La presidencia de Macron podría culminar con la llegada de Le Pen al Elíseo

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El presidente electo de Francia, Emmanuel Macron. (Foto: REUTERS/ Francois Mori).

WASHINGTON (Sputnik) – Las políticas del presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, podrían desembocar en la victoria de su rival en la más reciente carrera hacia el Palacio del Elíseo, Marine Le Pen, en las elecciones del año 2022, dijo a Sputnik el eurodiputado y ex líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage.

“Macron ofrece otros cinco años de fracasos, más poder para la Unión Europea y la continuación de las fronteras abiertas”, observó Farage y continuó: “Si Marine persiste, podría ganar en 2022”.

Farage ha sido un ferviente partidario de Le Pen y esperaba que la política continuase la racha victoriosa para las causas y candidatos nacionalistas, como el Brexit o el magnate hecho presidente de EEUU Donald Trump.

Sin embargo, la candidata del Frente Nacional logró reunir en el balotaje presidencial poco menos del 34% de los apoyos, frente al más de 66% para Macron.

La política de Macron avalada por los franceses es diametralmente opuesta a la agenda promovida por Le Pen, que había prometido celebrar un referendo sobre la permanencia de Francia en la Unión Europea y restablecer el franco como la moneda nacional, pero ahora tendrá que esperar otros cinco años para poder materializar sus planes.

Macron, en cambio, es un político pro-Unión Europea que aboga por una mayor integración con el bloque en los ámbitos financiero, medioambiental y numerosos otros.

Tanto es así, que al subir al estrado para felicitarse por la victoria, Macron lo hizo no al son de La Marsellesa, el himno nacional francés, sino bajo los acordes del Himno de la Unión Europea.

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Emmanuel Macron ha devuelto el aliento a la Unión Europea. Fuera de sus fronteras es ya celebrado como la nueva esperanza para reencantar a los europeos con un proyecto común. Pero los aplausos del exterior no le servirán de mucha ayuda en su propio país.

El nuevo presidente no tendrá mucho tiempo para festejar su éxito, deberá tener la mente clara para afrontar lo que se le viene encima. Ha obtenido la jefatura del Estado, pero sin un apoyo legislativo fuerte, su poder estará disminuido y sus proyectos dependerán de las eventuales alianzas con sus rivales de izquierdas o de derechas. Sabe además, que en su 66% de votos hay mucho apoyo prestado, mucho gesto contra su rival.

Macron es un presidente sin diputados. Deberá convencer de nuevo a los franceses de otorgarle una mayoría en una Asamblea compuesta por 577 escaños. Y él no tiene dudas: “Desde 1958 nunca se ha visto que el pueblo francés diga en las legislativas lo contrario de lo manifestado en las presidenciales”.

A partir de su toma de posesión, Macron tendrá un mes para convencer a la ciudadanía de la necesidad de contar con el apoyo necesario para defender su programa. Para él es una reválida; para la derecha será la hora de la revancha; para los socialistas, una tabla de salvación que les permita seguir existiendo; para Marine Le Pen y Jean-Luc Melenchon, la oportunidad de reflejar en diputados la esperanza que sus propuestas han generado entre sus partidarios.

El nuevo mandatario ya sabía que no puede contar con los cien días de confianza. Desde el primer momento se le va a exigir tomar medidas. Para ello, nombrará enseguida su gobierno y revelará el nombre de su primer ministro. El gabinete debería estar compuesto por una mezcla de representantes de la sociedad civil y de políticos expertos, de diferente procedencia.

La moralización, primera medida.

Macron quiere también ser un ejemplo en las formas. Los futuros responsables de los ministerios deberán pasar un examen anual para ver si ha cumplido los objetivos que se les impondrá. Si fracasan, a la calle. Se acabó, según quiere el nuevo Presidente, la sacralización y la institucionalización de los puestos.

El saneamiento de la vida política es otra de las premisas que Macron ha reiterado durante los sietes meses de vida de En Marcha. Así, pretende lanzar un proyecto de ley de “moralización de la vida pública”, antes de las elecciones generales. En esa iniciativa quedará bien claro que los parlamentarios no podrán ya contratar a sus familiares, no podrán tener antecedentes penales, no podrán ejercer como consultores y su remuneración será fiscalizada. El régimen especial de jubilación del que gozan los legisladores será también abolido.

Una manera de empezar fuerte para un primer dirigente que nunca ha sido elegido en otras elecciones hasta ayer. Unas medidas que van a doler entre los diputados y senadores que desde hace décadas disfrutan de beneficios aristocráticos gracias a la democracia. El dolor será más fuerte si se aprueba otro proyecto del nuevo presidente: reducir en un tercio el número de parlamentarios e introducir una dosis de proporcional en el actual sistema electoral.

Para muchos será sólo medidas simbólicas, pero el Penelopegate y otros escándalos menos publicitados, protagonizados por algunas señorías de distinta ideología, han propiciado la oportunidad de jugar con los símbolos y enterrar viejos hábitos adquiridos hace siglos.

La depresión que sufren los franceses, consecuencia de la crisis de sus sistema de protección social, ya insostenible, el aumento del paro que muchos pequeños y medianos empresarios no pueden remediar ante las rigideces burocráticas y la falta de flexibilidad, las diferencias entre las urbes conectadas al mundo global y un territorio rural abandonado por el Estado, entre otras razones son prioridades que exigen soluciones a corto y medio plazo.

Macron había ya anunciado su intención de bajar de cargas sociales a las empresas (entre 6 y 10 puntos) y la reducción del impuesto de sociedades, entre un 33,3 a un 25%, para dejarlo a nivel europeo. Como contrapartida, las empresas serán sancionadas si abusan de los contratos temporales.

La confrontación con los algunos sindicatos será inevitable. Una de las medidas más combatidas en la calle durante el mandato de François Hollande es la Ley de Trabajo, conocida como la Ley el Khomry, por el nombre de la Ministra que la defendió en las cámaras y en la calle.

Macron ha asegurado que será inflexible sobre el asunto y utilizará el artículo 38 de la Constitución para aprobar medidas sin pasar por el Parlamento. Así, dentro de la Ley EL Khomry se recoge el fin de la obligación de acuerdos entre ramas. Cada empresa podrá negociar con los sindicatos sus acuerdos salariales, horas extra o tipo de contrato. El omnímodo poder de los sindicatos franceses, vacío de afiliados, pero poderosos en el bloqueo del país se verá así mermado.

El nuevo presidente ya ha anunciado que se reunirá rápidamente con los líderes sindicales para iniciar el diálogo y explicar en concreto sus planes

Exigencia a los desempleados

Macron quiere poner en marcha rápidamente su plan para facilitar el retorno de los desempleados a la actividad. Confía en su plan de formación (15.000 millones de euros), ahora inexistente. Exigirá, a cambio, que a los parados que se les ofrezca un puesto similar al que perdieron no puedan rechazarlo más de dos veces si son “decentes”, es decir, con un salario no más de un 25 % inferior al anterior.. Medidas que en otros países europeos han sido aplicadas sin gran revuelo, pero que en este país suponen para algunos una herejía.

Macron: “Quiero ser el presidente de todo el pueblo de Francia”

Otra propuesta urgente para Macron es la generalización del seguro de paro para que puedan acogerse a él categorías laborales ahora excluidas, como los independientes, los agricultores o a los autónomos. Además, tendrán derecho a paro los trabajadores que dimitan de su empresa, mientras solo sea una vez cada cinco años”.

La aplicación de este programa dependerá del número de diputados obtenga En Marcha el 11 y 18 de junio. En todo caso, son propuestas que el centro derecha y el grueso del PS podrían apoyar, dependiendo de sus resultados, pues las han defendido en durante años, sin tener el coraje de ponerlas en práctica.

Europa empieza en Berlín

Esperando una mayoría presidencial en la Asamblea, Macron tendrá tiempo también para iniciar un Tour de Europa, donde será mejor recibido que en muchos lugares de su país. No quiere que le consideren un “eurobeato” y ha manifestado su deseo de reformar también la UE y reformar la eurozona. A la larga, Macron defiende un presupuesto común europeo. En Berlín, su primer desplazamiento, le recibirán con alivio, pero será difícil que acepten esta medida y, en todo caso, Alemania espera que Francia haga sus deberes, inicie reformas y cumpla con los límites presupuestarios exigidos por Bruselas.

Macron, que en un principio apoyó la política inmigracionista de Ángela Merkel, propone una mezcla de humanidad y dureza en este apartado. Acoger más inmigrantes, pero expulsar también a un mayor número de los que ahora no obtienen el permiso para residir o el estatus de refugiado.

Emmanuel Macron tendrá las puertas abiertas de las tres fuerzas políticas que dominan el escenario europeo: centroderecha, socialdemócratas y liberales. Es un consenso que soñaría con obtener también en su país. Pero antes, deberá pasar de nuevo por la prueba de las urnas y refrendar un éxito que le sirva para pasar un verano menos caliente del que muchos le vaticinan.

Marine prepara las legislativas

Marine Le Pen, con diez millones de votos de respaldo, fue clara en su primera declaración anoche. Proyectándose en las elecciones generales, se erigió en el primer partido de oposición. El sistema proporcional francés ha impedido hasta ahora al FN contar con un número de diputados consecuente con los millones de adhesiones que obtiene en las urnas. Pero si repite el éxito del domingo, el centroderecha puede empezar a temblar.

Los Republicanos (LR) del centroderecha intentarán convertirse en una fuerza no de oposición, sino en el partido mayoritario en la Asamblea. Los que dan por muertos a los partidos tradicionales podrían verse así sorprendidos en pocas semanas.

Jean-Luc Melenchon aprovechó también su declaración oficial post-resultados para comenzar su nueva campaña. La Francia Insumisa espera robar al Partido Socialista su franja izquierdista y entrar en tromba en la principal cámara legislativa.

 

 

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