Escándalo literario: algo huele mal en la Academia Sueca

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Reunión en la Academia Sueca.

Acoso sexual, corrupción, filtración de información: la lista de acusaciones contra un miembro de la Academia Sueca, que otorga el Premio Nobel de Literatura, es larga. ¿Qué sucederá ahora?

Autora: Bettina Baumann (CP/ERS)

“Me retiro de la mesa. Estoy fuera de juego”. Con esas palabras  del cantautor Leonard Cohen anunció el escritor Klas Östergren su salida de la Academia Sueca, que otorga el Premio Nobel de Literatura, el viernes pasado (6.04.2018).

El problema es que Kjell Espmark y Peter Englund, otros dos escritores, hicieron lo mismo, de modo tal que ahora está en peligro la capacidad de acción de la Academia. De 18 asientos, sólo están ocupados 13. Ya desde hace varios años, otros miembros se alejaron debido a disputas internas. También la escritora Sara Stridsberg dijo el fin de semana pasado que está evaluando dejar de tomar parte en las reuniones, de lo cual resultaría que la Academia, con 12 miembros activos, ya no podría tomar decisiones.

Esto fue lo que pasó en la Academia Sueca 

Katarina Frostenson y su esposo, Jean Claude Arnault.

En el centro de las discusiones están la escritora Katarina Frostenson y su esposo, el fotógrafo Jean-Claude Arnault, uno de los funcionarios más influyentes de la cultura sueca, también debido a su matrimonio con Frostenson. A causa de varias acusaciones en su contra, entre otras, de corrupción, Frostenson debía ser excluida de la Academia el jueves pasado. Ella es miembro del jurado que designa al ganador del Premio Nobel de Literatura, y la acusan de haber revelado a su marido el nombre de un futuro ganador del galardón. También se supo que es copropietaria de un club de arte privado junto con Arnault, que recibió apoyo financiero de la Academia Sueca, es decir, que Frostenson, de 65 años, se habría otorgado asignaciones financieras a sí misma.

Además, se supo que en noviembre de 2017, en medio de la campaña de denuncias de abusos #MeToo, 18 mujeres destaparon de forma anónima en el periódico Dagens Nyheter supuestas vejaciones y abusos cometidos por el esposo de Katarina Frostenson. En un caso se habló hasta de violación.

Los delitos habrían sido cometidos en dependencias de la Academia manejadas por Arnault y en departamentos en Estocolmo y París, también puestos a su disposición por la Academia. Las víctimas serían escritoras en ciernes y ex trabajadoras del club de arte. Arnault niega esas acusaciones.

Luego del escándalo, que implica acusaciones contra Arnault durante un periodo de 21 años, la secretaria de la Academia, Sara Danius, contrató a un estudio jurídico para que las investigara. Los abogados constataron que las acusaciones por abuso sexual no son justiciables. Ahora se lo investiga por fraude. Según la agencia DPA, se podría contar con resultados para este fin de semana.

El jueves pasado, la Academia Sueca votó sobre la exclusión de Frostenson, pero no se alcanzó la mayoría de dos tercios, por lo cual, al día siguiente, Klas Östergren, Kjell Espmark y Peter Englund renunciaron a sus puestos en la Academia. “Esto es muy lamentable, pero comprendo su decisión”, dijo Danius al diario Svenska Dagbladet. Ella también abogó por la exclusión de Frostenson.

Klas Östergren.

¿Qué pasará ahora en la Academia Sueca?

Los tres miembros de la Academia Englund, Espmark y Östergren entregaron sus asientos, algo que, de acuerdo con el estatuto de la institución, no es posible. Quien es elegido miembro, continúa siéndolo toda la vida y sólo puede decidir no participar en las sesiones. Pero podría ser que eso pronto cambie. Sara Danius anunció que se verificará si en el futuro sería posible renunciar a un puesto. “Si un miembro de la Academia decide retirarse, eso debería poder realizarse”.

Entretanto, la capacidad de acción de la Academia está realmente amenazada. Si Sara Stridsberg se retirase, la institución ya no podría seguir tomando decisiones. Pero si Katarina Frostenson se aleja voluntariamente, entonces Englund, Espmark y Östergren podrían revisar su decisión. Sara Danius tiene que hallar, junto con el rey Carlos Gustavo XVI, una salida a la crisis.

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