental de quienes estamos en la red  identificar las alternativas de bienestar y comida para la gente; y en esa medida asegurar que la conservación de esas zonas puede ser mayor en los próximos años”.

Gómez recordó que la Amazonía desempeña un papel importante en la nutrición como despensa de alimentos y de agua para el mundo.

“Es un gran laboratorio para desarrollar el conocimiento científico, tecnológico y la innovación; además es el sitio de conservación de especies claves para la región”.

Experiencias locales

El coordinador de la red Parques, Marcos Pástor, alabó las tareas amazónicas desarrolladas por Colombia, Ecuador y su natal Perú.

“Colombia tiene experiencia técnica en recuperación de suelos degradados por efecto de lluvias; Ecuador una trayectoria excelente con turismo en el Cuyabeno; y Perú trabaja mucho en manejo de especies como tortugas o peces ornamentales”.

Pástor mencionó que su país hoy tiene mayor enlace con la empresa privada para surtirles de los productos que ellos necesitan.

“Nuestro trabajo con las comunidades está dirigido a obtener aceite de frutos amazónicos para cosméticos y el uso de plantas nativas que se pueden incorporar a la alimentación y consumo diario de toda la población”.

André Lima, representante de Brasil, dijo que la gran amenaza que tiene la Amazonía es la minería y la tala ilegal. “Para frenarlas es necesario trabajar conjuntamente entre los países”.

Los delfines de agua dulce disminuyen en la cuenca

El agua es fuente de vida en la cuenca amazónica. (Foto: John Guevara / El Telégrafo).

Las poblaciones de delfines de agua dulce en la cuenca del Amazonas disminuyen abruptamente a un ritmo desalentador: el número de estos mamíferos acuáticos se reduce a la mitad cada década.

Estos son los datos que se desprenden de un estudio publicado en la revista especializada PLOS One.

La investigación demuestra que las poblaciones de dos especies el boto (Inia geoffrensis) y el tucuxi (Sotalia fluviatilis) están en fuerte declive.

Para evaluar su estado, la ecóloga Vera da Silva y sus colegas analizaron los datos anotados durante 22 años, desde 1994 hasta 2017, en la Reserva Mamirauá, en Brasil.

El análisis reveló que la cantidad de delfines amazónicos boto y tucuxi está cayendo rápidamente y que, al ritmo actual, las poblaciones de boto se reducen a la mitad cada 10 años y que las de tucuxi cada 9.

Estas tasas de disminución son atribuidas principalmente al desarrollo de la caza desde el comienzo de este milenio. (I)

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