Gobernabilidad democrática

En Panamá el gobierno y la oposición no son conscientes de la frustración ciudadana.

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Gobierno y oposición no son conscientes de la frustración ciudadana.

Gobernabilidad democrática

Revista Matutina, Panamá 8 de marzo de 2016 | A menos que sea una felonía, en la gobernabilidad radica la posibilidad democrática de cualquier país, sobre todo en uno con misiones tan estratégicas como Panamá. Es un punto en el que por años parecen estar de acuerdo las principales fuerzas políticas locales, al término que a título de esa gobernabilidad transitan todas las críticas, hasta las más radicales, sin que ello implique quebrar esa gobernabilidad.

Es una condición que se mantiene hasta la frustración de la ciudadanía como el precio que se debe pagar, aun cuando no se esté acuerdo con la forma o el estilo de gobierno. Y ello puede ser considerado como síntoma de madurez en nuestra sociedad, como manifestación de una alta vocación democrática. Pero ¿cómo se puede evaluar el hecho de que las fuerzas políticas gobernantes y de oposición tengan conciencia plena de las manifestaciones  de insatisfacción ciudadana y en lugar de atenderlas la sometan a la más reverenda indiferencia?

No pocos dirán que se trata de una provocación premeditada, en cuyo caso habría que reconocerla como muestra de una gran irresponsabilidad, o resultado de una gran incapacidad política.

No es un secreto la forma como se ha reducido la recaudación de ingreso, este año se prevé que no se alcance el 6 por ciento de crecimiento calculado; hasta hace pocos días la Caja de Seguro Social estaba desabastecida de medicamentos; no se están respetando las reglas que por años rigieron para la entrada de medicamentos genéricos al país; las promesas de viviendas baratas se han incumplido y lo peor, las prácticas de corrupción que este gobierno dijo combatir desde del día uno de su gestión son señaladas  en contradicción con su compromiso.

Pareciera que el país estuviera administrado, no por un gobierno, sino por una facción empresarial que lo utiliza en favor de sus allegados en contra de quienes se le han opuesto. ¿No actúa eso contra la gobernabilidad?

Se diría que la actual administración tiene la suerte de contar con aliados, que pese a este escenario, valoran más la gobernabilidad, que el oportunismo político de otros sectores. La pregunta es ¿hasta dónde aguanta la soga? Se diría que hay  sectores convencidos de que en Panamá se puede hacer lo sea y aquí no pasará nada fuera del contexto de la gobernabilidad.