Me tocó viajar con el Comandante Santos

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David Carrasco
Director Bayano digital

Durante la guerra de liberación en Nicaragua, me tocó viajar de regreso a Panamá –por vía aérea– con el comandante Santos.

La aeronave era tripulada por el capitán Aulio Hernández. Durante el vuelo, Darío tuvo que soportar las turbulencias atmosféricas que agitaban el aparato como un papel y yo trataba de no lastimarlo, evitando caerle encima.

En dos ocasiones tropecé con la camilla que contenía su cuerpo herido por multiples perforaciones de bala. En medio de su dolor me dijo: Vas a terminar de matarme, lo que no consiguió Somoza”. Entonces, hizo una mueca y sonrió como un caballero molido por molinos de viento, que no se resignaba a sucumbir derrotado.

Cuando recuerdo ese episodio, vuelven a mi mente las imágenes de lucha de la juventud, y de los valientes que escribieron páginas de gloria en la tierra de Sandino, en duros y decisivos combates.

El amigo caído supo empinarse en los momentos difíciles de la historia y nos enseñó que es posible vencer la adversidad, levantarse y triunfar con coraje, dignidad e inteligencia.

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