La poesía de Esther María Osses

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Retrato de juventud.

Aclaración de Bayano digital: la laureada poetisa Esther María Osses fue la compañera sentimental del desaparecido poeta e internacionalista Carlos Wong. Hoy, casi olvidada, se recuerda su amistad con el Che Guevara, el Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, el general Omar Torrijos y el ex presidente venezolano Hugo Chávez Frías. En su hogar, la Caza Azul, en la capital panameña, encontraron apoyo los principales intelectuales de Latinoamérica y el Caribe.

(Tomado de Panamapoesía.com)

Esther María Osses nació en la provincia de Chiriquí en 1916. Falleció en Venezuela en 1990. La poetisa realizó sus estudios secundarios en la Escuela Normal de Institutoras de Panamá. Obtuvo el título de Profesora de Español en la Universidad de Panamá y realizó estudios de Literatura en Buenos Aires, Argentina, y en Guatemala. Fue Maestra de enseñanza primaria y profesora de la Universidad de Zulia, Venezuela.

Como periodista, colaboró en “La Nación”, en “El Hogar”, en “Critica”, en “Clarín” y en otras revistas argentinas especialmente con poesía. Realizo giras por varios países latinoamericanos, en la Casa de la Cultura de Quito, en el Departamento de Extensión Cultural de Bogotá, en Uruguay, en Chile y en Perú ofreció conferencias por radio y recitales poéticos.

La Universidad de Zulia publico dos poemarios suyos. Uno de ellos es “Crece y Camina”, dedicado a los niños, está ilustrado por niños preescolares y de primaria del Colegio Cantaclaro, de Maracaibo. Basado en él se grabó un disco de canciones infantiles, “Canción del Barco Velero”, cuya composición musical estuvo a cargo del músico Enrique Hidalgo.

Sus poemas, al decir de Miguel Amado, prologuista de Mensaje, “son los reflejos de un espíritu a veces aristocrático y a veces popular; regional y panameño; pragmático y lírico; místico y libertino; apasionado y glacial; profundo y liviano. Como en el agua clara de sus ríos, en esta sensibilidad politeísta reverbera la infinita variedad del mundo”. Y agrega: “Sin recurrir a las frases más o menos sonoras; sin buscar jamás un efecto fácil o barato; sin tener siquiera que rechazar figuras más o menos artificiosas, ella representa, translúcido y tremendo, el enigma del mundo, valiéndose de expresiones y de insinuaciones que son una absoluta novedad en la poesía panameña”.

Esther María Osses dejó obras inéditas, como “El Rastro de Fuego”, con la que obtiene el segundo lugar del Concurso Literario Ricardo Miró, en 1958. En esta obra presenta una poesía con el tema de cada uno de los países americanos incluyendo USA. También dejó monografías como “investigación y Cibernética”, trabajo de año sabático bien calificado por el jurado. Un ensayo “La novela del imperialismo en Centroamérica” y obras dispersas entre reseñas y artículos en diversos periódicos y revistas de América.

Al margen de su obra de creación, realizó una plausible tarea de animadora de jóvenes talentos fomentando la creación de grupos literarios, como el grupo Gaspar Octavio Hernández, y la publicación de revistas. Fue, asimismo, una esforzada divulgadora de nuestros valores literarios en el exterior.

Alegría Por Teléfono

Como el pájaro en su vuelo

como el viento,

como el rayo de la luna

y el aroma,

como todo lo invisible

lo imposible,

hoy mi madre habló de lejos.

¿Dónde estaba? ¿Cómo ha sido?

El cómo, dónde y por qué,

no lo sé.

El cuándo apenas lo entiendo.

¿Tarde? ¿Temprano? ¿Hoy? ¿Ayer?

El sol se estaba vistiendo

para salir.

Sería quizá de mañana

cuando la oí.

Por un hilo me llamaba.

_¡Hola! ¿Qué haces? ¿Estás bien?

¿Ya has bañado a tu muñeca?

Yo le respondí,

_Si, sí.

¿Cómo vino de tan lejos su voz?

¿Cómo ha sido, cómo fue?

No lo sé.

Pero reí de contento.

Sentí una gran alegría.

Eso sí, eso sí.

Del Libro: Crece y Camina
Niños Descalzos

¡Cuántos niños descalzos!

Dime por qué.

Nunca tienen traje nuevo,

dime por qué.

Nunca tienen un juguete,

dime por qué.

Ni siquiera han visto el lago,

¿Por qué? ¿Por qué?

 

Son niños de mentira,

dime, ¿lo son?

¿O son niños de veras

como yo soy?

Sus casas son de hojalata,

o de cartón;

la lluvia las deshace,

las quema el sol.

Les diré que se muden

_No lloren más.

Mi casa de muñecas

es buen hogar.

Del Libro: Semillitas

Lectura para niños No.11

Edición: Red de Materiales Artesanales

 

 

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