El arte de la negociación del SUNTRACS

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Obreros de la construcción reclamando salarios dignos para trabajadores del sector. (Foto: Cortesía de Suntracs).

Por Marco A. Gandásegui, hijo
Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA

La organización sindical de los obreros de la construcción tiene características únicas. Tiene una historia que se remonta a la construcción del ferrocarril transístmico y del Canal francés en el siglo XIX. Las luchas de los constructores del Canal de Panamá hace cien años (1904-1914) fueron épicas. A mediados del siglo pasado, se construyeron las bases militares que rodearon el Canal en la estrategia bélica de EEUU contra Japón, Corea y después Vietnam (1935-1975). A pesar de la persecución y represión, los obreros conservaron su espíritu de lucha y su organización.

Después de la invasión militar norteamericana en 1989 se reorganizó el Sindicato Unico Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS). En poco más de 25 años se ha convertido en uno de las organizaciones laborales más poderosas del país. A diferencia de otros gremios, golpeados por las políticas neo-liberales, el SUNTRACS ha logrado unir a los trabajadores del sector de la construcción y presentar un sólido frente para negociar con la patronal.

En la historia del país, hay ejemplos de organizaciones obreras que han contribuido al desarrollo de la sociedad con sus sacrificios y conquistas laborales. Son los casos, por ejemplo, de las batallas que dieron los obreros del Canal de Panamá durante la primera mitad del siglo XX, así como los trabajadores de las bananeras y de los cañaverales a mediados del siglo pasado.

A pesar de esta historia, hay una política sistemática de tergiversar las luchas obreras. Los intereses patronales controlan los medios, el sistema educativo e, incluso, muchas instituciones religiosas que se ponen al servicio de quienes creen que los trabajadores no son seres humanos.

Los trabajadores de la construcción han estado ganando espacios para sus afiliados de manera consistente. Por un lado, el SUNTACS ha logrado aumento de salarios para sus miembros. Por el otro, hace respetar los derechos laborales y humanos de los trabajadores. Esto se debe, sobre todo, a dos razones: Primero, la tenacidad de los agrupados para mantener la disciplina y aumentar el número de afiliados. La segunda, su capacidad negociadora frente a la patronal.

La reciente huelga del SUNTRACS que duró 28 días fue tergiversada por los medios. Las peticiones de los obreros no tenían cabida en los periódicos o en los espacios de televisión y radio. Cuando aparecía una nota era para decir cuantos miles de dólares supuestamente tenían los obreros escondidos debajo de sus colchones. También podía ser sobre las reuniones que tenían los trabajadores con sus congéneres en el país o en el extranjero. Los medios aprovechaban para asociar a los trabajadores con figuras que consideraban peligrosas para sus intereses.

Ningún medio envió a un periodista a entrevistar a la familia de un obrero de la construcción en huelga para conocer su nivel de vida, su estilo de vida o que aspiraciones tenía para sus hijos. Para los medios, el sistema educativo y muchas religiones, el obrero debe ser (y comportarse como) una máquina. No debe tener sentimientos humanos ni pensamiento propio. Debe colocar en un lugar secundario su familia y el bienestar de sus hijos.

Con motivo de la huelga de los obreros de la construcción surgió un caso merecedor de un comentario. La universidad católica de Panamá, la USMA, tiene un acuerdo con el SUNTRACS para conocer su forma de organización y compartir estos conocimientos con los estudiantes. En medio de la huelga y una vez terminada, la USMA fue objeto de ataques que la tildaban de traidora de la clase patronal. La USMA se defendió señalando que el pensamiento universitario tiene que ser diverso y rico en matices.

Los ataques contra el SUNTRACS no sólo están dirigidos a un grupo en especial de los obreros del país. Abarca a todos los panameños que trabajan para satisfacer sus necesidades básicas.  Atacan a los obreros y otros sectores sociales que tienen pensamiento crítico. Que son capaces de concebir cambios para mejorar sus condiciones vida y vivir en un país con justicia social. Pareciera que odian a los obreros por sus luchas.

La elite considera que hacerle una concesión a un sindicato es una muestra de debilidad. La capacidad negociadora (sin violencia) del SUNTRACS logró imponerse nuevamente. La victoria fue un paso en la dirección correcta, a pesar de que la conquista salarial fue un aumento de centavos por hora. Fue un triunfo del sindicato sobre los patrones.

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