NASA muestra en imágenes el cambio climático

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Hielo próximo a la costa de la Antártida Occidental, visto desde una ventana del DC-8 de la Operación IceBridge de NASA, el 28 de octubre de 2016. Las grietas sugieren cuán frágiles son las capas de hielo. (Foto: Mario Tama, Getty Images).

Por Brian Clark Howard.
Fotografías: Mario Tama
National Geographic

Es difícil visualizar el cambio climático, porque ocurre muy lentamente y no en incrementos espectaculares, como suele retratarlo Hollywood.

Sin embargo, nuevas fotografías de vuelos de NASA proporcionan una perspectiva más clara de la fusión del hielo. Durante los últimos ocho años, NASA ha enviado aviones de investigación de la Operación IceBridge a volar sobre los polos, con la finalidad de recoger más datos visuales sobre el impacto de las crecientes temperaturas.

Y para hacer que esta labor sea más accesible al público, a fines de octubre, el fotógrafo Mario Tama participó en tres vuelos IceBridge de NASA sobre la Antártida Occidental y el hielo marino circundante, partiendo de Punta Arenas, Chile. Programaron los recorridos para coincidir con la primavera del Hemisferio Sur, cuando inicia la temporada de deshielo.

Las imágenes no pudieron ser más oportunas, pues científicos de NASA y la Universidad de California, Irvine informaron hace poco del retroceso de glaciares más rápido jamás registrado en la Antártida Occidental.

Un estudio publicado el 25 de octubre, basado en datos de IceBridge, halló que aguas templadas están derritiendo la parte inferior de las capas de hielo. Esto podría ser la causa de que los grandes muros de contención que apuntalan cantidades enormes de hielo estén cediendo, soltando hielo rápidamente en el mar y formando hielo panqueque; el cual consiste en pequeños discos de hielo de poco grosor que se originan debido al choque con el agua helada y que al impactarse unos con otros, forman pequeños bordes.

A bordo de un “viejo, resistente y hermosamente confiable DC-8”, Tama quedó impresionado por la escala masiva del hielo existente.

Mario Tama, el fotógrafo que viajó en la Misión IceBridge de NASA para fotografiar los efectos del cambio climático en la Antártida.

“Podías detectar una foca o un pingüino de vez en cuando, pero eran tan minúsculos en ese paisaje interminable que resultaba imposible fotografiarlos”, dice.

“Por momentos parecía que iba en una misión lunar o en una misión a Venus –agrega Tama–. Las escenas, las formas, y los rasgos de la Antártida a menudo parecen de otro mundo… y son igual de increíbles, de una belleza inimaginable”.

Un mar de hielo semejante cubrió América del Norte durante la última glaciación, un recordatorio de cuán variable puede ser el clima con el paso del tiempo, y cómo unos pocos grados en la temperatura promedio pueden marcar una diferencia tremenda en el paisaje.

Tama dice que su objetivo era “documentar este fragmento del planeta, que es tan extraño para nosotros –y agrega–. Espero que mis fotografías ayuden, de una manera insignificante, a respaldar la labor increíblemente importante que hacen estos científicos. Estas personas son héroes”.

El trabajo de IceBridge llega de la mano con un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), el cual se basa en el Acuerdo de París de 2015 y analiza todos los compromisos que adquirieron los países para enfrentar el calentamiento global. El informe previene que los compromisos actuales solo permitirán que el mundo mantenga la tendencia de calentamiento global en 3 grados centígrados, en vez de los 2 grados que los países habían acordado para evitar los peores impactos del calentamiento, como la crecida del mar y el clima extremo.

“Si no empezamos a tomar acciones adicionales ahora, habremos de lamentar tragedias humanas evitables”, dijo Erik Solheim, director de UNEP, a The Guardian.

Esas tragedias podrían incluir ciudades anegadas, pozos inundados con agua salada, clima extremo, y ondas de calor abrasadoras, entre otros impactos.

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