La historia a través de Carlos Manuel Gasteazoro  

0
392
Dr. Carlos Manuel Gasteazoro

Tras el fallecimiento en 1989 del Dr. Carlos Manuel Gasteazoro, maestro de historiadores, humanista a carta cabal y eximio escritor, como un homenaje a su memoria, son dedicadas estas páginas que recuerdan su legado a la cultura nacional que, desafortunadamente, las nuevas generaciones desconocen.

Por Dr. Celestino Andrés Araúz

Formación Humanista

Sin restarle méritos al Compendio de Historia de Panamá(1911) de Juan Bautista Sosa y Enrique J. Arce, al igual que a los aportes de Ernesto Castillero Reyes, Juan Antonio Susto, Rubén Darío Carles, Catalino Arrocha Graell, Ricardo J. Alfaro y otros autores en el ámbito de la historiografía nacional, particularmente durante las primeras cinco décadas de la etapa republicana, consideramos que es con Carlos Manuel Gasteazoro cuando los estudios históricos a mediados del siglo pasado, adquirieron plena rigurosidad científica en nuestro medio. Ello fue así, tanto por el método crítico de investigación que implantó en la búsqueda, selección y verificación de las fuentes consultadas, como en la recreación y exposición de los hechos del pasado.

A inicios de su fecunda labor intelectual, en 1956, el propio Gasteazoro expresó las siguientes palabras que serían su norte durante poco de tres décadas de infatigable quehacer por el esclarecimiento y divulgación de la historia patria: “Estudiar la historia panameña, enseñarla y difundirla es una misión altísima y promisoria. Solo a base de ella es posible formar una sólida y fecunda conciencia nacional. Hoy, más que nunca, ante la trágica confusión en que vivimos, es necesario hacer comprender a las nuevas generaciones lo sustantivo, lo propio y lo específico de nuestro modo de ser, con todos sus elementos duraderos, buenos o malos que forman el meollo de nuestro pensamiento histórico. No se pretende con ello, ir en busca de un nacionalismo cerrado, unilateral y pasado de moda, sino hacer un acto de conciencia de lo que somos para mejor entender, explotar y valorar lo que podemos ser. ” 1

Hijo del Doctor Mariano Gasteazoro y Rita Rodríguez, Carlos Manuel Gasteazoro nació el 10 de marzo de 1922 en la ciudad de Panamá. Realizó us estudios primarios y secundarios en el Colegio La Salle y, tras el intento frustrado de sus padres para que siguiera la carrera militar, al promediar la década del cuarenta, viajó al Perú donde ingresó a la prestigiosa Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Allí se recibió como Bachiller en Humanidades con la tesis: Los primeros años de la Gobernación de Pedrarias (1514-1519) y posteriormente obtuvo el título de Doctor en Historia de América sustentando la tesis: Vida, pasión y muerte de Santa María La Antigua del Darién (1509-1524). Asimismo, tomó cursos superiores de Derecho y Literatura que coadyuvaron a su sólida formación humanista.

Fue en el claustro sanmarquino donde Gasteazoro tuvo la oportunidad de nutrirse con las enseñanzas de maestros de la talla intelectual de Raúl Porras Barrenechea, Jorge Basadre, Luis E. Valcárcel, Víctor Andrés Belaúnde, Carlos Daniel Valcárcel, Aurelio Miró Quesada, Francisco Miró Quesada, Roberto McLean Estenos, Felipe Cossio del Pomar y Luis Alberto Sánchez, entre otros. También durante esos años en Lima, asimiló entusiasta el pensamiento de Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Olwald Spengler y los positivistas alemanes del siglo XIX, que tanto influjo tuvieron en su afán por sistematizar y recoger las fuentes históricas que plasmaron en sus célebres ediciones de Las Monumentas documentales.

Labor desde la Cátedra Universitaria

A su retorno al suelo patrio, a mediados de 1949, Gasteazoro comenzó una tarea cultural silenciosa pero fructífera, acorde con su personalidad que rehuía la figuración y la alabanza. No le resultó fácil brindar sus conocimientos en la Universidad de Panamá, porque tuvo que enfrentarse a la denominada “Rosca Universitaria” que no veía con buenos ojos la llegada de nuevos valores con espíritu crítico y se burlaba de su título de Doctor en Historia. Fue por ello que publicó en El Panamá América su penetrante y demoledor: “Ensayo iconoclasta (a propósito de una obra reciente del Dr. Méndez Pereira)”, después del cual se le despejó el camino en nuestra Primera Casa de Estudios Superiores donde, en 1950, obtuvo por concurso la cátedra de Historia Patria. También impartió enseñanzas de Historia Antigua, Historia de la Edad Media, Civilización y Antropología.  

De inmediato, se cercioró de las quejas casi generalizadas que había entre profesores y estudiantes ante el desconocimiento de la historia nacional. Según sus propias palabras, “se hacía indispensable, pues, que la Universidad hiciera algo y la responsabilidad era comprometedora en extremo”. No obstante, ese año de 1950, no pudo hacer mucho para cambiar esa situación y sus clases tuvieron “una base narrativa y documental que alivió en muy poca cosa el estado caótico en que se encontraban esos estudios hasta entonces”.  

Al año siguiente, por su iniciativa y bajo el influjo de su maestro Raúl Porras Barrenechea, que dictaba la cátedra de Fuentes Históricas del Perú, Gasteazoro creó el curso semestral de Fuentes Históricas de Panamá que, tres años más tarde, pasó a ser anual. Posteriormente, con la reforma de los planes de estudios universitarios realizada a principios de los años setenta, el curso en mención volvió a ser monográfico. En 1986, nuevamente se convirtió en una asignatura de dos semestres bajo la denominación: Metodología de la Investigación e Historiografía de Panamá y América, que se mantiene en la actualidad con algunas variantes. No está de más recordar que el Dr. Gasteazoro dirigió más de un centenar de trabajos de graduación, algunos de los cuales se publicaron como estudios preliminares o prólogos a los libros publicados por la Editorial Universitaria que él dirigía.

Primeros aportes bibliográficos

Entre 1949 y 1952, situamos la primera etapa de la producción intelectual de Carlos Manuel Gasteazoro. Descuellan sus sesudos artículos de carácter histórico, de crítica literaria y de polémica socio-política: “Balboa, Pedrarias y Oviedo” última parte de su tesis doctoral; “Sobre la crisis actual de la Historia Patria”, “Un baquiano en nuestro siglo (en torno a una publicación última de don Ángel Rubio)”; “Para una Historia funcional de Panamá”; “Sobre una Historia Didascálica de Panamá”; “La fundación española de Natá”; “Notas a la Poesía de Tristán Solarte”; “Holocausto de Rosa, de Elsie Alvarado de Ricord” y su controversial e incisivo: “Reflexiones sobre el esplendor y ocaso del rabiblanco”. Por estas fechas, el conocido historiador mejicano Silvio Zabala, a la sazón Presidente del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, lo designó consultor de Juan Antonio Susto, a su vez, miembro de dicho organismo regional. Participó, además, en un Congreso de Historia celebrado en Perú, por invitación de su maestro Raúl Porras Barrnechea y colaboró con sus artículos en la Revista Épocas y Tierra Firme. A la vez, inició sus inquietudes editoriales publicando la revista cultural Biblioteca Istmeña, en la que reprodujo el opúsculo de Justo Arosemena: El Estado Federal de Panamá; el poema “Laurel de Ceniza” de Ricardo J. Bermúdez y el ensayo de Alfonso Rojas Sucre: “Educación y Sexo”. Del mismo modo, tuvo a su cargo las Ediciones de Castilla del Oro y dirigió, durante algunos meses, la Revista Universidad.

Mediante una licencia de la Universidad de Panamá, Gasteazoro pudo permanecer en España, entre 1953 y 1954, para realizar una minuciosa investigación en los Archivos, bibliotecas y otros repositorios documentales, lo cual le permitió escribir su primer libro que tituló: Introducción al Estudio de la Historia de Panamá. Fuentes de la Época Hispana, con el que se presentó al Concurso Ricardo Miró obteniendo el Primer Premio en la Sección Ensayo, en 1954. Del significado de esta importante obra en nuestra historiografía nos ocupamos más adelante.

Importa señalar que, en la cátedra de Fuentes Históricas de Panamá, Gasteazoro no solo contribuyó a la enseñanza de nuestro devenir desde la época colonial hasta la etapa republicana, sino también creó una Escuela de Historiadores, quienes con posterioridad, desde diversas vertientes, hicieron sus propias contribuciones. De la misma manera, Gasteazoro estableció las cátedras de Historia de Panamá y Panamá en el Mundo Americano. Coadyuvó, asimismo, a la creación de la cátedra sobre la Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos. Más aún, en 1986, gracias a su tesonera labor académica y cultural, en coordinación con la Embajada de España en Panamá, se estableció la Cátedra Quinto Centenario del Descubrimiento de América para conmemorar la magna fecha del 12 de octubre de 1492 y en cuya inauguración participaron las distinguidas historiadoras andaluzas María del Carmen Mena García y Enriqueta Vila Vilar.

Quehacer editorial

A las tareas docentes y de investigación, Carlos Manuel Gasteazoro sumó, en junio de 1969, la fundación de la Editorial Universitaria (EUPAN), que dirigió desde esa fecha hasta octubre de 1986. Durante ese período, y pese a las limitaciones económicas, la EUPAN publicó más de 150 títulos en distintas disciplinas, principalmente: Historia, Lingüística, Literatura, Geografía, Arqueología, Sociología, Antropología, Ecología, Derecho y Ciencias Políticas, Administración Pública y Comercio, Filosofía, Ciencias Naturales, Medicina, Música, Arquitectura, Educación y Comunicación Social.

Dignas de resaltar son las traducciones del inglés al español de importantes obras como: La Tierra Dividida. Historia del Canal de Panamá y otros proyectos del Canal Istmico de Gerstle Mack; Cádiz a Catay (Historia de la larga lucha diplomática por el Canal de Panamá de Miles P. Duval Jr.; y La Miseria del Progreso de E. Bradford Burns, todas con excelentes prólogos del propio Gasteazoro. Conviene mencionar, asimismo, otros libros como: Cinco Años en Panamá, de Wolfred Nelson; El Istmo de Panamá y lo que vi en él, de Chauncey D. Griswold; Los Estados Unidos y la República de Panamá, de William D. McCain; Influencias Humanas en la Zoogeografía de Panamá, de Charles F. Bennett; Cantos y oraciones del ceremonial cuna, de James Howe; La Defensa de Portobelo, de Edwin C. Webster y América Latina: una concisa Historia Interpretativa, de E. Bradford Burns. Algunas de estas obras están precedidas de estudios preliminares, prólogos y notas críticas hechas por los nuevos historiadores que forman parte de la Escuela creada por el Dr. Gasteazoro.

Especial mención merecen las coediciones que la Editorial Universitaria hizo con el Smithsonian Tropical Research Institute. Entre éstas: Cuadernos de Ciencias; Evolución en los Trópicos; Cuando se acaban los Montes, de Stanley Heckadon Moreno y Hombres y Ecología en Panamá, de Omar Jaén Suárez. Del mismo modo, con el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid, la EUPAN, publicó conjuntamente, en 1984, un valioso libro sobre poemas históricos de principios del siglo XVI titulado: Llanto de Panamá a la muerte de Don Enrique Enríquez, con estudio preliminar y notas del entonces Embajador de España en nuestro país, Antonio Serrano de Haro.

Incansable en sus afanes académicos y culturales, Gasteazoro complementó las labores editoriales dirigiendo seminarios sobre la Enseñanza de la Historia de Panamá (1971) y de Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos (1973). De igual manera, organizó ciclos de conferencias y trabajó en un equipo interdisciplinario para la evaluación de los Tratados Torrijos Carter, en 1977. Participó, además, representando a la EUPAN en Ferias Internacionales del libro en San José, Costa Rica, Jerusalén, La Habana y Frankfurt.

A mediados de 1969 Gasteazoro, presentó un plan editorial para una “Monumenta panameña” o “colección de documentos para la Historia de Panamá”, que comprendía tres series, a saber: Fuentes de la Época Hispana del Istmo; Fuentes de la Época de anexión voluntaria a Colombia (1821-1903) y Fuentes de la Época Republicana (1903-1969). Este ambicioso proyecto cultural incluía la publicación de un buen número de documentos y obras de autores extranjeros y nacionales, pero no se pasó de las buenas intenciones. Pese a este fracaso inicial, en 1975 Gasteazoro lanzó la idea de que la Editorial Universitaria, en conmemoración del 75 aniversario de la fundación de la República, publicara una Biblioteca Antológica de la Cultura Panameña en 12 volúmenes, a saber: La Historia de Panamá en sus Textos; El Pensamiento Político en los siglos XIX y XX; Escritos de Justo Arosemena; La Poesía; La Narrativa; El Ensayo; El Teatro; El Periodismo; Las Ciencias Sociales; Las Ciencias Naturales; Las Manifestaciones Artísticas y Panamá y los Estados Unidos. Si bien este nuevo proyecto fue acogido con entusiasmo por el Consejo Editorial Universitario, por diversos motivos sólo pudo publicarse: La Historia de Panamá en sus Textos, en dos volúmenes cuyos autores fueron el propio Dr. Gasteazoro, Armando Muñoz Pinzón y quien estas líneas escribe.

Años después y con el apoyo del Presidente de la República, Dr. Aristides Royo S., el Dr. Gasteazoro logró establecer y dirigir la Biblioteca de la Cultura Panameña, concebida en 16 volúmenes. En esta importante colección, hasta la fecha, han aparecido los siguientes tomos: El Pensamiento de Ricardo J. Alfaro, del mismo Gasteazoro; La Educación en Panamá, de Francisco Céspedes; El Ensayo en Panamá, de Rodrigo Miró; Las Manifestaciones Artísticas en Panamá, de Erik Wolfschoon; El Desarrollo de las Ciencias Sociales en Panamá, de Alfredo Figueroa Navarro; Geografía de Panamá, de Omar Jaén Suárez; Escritos de Justo Arosemena, de Argelia Tello; El Desarrollo de las Ciencias Naturales y la Medicina en Panamá, de Novencido Escobar; El Pensamiento Político en los Siglos XIX y XX, de Ricaurte Soler; Panamá en sus usos y costumbres, de Stanley Heckadon Moreno; Panamá y sus Relaciones Internacionales de nuestra autoría; El Canal de Panamá, de Juan Antonio Tack; Población, Economía y Sociedad, de José Eulogio Torres Ábrego. De próxima publicación, está la obra: Política y Derecho en Panamá de Armando Muñoz Pinzón y aún están pendientes de ver la luz: La literatura panameña y El Pensamiento y Acción de Belisario Porras.  

Balance sobre su legado intelectual

No resulta tarea fácil detallar los numerosos artículos, ensayos, conferencias, discursos, prólogos, presentaciones de libros y otras piezas maestras de Carlos Manuel Gasteazoro, que se encuentran dispersos en periódicos, revistas, folletos y otras publicaciones nacionales y extranjeras en el lapso de cuatro décadas. En efecto, con un estilo claro y elegante, propio de un cultivado humanista en que se nota la influencia de su maestro Raúl Porras Barrenechea, Gasteazoro dejó tras de sí una copiosa producción de su intelecto. Cabe recordar sus: “Apuntes para un Estudio de la Historiografía Republicana”;

“Medioevalismo y modernidad en la conquista de Panamá”; “Una Relación Geográfica inédita de Panamá (del Obispo de Panamá Pedro Morcillo Rubio y Auñón, 8 de mayo de 1736”; “El Panamá Republicano”; “El 3 de noviembre y nosotros”; “Interpretación sincera del 28 de noviembre”; “Para una monumenta panameña”; “La huella de Sosa y Arce en la enseñanza de la Historia de Panamá”; “Presentación de Narciso Garay”; “Sobre Alfredo Castillero Calvo y su obra histórica”; “La enseñanza de la Historia de Panamá en la Universidad”; “La labor heurística de Susto”; “Presentación Histórica de Panamá”; “Programa Analítico del curso de Panamá en el Mundo Americano”; Aproximación de Pedrarias Dávila y “El ciclo de Pedrarias”, entre otros. Este último ensayo apareció en el tomo VII de la Historia General de España y América, Ediciones Rialp S.A., Madrid, en 1982.  

Magistrales son sus presentaciones y prólogos a un buen número de obras de autores nacionales, aparte de los que hizo para los libros de historiadores estadounidenses que se tradujeron al castellano y publicaron por la Editorial Universitaria, como ya apuntamos. Sobresalen los prólogos a la Patria en la lírica Istmeña de Víctor Fernández Cañizáles; Panorama de la Bibliografía en Panamá (1619-1971), de Juan Antonio Susto; Estilo y Densidad en la Poesía de Ricardo J. Bermúdez y El Español de Panamá, de Elsie Alvarado de Ricord; Compendio de Historia de Panamá de Enrique J. Arce y Juan B. Sosa; Políticas de Poblamiento en Castilla de Oro y Veragua en los orígenes de la colonización de Alfredo Castillero Calvo; Diálogo Alternativa Posible. Perfiles sociales de Panamá y Centroamérica, de Oydén Ortega Durán; a la conferencia Mudanza, traslado y reconstrucción de la ciudad de Panamá en 1673, de Luis E. García de Paredes; Harmodio Arias Madrid. El Hombre, El Estadista y el Presidente, de Mélida Sepúlveda; Justo Arosemena, de Octavio Méndez Pereira; La Independencia de Panamá en 1821: Antecedentes, Balance y Proyecciones, de nuestra autoría. Todo ello, sin olvidarnos de su prólogo a la obra: Llanto de Panamá a la muerte de Don Enrique Enríquez, ya mencionado y su “Sentido y estructura de un nuevo libro de Omar Jaén Suárez: Análisis Regional y Canal de Panamá. Ensayos Geográficos”.

Acorde con su erudición, Carlos Manuel Gasteazoro también fue un crítico de las artes plásticas, como lo demuestran sus diversas presentaciones y reseñas sobre las obras de pintores nacionales y extranjeros, entre estos: Miguel Aguila, Alicia Viteri, Ida Vallarino, Luis Aguilar Ponce, Guillermo Trujillo y Olga Sinclair. También demostró sus aficiones de musicólogo colaborando en la redacción de la Revista Proscenio de la Asociación Nacional de Conciertos. Por su meritoria hoja de servicios a la República y sus contribuciones a la historia patria, fue designado miembro de número de la Academia Panameña de la Historia y correspondiente de la Academia Colombiana de la Historia. El Gobierno nacional lo condecoró con la Orden Belisario Porras y el Gobierno de España le confirió la Orden de Isabel la Católica.

Cuatro libros fundamentales legó Carlos Manuel Gasteazoro a la bibliografía nacional. El ya mencionado: Introducción al Estudio de la Historia de Panamá. Fuentes de la Época Hispana; la Historia de Panamá en sus Textos; Tabla cronológica (De hechos históricos, políticos, sociales, económicos, culturales y científicos) y El Pensamiento de Ricardo J. Alfaro. Al momento de su muerte, acaecida el 27 de julio de 1989, adelantaba con sus discípulos y colegas Argelia Tello Burgos, Alfredo Figueroa Navarro y quien escribe, la extensa obra, aún inconclusa, titulada: Manual de Historia de Panamá (cuyos dos primeros volúmenes vieron la luz en el año 2006).

Sobre un clásico de la Historiografía Nacional

Con el patrocinio de la Librería Cultural Panameña, Introducción al Estudio de la Historia de Panamá. Fuentes de la Época Hispana se publicó en México, bajo el sello de la Editorial Azteca, S.A., en 1956. De inmediato, se convirtió en una guía indispensable para los estudiantes universitarios de historia y en consulta obligada de todo aquel interesado en orientarse en el conocimiento de los testimonios más representativos de nuestro pasado colonial. José Antonio Moncada Luna, en 1959, en su artículo: “El Dr. Carlos Manuel Gasteazoro y el microbio de lo panameño”, aseveró que: “Es un libro estrictamente pulcro; es la obra de un investigador escrito para investigadores. De ahí probablemente su poca transcendencia al público, y su gran influencia entre los jóvenes estudiosos, porque es la obra de consulta más importante que se ha escrito en Panamá para la investigación de nuestra historia, y lo que es más, para la revaloración de nuestra historia”. Y añadía: “El libro del Dr. Gasteazoro indica que estamos frente a una revaloración de lo panameño. Que aún dentro de un aparente caos político, económico y social, el hombre panameño aspira a salvar sus valores como único medio de encontrarse a sí mismo”.  

No exageramos al afirmar que la aparición de esta obra de Carlos Manuel Gasteazoro marcó un hito en los estudios históricos en nuestro país. A partir de la publicación de Introducción al Estudio de la Historia de Panamá. Fuentes de la Época Hispana, se abrieron nuevos derroteros para conocer más y mejor nuestro pasado colonial con sólidas bases documentales y bibliográficas, empleando metodologías científicas en el uso e interpretaciones de los testimonios. En definitiva, este libro pasó a ser un modelo y una permanente invitación para que otros investigadores continuaron desentrañando nuestro deambular en el tiempo desde diversas perspectivas.

Poco después del fallecimiento del Dr. Gasteazoro, se publicó un 1990 una segunda edición de Introducción al Estudio de la Historia de Panamá. Fuentes de la Época Hispana, también por iniciativa de la Librería Cultural Panameña. En esta oportunidad, se añadieron, a la publicación original, un apéndice documental sobre los objetivos y las estructuras del curso universitario: Historiografía de Panamá y América, al igual que algunos mapas tomados de la obra de Francisco Morales Padrón: Atlas Histórico Cultural de América.

Como un homenaje a este maestro de historiadores en ocasión de los veinte años de su fallecimiento que, como dijimos, ocurrió el 27 de julio de 1989, la Editorial Universitaria que hoy lleva su nombre, publicó el libro titulado: Vida, pasión y muerte de Santa María la Antigua del Darién (1509-1524), Pedrarias y otros escritos sobre la época colonial, que recoge sus tesis de bachillerato y de doctorado sustentadas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, Perú, así como otros cuatro de sus pioneros estudios que hoy resultan difíciles de localizar.

Deja un comentario