García Lorca y Latinoamérica: un lazo de amor cada vez más fuerte

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El autor granadino Federico García Lorca.

García Lorca y Latinoamérica: un lazo de amor cada vez más fuerte

  • El autor granadino dejó una profunda huella en Latinoamérica. Al cumplirse 80 años de la muerte de Federico García Lorca, expertos destacan al hombre y al poeta cuya voz no pudo ser acallada por el franquismo.

DW

Todos los miércoles se abre la puerta de la habitación 704 del Hotel Castelar de Buenos Aires. Un grupo de visitantes con reserva previa viajan en el tiempo hasta 1933. El cuarto conserva el ambiente y recrea el mundo de su más ilustre huésped, el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca (1898-1936).

Aquí vivió durante seis meses el autor de “La casa de Bernarda Alba” y “Romancero Gitano”. Iba invitado al estreno de “Bodas de sangre”, pero se quedó más de lo previsto. “Viene público de todo el mundo a ver la habitación museo. Eso demuestra que la obra de Federico entró en el alma de su pueblo y trasciende las fronteras y los idiomas”, destaca María Cáfora, asesora de cultura y encargada de las visitas guiadas.

Las huellas de García Lorca no sólo quedaron en este hotel, en la avenida de Mayo, en los cafés y restoranes de Buenos Aires. El autor granadino dejó un profundo legado en toda Latinoamérica. Antes había estado en Nueva York, entre junio de 1929 y marzo de 1930, y luego en Cuba hasta junio de ese año. Durante su viaje a Argentina (octubre de 1933 a marzo de 1934) también visitó Uruguay. Travesías que, al mismo tiempo, marcaron al propio autor.

Ian Gibson, hispanista de origen irlandés nacionalizado español, es un gran conocedor de la vida y obra de García Lorca. Autor de su biografía y numerosos libros sobre el poeta, considera que la relación de Lorca con Latinoamérica es muy estrecha. Así lo demuestran entrevistas de la época en la prensa de Buenos Aires, “ciudad que adoraba y donde se hizo muchos amigos –dice Gibson-. El verano de su muerte iba a ir a México para estar con la actriz Margarita Xirgu, que ponía allí sus obras. No pudo ser. He visto la prensa mexicana de entonces y ya anunciaba su llegada. Creo que se sentía muy orgulloso de que se le apreciara en América, de ser allí casi un embajador de la cultura española”.

En Buenos Aires fue recibido como una verdadera celebridad. Fueron meses intensos: conoció a Carlos Gardel, avanzó en la escritura de su drama “Yerma”, dio conferencias, dirigió teatro, habló en la radio, publicó en periódicos, sostuvo notables encuentros con intelectuales y escritores de la época, como Pablo Neruda y Alfonsina Storni.

“Aquí encontró la posibilidad de conversar a diario con sus pares. El disfrute era recíproco”, acota María Cáfora. Venía de una España convulsionada, la guerra civil era inminente, y “se sintió cautivado por esta ciudad cosmopolita, donde conviven personas de distintas nacionalidades en perfecta armonía”. La profundidad de su obra, su sentido social y, más tarde, su trágica muerte acrecentarían la admiración por el autor en Latinoamérica.

Voz incómoda

El universo lorquiano es inabarcable. En su corta vida, fue un prolífico escritor y hombre de vanguardia, abogó por los derechos de las personas y acercó el teatro a su público. A pesar de no adscribir a un partido político, fue conocido por sus ideas de izquierda y su crítica social, lo que junto con su homosexualidad lo hizo un personaje incómodo para los conservadores.

Ahora se cumplen 80 años de la muerte de quien su biógrafo ha llamado “el desaparecido más famoso y llorado del mundo entero”. Tras el golpe de Estado de julio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil, García Lorca se refugió en su Granada natal. Fue detenido el 16 de agosto y llevado la madrugada del 18 al camino entre los pueblos de Víznar y Alfacar, donde fue fusilado. Tenía 38 años.

Su cuerpo habría sido enterrado en una fosa común en ese lugar. En septiembre se reanudarán las excavaciones solicitadas por familiares de los otros asesinados. La familia de Lorca, en tanto, se ha resistido a estas acciones, argumentando que quieren evitar que la exhumación se convierta en un espectáculo mediático.

Gibson dice que hay indicios de que el cuerpo fue sacado de allí, pero podría estar muy cerca. “Hay que seguir buscando sus restos. Él es el máximo símbolo del horror del criminal régimen fascista español y de las más de 100.000 víctimas del mismo que todavía yacen, para vergüenza del país, en cunetas y fosas comunes”, indica.

La pieza que ocupara García Lorca en el hotel Castelar de Buenos Aires es hoy una habitación museo.
La pieza que ocupara García Lorca en el hotel Castelar de Buenos Aires es hoy una habitación museo.

Lorca, siempre actual

Después de Cervantes, García Lorca es el autor español más conocido en el mundo. Amigo de personalidades como Manuel de Falla, Salvador Dalí y Luis Buñuel, se lo incluye en la llamada Generación del 27 junto a autores como Rafael Alberti y Vicente Aleixandre.

“A él lo han matado, pero su obra tiene tal fuerza que no lograron matarla. Todo lo contrario”, apunta María Cáfora sobre el autor de “Poeta en Nueva York” y los versos “Verde que te quiero verde”. En su opinión, la relación de Lorca con Latinoamérica “es como un lazo de amor que con el tiempo se vuelve más fuerte”.

Su obra no pierde actualidad. Su crítica ante la hipocresía de la sociedad, tampoco. “Su mensaje de solidaridad con la gente que sufre es muy fuerte, está en toda su obra, los lectores y espectadores lo captan en seguida”, dice Ian Gibson.

Con motivo del aniversario de su asesinato hay homenajes y se publican nuevos estudios y reediciones. Entre estas últimas, libros fundamentales de Gibson: “Lorca y el mundo gay”, “Poeta en Granada” y la completa biografía revisada.

Ian Gibson, gran conocedor de la vida y obra de Lorca.
Ian Gibson, gran conocedor de la vida y obra de Lorca.

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