Expectativa de vida: ¿es posible para la ciencia retrasar la muerte, o hacernos inmortales?

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El ejercicio físico ayuda a mantenerse en forma. (Crédito de la foto: Tomwang112/iStockPhoto.com).

Expectativa de vida: ¿es posible para la ciencia retrasar la muerte, o hacernos inmortales?

Por Leonardo Gimeno | RCI
amlat@rcinet.ca

Las investigaciones científicas siguen trabajando con intensidad y desde diferentes frentes para lograr, de una manera u otra, retrasar el envejecimiento. Hay algunos especialistas que aseguran que la ciencia está cada vez más cerca de ganar esta batalla contra la muerte. Y ya se han encontrado varios métodos para agregar años a nuestras vidas, aunque el problema más grande son los efectos secundarios.

Si bien parece un guion de una película de ciencia ficción, las investigaciones científicas que se llevan a cabo para lograr extender la vida aseguran que es posible, y el objetivo de los más optimistas es superar los 120 años de vida en promedio. Otros se aventuran a decir que en realidad, esto es sólo el principio pues en la siguiente fase lo que se buscará es que la vida útil aumente también. Es decir que del aumento de años de vida no resulte sólo una población vieja en años sino muy productiva también.

Según la revista “The Economist”, el hecho de envejecer y en ese proceso, perder habilidades generales está siendo investigado hace ya largo tiempo por diversas ramas de la medicina y la biología. Que esto no suceda, está lejos de lograrse, pero lo que si se ha dado como una posibilidad es que ese proceso sea mucho más lento. De hecho, en el último siglo, la expectativa de vida ha aumentado significativamente gracias a una cantidad de factores externos como por ejemplo, la alimentación, el ejercicio, las mejores condiciones en la vivienda, la salud pública y avances médicos en general. Lo interesante es que lo que se viene está directamente relacionado a drogas creadas específicamente para tratar de detener el envejecimiento y el posible reemplazo o reparación de partes del cuerpo humano y la posibilidad de la optimización de la cadena del ADN para otorgar la longevidad.

En el año 2014, un conocido profesor de la “Singularity University de Silicon Valey” afirmaba que el progreso que se está registrando a nivel tecnológico permitirá acabar con el envejecimiento, y según sus previsiones esto sería posible en el año 2045. Para José Luis Cordeiro, ni el sida, ni el cáncer, ni el hambre podrá detener este avance. Para él, “el envejecimiento es una enfermedad, y tiene cura…”

Hace algunos meses, el inventor y director de ingeniería de Google Ray Kurzweil aseguró en un programa de televisión estadounidense que dentro de 10 o 15 años, la humanidad sabrá “prolongar la vida de manera indefinida”, gracias a la inteligencia artificial y a nanorobots que viajarán por el torrente sanguíneo para controlar el estado general de la persona y podrán actuar frente a enfermedades combatiéndolas desde adentro. El futurólogo Kursweil también pronosticó que el cerebro humano se convertirá en una especie de disco duro capaz de cargar las veces que sea necesario la información en caso de perderla. Para este visionario, “la singularidad”, es decir, la fusión entre el cerebro humano y la Inteligencia artificial generaría una especie de “superhombre” capaz de prolongar la vida de manera indefinida.

Lo que este ambicioso científico no ha pronosticado, es justamente todos los problemas que este futuro podría conllevar, como por ejemplo, la exacerbación de los problemas sociales, económicos y culturales que hoy en día tenemos de sobra. Para gran parte del mundo, la vida ya es cara, la posibilidad de una alimentación balanceada y el acceso a la salud es casi una utopía. Para algunos expertos, imaginar la posibilidad que esta gran mayoría tenga acceso a retrasar el envejecimiento es evidentemente un guion de ciencia ficción. La brecha que ya existe para lograr ciertos tratamientos se haría mucho más amplia y se profundizarían las divisiones que existen hoy en día. Y todo esto, sin tener en cuenta muchos otros factores que llegado el caso, podrían frenar estos adelantos tecnológicos, como las guerras, la carencia de agua o los desastres que podríamos presenciar gracias al cambio climático.

Lo cierto es que Ray Kurzweil ya había pronosticado avances científicos que se cumplieron con el paso del tiempo y por eso su palabra es tomada como una posibilidad atractiva. En definitiva, sólo resta esperar a ver que nos depara la singularidad, y tratar de trabajar paralelamente para lograr que esta singularidad no sea sólo para algunos, pensando sobre todo, en un futuro mejor para todos.

Los lectores pueden escuchar el audio del reportaje de RCI en esta dirección electrónica:

http://www.rcinet.ca/console.php?id=7584386&image=http://img.src.ca/2016/08/25/635×357/160825_5r8qu_rci-couple_sn635.jpg&locale=es&appCode=medianet

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