La Contaminación Química en Panamá

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Armas químicas encontradas y destruidas en Isla San José, en el Pacífico panameño.

Por Raúl Leis (*)
Sociólogo y escritor

Las más de tres mil hectáreas contaminadas por municiones y bombas no explotados, no es el único problema heredado por la presencia de bases militares en nuestro país. Por más de 40 años, los EE.UU. tuvo un programa activo de armas químicas en Panamá, sin conocimiento alguno por parte del Gobierno o población panameña.

Según un estudio realizado por Fellowship of Reconciliation (FOR) de Estados Unidos, desde la década del veinte hasta 1946, este programa estaba enfocado en la defensa del canal, y desde 1943 hasta 1968 el programa intentaba probar municiones químicas bajo condiciones tropicales.

Los primeros planes de defensa química del Canal fueron formulados en 1923 y ocho años después escribió el general Preston Brown desde Panamá: “Desde hace mucho tiempo he sido de la opinión que la selva tropical, caliente y húmeda ofrece las condiciones ideales para el uso de gases persistentes”. El Servicio de Guerra Química adquirió mayor espacio en Panamá en 1941, al incluir almacenes para municiones químicas en siete bases. Los primeros ensayos que se conocen en Panamá, en los cuales se emplean armas químicas utilizando agentes vivos, ocurrieron en julio de ese año.

El 20 de diciembre de 1943, el cónsul de Estados Unidos propuso conducir “ciertas pruebas químicas de guerra bajo las condiciones existentes de la selva” en la isla San José, en el archipiélago de Las Perlas, Golfo de Panamá. Más de 130 pruebas fueron conducidas en esa isla entre mayo de 1944 y finales de 1947. Los agentes químicos probados incluían, gas mostaza destilado, fosgeno, cloruro cianógeno y cianuro hidrógeno. La municiones químicas llevadas a la Isla San José eran almacenadas en la base de Río Hato, lo que un oficial militar describió como un “escenario horrible” después de una inspección en 1946. Varias de las pruebas del proyecto San José involucraban a sujetos humanos, integrantes de tropas militares. Una de las pruebas de San José buscaba “determinar si existía alguna diferencia entre la sensibilidad de las tropas portorriqueñas y estadounidenses al gas H (mostaza)”.

Entre 1953 a 1957, el Equipo de Pruebas Tropicales realizó pruebas de gas mostaza destilado cada tres meses en Panamá. Según un informe de 1956: “El área de demolición, localizado en un cerrito en el Sendero Chivo Chivo, es utilizada para pruebas de gran escala de los dispositivos de humo y para unas pocas pruebas de materiales tóxicos”. Esta sección, que también es usada para el descargue final de todos los materiales de naturaleza tóxica, está restringida y bien marcada para prevenir el ingreso de personas no autorizadas. El informe claramente indica que las pruebas incluyeron detonaciones de minas químicas.

El Centro de Pruebas Tropicales (Tropical Test Center) efectuó por lo menos cuatro pruebas “de almacenaje” en Panamá con municiones químicas vivas desde 1964 a 1968 (minas de gas VX, cohetes y proyectiles, y cohetes de sarín). En el caso de la mina M-23 llenada con VX, la prueba intentaba “determinar los efectos del ambiente en el almacenaje y funcionamiento” de 24 minas VX en un clima tropical. Una mina M-23 es de 5 pulgadas y 13 pulgadas de diámetro, con 4.77 kilogramos de agente VX. Puesto que diez miligramos del agente VX constituye una dosis letal, cada una de estas minas VX teóricamente tenía suficiente agente neurotóxico para casi medio millón dosis letales.

Un antiguo gerente de proyecto del CPT cree que las pruebas de detonación de las minas VX fueron realizadas en los campos de tiro Emperador o Piña.

No se ha encontrado documentación sobre el almacenaje o pruebas de agentes químicos letales vivos en Panamá desde 1968. El Ejército estadounidense ha reconocido “pruebas limitadas y controladas dentro del laboratorio de algunos agentes de gas lacrimógeno” en Panamá desde 1979.

En la isla San José, miles de morteros y bombas químicas fueron detonados y lanzados a once áreas blanco, principalmente del lado norte de la isla. En la isla, el peligro de la existencia de municiones químicas no explotadas permanece todavía 30 años después de las pruebas y el estudio de FOR calcula que pueden existir unas tres mil municiones químicas sin estallar en ese lugar.

Basado en documentos que él vio mientras hacía un estudio de los polígonos activos en Panamá, el experto en bombas Rick Stauber aseguró que Estados Unidos estableció un sitio para enterrar químicos en France Field (Colón) en los años treinta, incluyendo bombas de mostaza con fugas. En una implícita aceptación de esta aseveración, funcionarios del Departamento de Defensa de los EU declararon a miembros de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) de Panamá que los gases tóxicos enterrados en el Campo France se habían disipado.

Para la realización de las pruebas de agente neurotóxico de 1964 a 1968, la disposición incluía la destrucción de VX en el sitio. Si las minas VX fueron detonadas para las pruebas mientras aún estaban llenas con agente vivo, esto hubiera contaminado un área por varias semanas antes de que el agente se convirtiera en compuestos relativamente inofensivos. El agente químico que ha sido rociado o explotado se disipa, pero el agente que es almacenado o abandonado en recipientes o barriles puede sobrevivir por décadas. Por esto, los pescadores en el Océano Báltico son todavía a veces heridos por armas químicas vertidas ahí hace más de cincuenta años y que ellos atrapan en sus redes.

Según el coronel Edmund W. Libby, director de Proyecto para Pertrechos Químicos Almacenados del Programa de Desmilitarización Química del Ejército norteamericano: “Nuestra experiencia indica… que los agentes químicos de guerra que permanecen en contenedores de almacenaje o en municiones, o que son retenidas de otra manera en cantidades, pueden mantener esencialmente todas sus propiedades tóxicas para muchos años”.

Es importante que antes del 31 de diciembre, el Gobierno de los Estados Unidos divulgue completamente al Gobierno de Panamá toda la información relacionada con los sitios donde municiones agentes químicos pudieron haber quedado abandonados, y que comprometa los recursos necesarios para eliminar segura y rápidamente las armas y agentes químicos y no químicos que abandonó en Panamá.

(*) Raúl Leis publicó este artículo en el diario Panamá América, el 6 de octubre de 1999, poco antes de la transferencia del Canal de Panamá a manos panameñas. El texto ayuda a comprender cómo el territorio panameño fue convertido en un laboratorio con fines bélicos durante la presencia militar estadounidense y las acciones emprendidas contra ese proyecto. La contaminación persiste en diversas áreas. Leis falleció en Panamá, el 30 de abril de 2011, a causa de la mala práctica médica.

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