General José Domingo Espinar, héroe de América

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General José Domingo Espinar.

General José Domingo Espinar, héroe de América

Secretario privado del Libertador Simón Bolívar
Médico del general Simón Bolívar
Gobernador de Veraguas

Por Anthony McLean H.

Nació en el Barrio de Santa Ana, ciudad de Panamá, en el año 1791, mulato, ingeniero, médico cirujano, poseyó sólidos conocimientos en ciencias naturales. Por la corrección de su conducta personal y por las circunstancias que le fueron propicias, fue el único panameño que alcanzó altos puestos directivos entre las tropas republicanas en campaña. Se incorporó muy joven en el Perú a los ejércitos libertadores a las órdenes del General José de San Martín. Hizo las campañas libertadoras del alto y del bajo Perú y del sur de Colombia; peleó bravamente en Junín y en el sitio del Callao.

Fue jefe de Estado Mayor General de los ejércitos colombianos en el Perú, Secretario del General Juan Paz del Castillo, del Mariscal Sucre, del mismo Libertador Simón Bolívar, y fue su médico de cabecera en los angustiosos días de Pativilca. Fue designado comandante del istmo en reemplazo del Coronel José De Fábrega y luego nombrado encargado de la Gobernación de Veraguas. Fue declarado benemérito de la Patria en grado de heroico y eminente. Fue elegido dos veces Senador, 1823, 1827, por el Departamento del Istmo al Congreso de la Gran Colombia, y fue luego miembro del Consejo de Estado y uno de los Secretarios del Congreso Admirable.

Sufrió vejámenes y discriminación. Espinar fue colaborador íntimo del Libertador y conservador por excelencia, resultando incompatible con los liberales de “adentro”. por los que actuaron en completa oposición. Por la íntima alianza con la gente de su propia clase, se le acusó de la intención de fundar en Panamá una república negra al estilo de Haití y fue desterrado. Ya desterrado, emitió una proclama que recogemos en el inferior de este escrito.

Fue el primero que declaró la Independencia del Istmo de Panamá del resto de la Nación. Murió en la población de Arica, Perú, en el año de 1862.

El gobierno panameño honró su memoria al cambiar el nombre de Fuerte Gulick, una base militar establecida bajo la administración norteamericana, a Domingo Espinar, en la provincia de Colón.

Documento histórico

Proclama del general José Domingo Espinar a los habitantes:

ISTMENOS: El Gobierno supremo se ha dignado en llamarme al Consejo de Estado y he consignados desde luego los mandos del Departamento conforme a ordenanza y Leyes vigentes.

Tildo de ambición a consecuencia de algunas medidas circunspectas tomadas indistintamente para preservar el país del pestífero hálito que exalan otros Departamentos. ¿Retendría yo un sólo día el ejercicio del poder, después de ser removido por la autoridad que yo mismo he mandado reconocer?

CONCIUDADANOS: Un momento de crisis me obligó a asumir los mandos del Departamento: y cuando me disponían a restablecer el régimen constitucional, hicistéis fijar sobre mí los ojos del mundo entero colocándome al frente de una administración que desconocía al gobierno nacional, cuya legitimidad no era contestada hasta entonces. Sacrifiqué mi honor y mi reputación por vuestra dicha: sesenta días de cuidados salvaron al Istmo. Aprovechando un momento propicio, reconcilié el Departamento con el gobierno provisorio al cual no se había negado la obediencia por un acto positivo. Jamás me arrepentiré de haberlo hecho.

COMPATRIOTAS: Durante el espacio de mi administración, os he compelido como magistrado al cumplimiento de vuestros deberes. Reducido hay a la vida privada, me veréis llenar los míos como un simple ciudadano posteriormente en presencia de la Ley, no del hombre. Si queréis pedirme cuenta de mi conducta, si queréis exigirme la responsabilidad de algunas faltas, tenéis el derecho de hacerlo, y estáis en posesión de la libertad civil que he procurado conservaros. Todo hombre es igual delante de la Ley; y en el Istmo, este dogma será eterno y sacrosanto. Yo responderé pues a vuestros cargos ante los tribunales de la nación, o ante el más severo de todos: la opinión pública. El que ha amado la justicia no tiene de qué avergonzarse. El criminal, el impío no espera la clemencia.

CONCIUDADANOS: Sois testigos de mis esfuerzos por la integridad de la República. Vosotros mismos habéis contribuido a la reintegración del Sur. No somos pues responsables del buen o mal escrito.

ISTMENOS: Si alguna vez he hecho enmudecer vuestras garantías, sabré también indemnizaros. Desde hoy, presento mi pecho como el mejor escudo de ellas.

La paz interior y la concordia han sido los ídolos de mi corazón: por ellos los he propuesto todo, hasta el mismo entusiasmo de la gloria. Al fin he obtenido tan inestimables bienes, reservándome la satisfacción de seres acreedores a este pequeño servicio.

CONCIUDADANOS: Vuelvo al seno de mi familia, como os lo ofrecí, sin otro privilegio que el de dividir con vosotros el pan de lagrima que he adquirido en la serie de mis destinos públicos

Panamá, marzo 22 de 1831

JOSÉ DOMINGO ESPINAR

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