EDITORIAL: Los retrocesos también cuentan

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Los retrocesos también cuentan

El revés forma parte de los procesos evolutivos. Algunos suponen que es inherente al cambio, y que equivale a un mecanismo de ajuste natural y de perfeccionamiento para poner las cosas en su lugar. Pero cuando aumentan en cadena, los resultados desfavorables frente a los cálculos predictivos más optimistas, es el momento de revisar la base de datos y las fórmulas matemáticas utilizadas para entender mejor los fenómenos económicos, políticos y sociales.

Tal vez, esa debería ser la actitud oficial, de ver con una mirada científica y crítica lo que sucede en el ámbito nacional. Por un lado, se pulverizó el vaticinio de un crecimiento económico nacional por el orden del seis por ciento para fines de este año, mientras que los organismos internacionales se apresuran a afinar el lápiz y corregir el pronóstico inicial. Por otro lado, la delincuencia se ha desbordado y genera dudas sobre la capacidad de los cuerpos de seguridad de contener a las redes del narcotráfico y el crimen.

En un alarde de conocimientos, el presidente de la república habló de nexos entre el narcotráfico y representantes de partidos políticos. Ha mantenido en reserva los nombres de los involucrados, con el pretexto de no viciar las investigaciones, pero ahora está obligado a dar elementos a la ciudadanía, sobre si esos implicados pertenecen a partidos oficialistas o de oposición. No sería extraño imaginar el vínculo criminal aludido, si se toma en cuenta que los carteles de la droga han penetrado a los cuerpos de seguridad del país.

Por otro lado, pese a los repetidos aumentos de sueldos conferidos a los oficiales de Policía, hay una percepción ciudadana de más hurtos y actos ilegales en las calles, especialmente en barrios populosos alejados, donde la población es víctima de saqueadores y pistoleros. Algunos de esos barrios son controlados por pandillas que intimidan y someten, e imponen un “código del silencio”, frente a actos criminales y ultrajes. Esa realidad difiere en urbanizaciones de viviendas de lujo, cuyos propietarios están mejor resguardados.

Entre los reveses notorios, figuran el aumento de la espiral de fracasos escolares, y la reaparición de enfermedades emergentes, como las transmitidas por vectores o infecciones virales o bacterianas que predominan en ambientes insalubres. Si a ello se añaden problemas del tráfico urbano, los escándalos y los conflictos por el dominio del espacio público, hay que advertir que hay un retroceso en muchos aspectos de la vida cotidiana.

Los evaluadores de la gestión gubernamental deberán ofrecer un diagnóstico alentador, pero sin tomar en cuenta los resultados de la pobre ejecución administrativa y los datos recientes que bajan la nota de calificación, será difícil encontrar la luz en el túnel y demostrar cuál es el mejor camino del Estado panameño, resentido por históricos despojos y el impacto de la corrupción.

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