Joaquín Beleño, el periodista y escritor que inspiró la recuperación de la Zona del Canal

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Joaquín Beleño.

Beleño es considerado como el iniciador de la llamada “novela del Canal”. Falleció el 5 de febrero de 1988, día en que alcanzaba los 67 años de edad.

EcuRed

Infancia y juventud

Joaquín Beleño nació el 5 de febrero de 1921 en la Avenida Sur, dentro de los límites más humildes del barrio de Santa Ana, de la ciudad de Panamá. Su madre, doña Manuela Cedeño de Beleño, también oriunda de la urbe citadina, por parte materna descendía de D. Narciso de Urriola, uno de los firmantes del Acta de Independencia de 1821. Joaquín Beleño Carrillo, el padre, procedía de Cartagena y en Panamá se quedó como albañil y constructor.

En la autobiografía de Joaquín Beleño, publicada como homenaje póstumo, el escritor cuenta que realizó estudios en la Escuela Justo Arosemena, anexa, en aquel entonces, al Instituto Nacional. Al cumplir los trece años, el padre enfermó gravemente y el pequeño tuvo que vender periódicos para contribuir a la subsistencia del hogar. Este andar en las calles lo adentró en el mundo que él calificara de “los desapartados”. Abandonó las aulas del plantel secundario y se convirtió en ayudante, aprendiz de su padre, aquejado de parálisis.

Trayectoria laboral

Aprendió la albañilería, pero regresó al Instituto Nacional, donde se graduó como bachiller en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, que tuvo consecuencias en la realidad panameña, entabló una relación de amistad, aprendizaje, colaboración y formación literaria con el también periodista y novelista Ramón H. Jurado. Trabajó como bracero en los muelles de Balboa, mientras estudiaba. La guerra, para Panamá, constituyó la llegada de miles de personas que pasaron por el Istmo o se quedaron en el territorio. El joven Beleño fue obrero, mano para hacerlo todo en ese gran hervidero de actividades. Trabajó en la Zona del Canal como albañil, y en la Armada y en la Marina de Estados Unidos en Panamá. Esos espacios y vivencias, al poco tiempo, se convirtieron en los bosquejos de su novelística.

En el diario La Hora, escribió las columnas Temas Áridos y Brújula, donde se vieron retratados los panameños de a pie. Fue presidente del Sindicato de Periodistas de Panamá durante la presidencia del Dr. Roberto F. Chiari, a principios de la década de 1960. Cultivó un periodismo de combate, decidido a la hora de dar opinión. En los años estudiantiles, había sido director del Periódico Voz Universitaria. En la Universidad de Panamá se recibió como Licenciado en Administración Pública y Comercio, con especialización en Ciencias Sociales. También se especializó en el campo de la Administración Pública en la New York University. Fue el organizador del departamento de Estadísticas de la Caja del Seguro Social y director de clasificación de puestos en la Carrera Administrativa. Con esto, realizó un servicio al Estado panameño que había pasado inadvertido aunque, según él, fue más fructífero que su aporte a la literatura nacional. Como ciudadano, participó en todos los movimientos sociales progresistas, desde la época del Congreso de la Juventud y del Frente Patriótico.

Premios y reconocimientos

Ganó el concurso Ricardo Miró de 1949 en la sección novela, con Luna Verde (1951), que también obtuvo el primer premio internacional del Concurso 15 de Septiembre para las Artes, Ciencias y Letras, en la ciudad de Guatemala.

Obra literaria

Luna Verde ha sido editada varias veces y traducida al chino, francés, el inglés y varios idiomas eslavos. Esta obra representa la voz más valiente que ha resonado en la literatura panameña, en cuanto plantea el estado de desintegración social y política provocado por la falta de moral y la adoración al dinero. Así, se convirtió durante la segunda mitad del siglo XX en un texto obligatorio entre propios y extraños para conocer la relación de los panameños con los norteamericanos residentes en la Zona del Canal.

En 1956, Joaquín Beleño volvió a ganar el Premio Miró con la novela Curundu Line. Gamboa Road Gang o Los forzados de Gamboa (1960), su tercera novela, es la que ha merecido más elogios de la crítica internacional. Cuando la publicó continuaba en la brega periodística, y, en una conferencia, poco antes de su fallecimiento, afirmó que el periodismo lo había mantenido siempre como al pianista las teclas del piano. No dejó de escribir hasta el último momento de su vida. En su última novela, Flor de banana (1970), se ocupó de los bananales y la perspectiva del país, azotado por una trasnacional bananera.

Escribió también cuentos y preparó una obra dedicada a su fallecida esposa, Nimia. La obra novelística de Beleño se distingue, entre los acercamientos de otros escritores panameños, porque recrea situaciones sociales críticas existentes en Panamá en los años en que eran publicados sus trabajos. Lo que narra es lo que a él y a sus coetáneos acontece. Sus elaboraciones literarias no son, en consecuencia, trabajos vinculados a la historia, sino al presente vivido mientras se escribe.

Así, cuarenta o más años después de publicada la obra de Beleño, su se voz mantiene, como experiencia de tres décadas. Por ejemplo, Luna Verde tiene la forma de un diario que deja constancia de lo que transcurre durante un período de cinco o seis años, mediante ciento catorce cuadros. Tiene como protagonista a un jovencito del interior de la República, hijo de un francés y una panameña, Ramón de Roquebert, que, procedente de Río Hato, se traslada a la ciudad para estudiar, y aprovecha las oportunidades que cree haber encontrado para trabajar en la Zona del Canal. En la época descrita, Estados Unidos mantenía en Panamá numerosas bases militares. Panamá y el Canal cumplían una función militar estratégica frente a la amenaza de las fuerzas enemigas durante la Segunda Guerra Mundial. Roquebert muere defendiendo la integridad nacional, en una manifestación de la Federación de Estudiantes, para evitar que fueran entregadas las bases indefinidamente a Estados Unidos. En su trabajo en la Zona, el personaje había aprendido cuáles eran las verdaderas redes sociales tejidas para los blancos, para los negros (coloniales o antillanos) y para los panameños (según los grupos sociales o sus orígenes, y también para los indígenas).

Había percibido que la lengua que hablaba cada grupo servía para discriminar y segregar a las personas. Está también presente en Luna Verde un sentimiento generoso, que vincula el valor de la bandera panameña con la sangre de los jóvenes mártires, con la escuela y con la patria; ideal que se mantuvo vivo durante buena parte del siglo XX, entre otras razones. Gracias a la literatura que se leía en las escuelas, que incluía las novelas de Beleño. Su otra novela, Gamboa Road Gang o Los Forzados de Gamboa, presenta la vida de los presidiarios en la penitenciaría de Gamboa. Nuevamente narra un caso real, relacionado con la forma en que recae la justicia norteamericana sobre un panameño negro, Atá, acusado de violar a una estadounidense blanca, Anabelle.

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