El hermano de Torrijos precisa su convicción: la CIA mató al general

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General Omar Torrijos.

Por Raúl Leis
Revista Proceso (1982)

Todo parece confirmar que la muerte del general Torrijos no fue una simple casualidad, sino la primera etapa de programa destinado a homogeneizar la política de Centroamérica. En este contexto se da también la renuncia del presidente panameño Arístides Royo, quien en las últimas fechas había adoptado una política abiertamente opuesta a la Comunidad Democrática Centroamericana y en favor de los pueblos salvadoreño y nicaragüense, oponiéndose así, también, a los intereses de Estados Unidos en la región.

Moisés Torrijos, hermano de Omar, fue entrevistado antes de la renuncia de Arístides Royo y aunque por ello no abarca esta última coyuntura, las declaraciones que vierte en torno de la muerte de su hermano permiten ubicar la evolución de los acontecimientos políticos panameños durante los últimos meses, hasta llegar a la dimisión del mandatario democráticamente elegido.

“Mis amigos, familiares y muchas personas me han preguntado si no tengo temor de que me asesinen por lo que afirmo. Yo les respondo: no se debe actuar con temor”. Habla el mayor de los Torrijos, Moisés, periodista por 40 años –diplomático los últimos– y firmemente convencido de su deber de no dejar impune la muerte de su hermano. Agrega: “Además, no me creo tan importante como para estar en la lista negra de la CIA y con eliminarme, se delatarían fácilmente”.

Dos cosas llaman la atención en la oficina de este hombre: las estatuas y los retratos. Las estatuas representan a los clásicos. Allí están Don Quijote y Sancho, un busto de Mozart y otro de Napoleón. Pero los retratos no son tan diversificados; el común denominador de casi todos ellos es Omar Torrijos. Quizás, por eso, las afirmaciones de Moisés tienen sabor a argumentación política, pero sin poder separarlas del lazo familiar. Es el político y el intelectual que acusa, pero es también el hermano que pregunta dolorido por la ausencia de Omar.

“Cuando me enteré de la muerte de Omar exclamé: lo mataron Igual le sucedió al expresidente dominicano Juan Bosch. Lo mío no fue una corazonada Fue una intuición, que es la correlación de hechos y circunstancias que llevan a una conclusión definitiva. La intuición en ese sentido es científica.

“En Panamá hay consenso de que Omar fue asesinado, pero fuera del país hay unanimidad. En los viajes que he realizado al exterior, me he dado cuenta de que nadie duda que fue un crimen. En lo que hay discrepancias es sobre quiénes fueron los autores. Unos dicen que los somocistas, otros que la oligarquía interna, otros más que una combinación de elementos. ¡Yo digo que fue la CIA!”.

Moisés Torrijos habla de corrido. Prácticamente, no es necesario interrogarlo “Omar Torrijos era un estorbo para los fines imperialistas en Centroamérica y su eliminación constituía la primera acción para implementar un plan contra Panamá. Para el imperialismo, Omar era el hombre que participó, efectivamente, en la liberación de Nicaragua; el que nunca disimuló su amistad con Cuba y con Fidel y quien se oponía al bloqueo de la isla; el que constituía un mediador para la solución del conflicto salvadoreño, ese país gobernado durante siglos por un puñado de poderosas familias; el que se oponía a la intervención norteamericana en Centroamérica; uno de los líderes del Tercer Mundo y el que dio la cara por la dignidad nacional de Panamá”.

Moisés recuerda que Reagan, aun antes de ser presidente de Estados Unidos, tenía ya en la mira a su hermano. “Está escrito”, dice.
“En 1976, el congresista Philip Grane publicó un libro titulado Surrender in Panama al cual, el entonces gobernador Reagan, escribió el prólogo, en el que lanzaba virulentos ataques contra Torrijos”.

“Más tarde, en un artículo escrito durante su campaña presidencial, Reagan hizo énfasis en un lema que formó parte de su discurso político: si el Canal se entregaba a Panamá, caería en manos de Fidel Castro. En este artículo Reagan dice irónicamente: `Soñé que el sol salía por el oeste, soñé que el general era un presidente honesto”.

Moisés deja que corra la memoria: “En los conocidos `Dissent Paper’ –del Departamento de Estado– del 6 de noviembre de 1980, cuando Reagan ya era presidente electo de Estados Unidos, se menciona especialmente a Torrijos como una persona volátil, impredecible, demagogo, populista, con una visceral inclinación antinorteamericana y propensión a la bebida, difícilmente la descripción de un aliado digno de confianza. Está en disposición de imponer control sobre dos recursos claves para cualquier operación de Estados Unidos en la región: el Canal y las bases”.

Sepelio del general Omar Torrijos. Su muerte apunta a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos.

“Estados Unidos sabía que Omar estaba en disposición de volar el Canal si los Tratados no eran aprobados por el Senado, tal como lo anunció él mismo y tal como lo explicita Rómulo Escobar en su libro Operación Potable, cuyos manuscritos empezaron a circular antes del 31 de julio de 1981”.

A partir de todos esos elementos, Moisés Torrijos considera que Reagan y la corriente que lo apoya tenían motivos suficientes para eliminar a su hermano Omar.

Aunque haya sido la CIA, supone Moisés, tarde o temprano se sabrán los pormenores de la muerte de Omar Torrijos, como se ha sabido los de otros atentados. En la película Los negocios de la CIA, basada en el libro del ex agente Philip Agee, por ejemplo, se narran dos de ellos.

“Uno fue en 1971 cuando se convocó el pueblo a la plaza 5 de Mayo y otro en 1973, cuando se celebró en Panamá la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que EU emitió su veto contra Panamá y los ingleses votaron en blanco. Ese fue el Plan Nixon para asesinar a Omar. El de ahora fue el Plan de Reagan, que constituye el primer paso para qué la oligarquía y el dinero, más que los marines, inunden Panamá. En el Plan Nixon, era la mafia de las drogas la que iba a aparecer como autora del asesinato. La CIA nunca de la cara directamente”.

Estados Unidos tiene satélites que vigilan todo lo que se mueve en el área centroamericana y del Caribe, en especial aviones y barcos cerca del Canal. “Ellos tienen sus Fuerzas Armadas en el Comando Sur. Sabían todos los movimientos de los aviones que usaba Omar. Los lugares que frecuentaba. Sabían que iba a Coclesito hasta dos y tres veces por semana y conocían de memoria este camino, inclusive aviones norteamericanos merodeaban el área continuamente.

“¿Con su tecnología supersofisticada no pudieron fácilmente haber desviado a un pequeño avión? ¿Un hombre que tiene en mente a la genocida bomba de neutrones y autoriza su construcción, pararía en mientes para eliminar a otro hombre que obstaculiza el avance de la creciente expansión norteamericana sobre nuestros países? Es prácticamente nula la probabilidad temática de coincidencia –en menos de un año– de las muertes del presidente Roldós, del general Hoyos de Perú y del general Torrijos”.

Evidentemente, Moisés Torrijos no se ha limitado a especular y atar cabos sobre la muerte de su hermano. Las investigaciones policiales continúan. “¡El caso no está cerrado ni se cerrará! El procurador de la República lleva hasta el momento 901 folios sobre el caso, de los cuales ha ofrecido copia a la familia para que sigamos su curso. Nosotros seguiremos aportando nuevos datos para que continúen las investigaciones”.

La dificultad de estas investigaciones reside en la falta de instrumentos del Ministerio Público para detectar elementos sofisticados de destrucción, como los que supone Moisés Torrijos se utilizaron en el avionazo en el que pereció su hermano.

“Dicen los investigadores que fue un error humano, pues el piloto tenía a su mujer dando a luz. Pero éste era ya el segundo hijo del piloto, un hombre además con 7,000 horas de vuelo y el más experimentado de la Fuerza Aérea Panameña. Otro gran piloto `Chuchú’ Martínez me dijo: A nadie le coge un aguacero atravesando la calle. El vuelo duraba diez minutos ¿Cómo un piloto tan experimentado y a quien se le confiaban misiones tan delicadas –como por ejemplo el traslado del Sha– iba a despegar, de pronto, y darse cuenta que había mal tiempo y meterse en él. Además, ¡aquí no hay mal tiempo que tumbe a un avión y menos de la calidad del que transportaba a Torrijos! ¡Aquí no llegan los ciclones del Caribe!”.

Moisés Torrijos cierra su carpeta de apuntes, pero da todavía el último dato. Se lo sabe de memoria: “El piloto ya había cerrado el plan de vuelo, lo que significa que tenía la pista de aterrizaje a la vista. Los campesinos del lugar reportaron dos explosiones en el aire. Por esas mismas horas, vieron pasar un avión, hasta ahora no identificado, proveniente de Coclesito”.

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