Lucha soberana adquiere vigencia, 50 años después del asesinato de Juan Navas

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Profesor Luis Navas, formula sus comentarios a Bayano.

Lucha soberana adquiere vigencia, 50 años después del asesinato de Juan Navas

  • La voluntad soberana y los núcleos de consenso deben guiar las acciones para definir el país que quieren los panameños, en momentos en que los partidos políticos están “sumamente neutralizados”, estima el profesor Luis Navas.

Por David Carrasco

La lucha de los panameños para perfeccionar la soberanía nacional, continúa 50 años después del asesinato político del dirigente popular Juan Navas, cuyo cadáver apareció en el corredor en la caribeña ciudad de Colón, recordó su hermano, el profesor Luis Navas, al interpretar esos hechos acaecidos, y ponerlos en contexto de nuevos desafíos de Panamá para definir su destino.

Navas, quien realiza una exhaustiva investigación histórica para demostrar la inocencia en esos hechos de Rolando Sterling y Félix Dixon, injustamente condenados, comentó a Bayano digital que al igual que hace cinco décadas, las fuerzas sociales se enfrentan a intereses foráneos que intentan torcer las aspiraciones soberanas de este país, en sus reclamaciones permanentes a Estados Unidos.

El investigador calificó de “inaceptable” la intromisión del embajador estadounidense en Panamá, John Feeley. “Depende de lo que hagamos, desde ahora y mañana, para preserva esa soberanía, porque estamos a punto perderla, si no le ponemos un freno a esas injerencias del embajador y rechazamos la imposición de la extraterritorialidad de Estados Unidos”, recalcó el investigador y ex secretario general de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP).

En ese sentido, remarcó que “es inaceptable que un diplomático de un país con el que Panamá mantiene relaciones, venga a dictar normas de conducta, respecto a la actividad judicial, sin pruebas, para liquidar a un empresario con fuertes inversiones en la Zona Libre de Colón (familia Waked)”. Añadió que “si tiene pruebas, que las entregue, pero sin intervenir en asuntos internos de este país”.

Juan Navas, paladín de la soberanía

Navas recordó que su hermano Juan había luchado, fusil en mano, contra las tropas estadunidenses que atacaron al pueblo panameño el 9, 10 y 11 de enero de 1964. Era un joven militante en las gestas por la soberanía nacional. Sobresalió en combates contra las fuerzas de ocupación en Colón, pero fue alcanzado por un perdigón en la cabeza, que se alojó en el cerebro. Debido a ello, en 1965 el herido fue enviado a la Unión Soviética para ser tratado por neurocirujanos que consiguieron estabilizarlo con procedimientos avanzados.

A su regreso al hogar, Juan Navas fue interceptado y secuestrado por agentes del antiguo Departamento Nacional de Investigaciones (DENI), con vínculos con el coordinador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en Panamá, Tim Desmond. Su cuerpo fue abandonado en unos matorrales y presentaba una herida contusa en la cabeza, que provocó una hemorragia masiva.  Al ser difundida la trágica noticia, organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles de todo el país reaccionaron contra el gobierno liberal de Marco Aurelio Robles, a quien exigieron explicaciones por el crimen.

La ira popular, ante el asesinato, sobrepasó los cálculos oficiales y en la calles de Colon cayeron abatidos posteriormente Carlos Mathews, Elvira Miranda y Damaris Gallardo, lo que generó un clima insurreccional en medio de un clamor de justicia y del cese de la impunidad. Ello confirmó el alto grado de resistencia, pero también los intentos de grupos anti panameños de quebrantar las conquistas sociales, a través de la represión y el desprestigio de dirigentes comprometidos con la causa soberana, recordó Navas.

El investigador indicó que hubo dos factores geopolíticos que rodearon la muerte de su hermano en 1966: la decisión de Estados Unidos de liquidar la resistencia anticolonialista de los panameños y la necesidad de determinar la presencia del comandante Ernesto “Che” Guevara en Sudamérica. Ello hizo que la antigua Zona del Canal y el complejo de bases estadounidenses en este país se convirtiesen en un “enjambre de agentes de Inteligencia”.

Lo que vino después fue una campaña de desprestigio, apoyada en la falsa versión de que grupos pro soviéticos y pro chinos en disputa habrían causado la muerte de Navas. Pero el investigador señaló: “no pudieron destruir con ningún medio la lucha contra la presencia colonial de Estados Unidos en Panamá, que fue coronada el 31 de diciembre de 1999, cuando el Canal interoceánico pasó a manos panameñas, como resultado de un gran sacrificio generacional”.

Navas reseñó que la valerosa imagen de su hermano, integrante de la Juventud del Partido del Pueblo (Comunista), recuerda a todos un gran legado humano. Reseñó que su multitudinario sepelio realizado el 3 de junio de 1966, en la Ciudad de Colón, fue el aviso de que los panameños no estaban dispuestos a renunciar jamás a los derechos soberanos, ni a sus conquistas históricas.

Profesor Luis Navas, investigando en la Hemeroteca Simón Bolívar, sobre el asesinato de su hermano.
Profesor Luis Navas, investigando en la Hemeroteca Simón Bolívar, sobre el asesinato de su hermano.
Mural dedicado a Juan Navas.
Mural dedicado a Juan Navas.