Malas ideas de un gobierno incapaz

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Una mala idea de JCV: “La inseguridad es parte de la vida del país”.

Por Cecilio E. Simon E.
Redacción de Bayano

Cuando pensábamos haber visto toda la incapacidad del gobierno del presidente Juan Carlos Varela, nos llega, de un pantallazo, la “teta cubierta de la india dormida”. A ningún creativo se le pudo ocurrir una mejor idea que simbolizara la lucha contra el cáncer. Poner, por ejemplo, un lazo en el pezón de la india sería ofensivo, ello evocaría la demonizada ley de educación sexual. Sin embargo, la pudorosa imagen de la india castamente cubierta, no es la peor de las ideas de este gobierno y sus funcionarios. Veamos algunas que fueron “trending topic” en las redes sociales.

Un ministro de Salud dejó que su amiga íntima (la jefa de Relaciones Públicas del Ministerio) lo fotografiara en Chicago, durante el partido de Fútbol Panamá-Argentina en la Copa Centenario, en momentos en que debió estar en Nueva York, acompañando a la primera Dama en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el VIH – SIDA. Otro ministro provocó una de las primeras denuncias de nepotismo en el actual gobierno, al nombrar a su sobrino como su asistente, “porque no había un panameño más capacitado para ejercer ese cargo”. En otro escándalo de nepotismo, el director del IMA nombró a un primo, dos cuñados y a la madre de su pareja en la institución por ser personas de su confianza. La viceministra de Desarrollo Social, fue despedida del cargo y llamada a juicio por ordenar a su escolta pasear a su mascota Gucci. Un falso médico fue nombrado director nacional de Promoción de la Salud.

100 mil capitalinos no reciben el servicio de agua potable.
100 mil capitalinos reciben por cisternas el servicio de agua potable.

Una mala idea del actual gobierno, fue ofrecer, durante la campaña electoral 100% agua, en tanto que a más de dos años de gestión, la población, a diez kilómetros de la ciudad capital, se abastece con camiones cisternas, y es reprimida cuando los moradores bloquean las carreteras para demandar el suministro del vital líquido.

Bajar el precio de la canasta básica fue otra vibrante consigna de campaña política. Ahora, ésta se transfigura en la protección de los importadores. El flamante director de la ACODECO presentó una demanda contra los cebolleros, por supuestas prácticas monopólicas, debido a que redujeron el precio de la cebolla al consumidor. Esta sí es una mala idea.

Otras ideas impopulares fueron: aumentar el peaje por los corredores que ya pagamos con nuestros impuestos. Comprar el Metrobús a una compañía colombiana incompetente, con la promesa de que se devolverán las horas de sueño, que el colapsado sistema de transporte roba a los niños, niñas y adolescentes, cuando el Papa Francisco visite a Panamá en el 2019.

No ha sido buena la idea que el Presidente Varela declare “la inseguridad es parte de la vida del país”. Tampoco lo es becar a los delincuentes y no pagar el salario a miles de maestros y profesores.  Sellar la frontera colombiana para traer en autobuses a los inmigrantes. Declarar la guerra a ISIS y llamar cobardes a quienes se oponen. Nombrar a dos magistrados en la Corte Suprema de Justicia, para que inmediatamente reelijan al cuestionado presidente de esa corporación.

Crisis de recolección de la basura
Crisis de recolección de la basura

Es una mala idea que el presidente de la República participe en la limpieza de playas (para valorizar las propiedades de alta renta que se han tomado los humedales de Juan Díaz), en tanto que su gobierno no organiza un eficiente sistema para la recolección de los desechos sólidos en el resto del área metropolitana y por el contrario responsabilizan a la población de las inundaciones. A esta mala idea solo se aproxima en magnitud, el nombramiento de un ministro con negocios en Miami, que desatiende la mitigación de las inundaciones y la reparación de las calles erosionadas por el agua.  Su mala idea fue declarada a un medio local: “las calles siempre han estado así, con huecos”.

Otra mala idea fue la del director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), que negó la veracidad del colapso de un muro en el exclusivo sector de Costa del Este, en medio de lluvias que azotaron a la Ciudad de Panamá.

En la política anticorrupción, también están presentes las malas ideas.  Reiniciar, con los mismos proveedores (aún no se sabe a qué costo), las obras del gobierno anterior, que fueron suspendidas por supuestos sobrecostos y por ser riesgosa su ejecución. Reemplazar la detención preventiva (sin una explicación), por otras medidas cautelares a decenas de funcionarios del gobierno de Martinelli. Ahora, todo se limita a una fallida y mal montada persecución contra el ex presidente, que seguramente se caerá, como caen los casos de sus funcionarios y colaboradores.

Entre tantas malas ideas que desfilan por el recuerdo de incapacidad gubernamental, se destacan cuatro de ellas, que pueden ser consideradas las peores de todas:  Primero, la solicitud de extradición de Martinelli, que de concederse, dejaría sin efecto las investigaciones de supuesta corrupción, que alcanzaría miles de millones de dólares. Segundo, el fracaso del flamante panel de expertos, integrado para la investigación del escándalo Mosack–Fonseca, en medio de la renuncia de su prestigioso copresidente, el Premio Nobel Joseph Stiglitz y del criminalista suizo Mark Pieth, quienes denunciaron la falta de transparencia del gobierno de Panamá en el manejo del caso. Tercero, la subordinación del interés nacional de Panamá a las ordenanzas de una Oficina Federal de los Estados Unidos, en el Caso Waked. Cuarto, la renuencia del Ministerio Público panameño de colaborar con los fiscales brasileños en la investigación del escándalo Lava Jato, en la que se involucra a la cuestionada empresa Odebrecht, que concentra los proyectos emblemáticos del gobierno nacional. Sin duda, éstas son las peores ideas del oficialismo.

Al final, en medio de tantas ideas malas, está el periplo mundial realizado por la pareja presidencial durante los viajes del Papa Francisco y la selección de Panamá (por insistencia), para acoger en el 2019 la Jornada Mundial de la Juventud. Definitivamente, ésta sí es una buena idea. Por lo demás, que Dios nos agarre confesados.

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