Doña Flor y sus dos maridos

Las segundas nupcias de los panameñistas con el CD

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Martinelli, Lavitola, Berlusconi y Varela durante la luna de miel.

Por Cecilio E. Simon E.
Redacción de Bayano digital

Cuando recibí los comentarios que Mario Domínguez posteó en WhatsApp (una red social de la que me quiero retirar, pero no puedo), sobre las segundas nupcias de los panameñistas con el CD, recordé  los argumentos de la novela de Jorge Amado, doña Flor y sus dos maridos, adaptada en forma de miniserie para TV Globo de Brasil en 1998, transmitida exitosamente por una televisora local en Panamá.

En el argumento (en Wikipedia), doña Flor, una casta mujer está casada con Vadinho, un vago, apostador compulsivo (que robaba lo que su esposa ganaba para gastarlo en el casino), borrachín, fiestero y mujeriego.  Vadinho muere, y la viuda se casa con Teodoro Madureira con fama de decente y recto a más no poder.

Vadinho, reaparece como una especie de fantasma “corpóreo” (siempre completamente desnudo), pues solo su mujer podrá verlo y sentirlo. Doña Flor, si bien llega a tener apasionado sexo con el fantasma, se resiste a seguirle siendo infiel a su respetable segundo esposo, y contacta a unos brujos para que, mediante conjuros, manden al difunto de regreso al más allá.

Pero en la escena culminante, Vadinho aclara que fue la propia Doña Flor quien le “llamó” y que no habría infidelidad alguna, pues tanto Vadinho, como Teodoro, son sus legítimos esposos. Cada uno le dará lo que el otro no puede (o pudo) darle.

(Lea en Bayano Digital No.88) Las segundas nupcias es caricatura de la primera, de Mario Dominguez 

Martinelli y Varela celebran su concubinato

El concubinato escandaloso de los panameñistas con el CD inició el 20 enero de 2009, cuando Martinelli y Varela intercambian anillos y se comprometen ante el Embajador de los Estados Unidos.  De manera prematura, como quien casa una hija embarazada, al medio día, el 27 de enero de ese mismo año, el acaudalado empresario presenta en sociedad a su cónyuge al que una vez llamó burro.  Así pues, sellan sus lazos y alianza con un abrazo, en presencia de los poderes fácticos, incluso del PRD.

Vivieron juntos una tormentosa relación de amores y maltratos que concluyó con la separación (no divorcio) anunciada en menos de 140 caracteres de un Twitt.  Martinelli recordó que su alianza con líder panameñista era a título personal (es obvio, uno no se casa con toda la familia). Le retiró el apoyo para la candidatura presidencial, desconoció el pacto para que el panameñismo asumiera la presidencia de la Asamblea Nacional e incluso lo acusó de corrupto por un negociado de tierras en Chilibre.  El CD propuso la segunda vuelta electoral y la reelección inmediata del presidente.  Esto llevó a que el 29 de agosto de 2011, Varela anunciara la ruptura de la alianza con Martinelli.

En una nueva puesta en escena, ahora doña Flor, acusó a su marido de corrupto, por lo que robó en vida, para derrochar en mujeres y vicios. Ella lo llevó ante un juez en el extranjero, y lo metió preso, como lo hace la concubina que demanda una pensión alimenticia.

Los 26  meses de lazos matrimoniales del pasado quinquenio, renueva los votos con la llamada nueva mayoría (panameñista- CD). Y es que donde hubo fuego, cenizas quedan. De esta manera, la corrupción se enlaza con la incompetencia, y una parte de la familia de Vadinho cohabita nuevamente con doña Flor.  En tanto ella, pretende mantener relaciones estables con Teodoro, porque los brujos consideran que su bigamia no es pecado. Para ellos, !Doña Flor puede tener dos maridos!

Para disfrute de nuestros lectores, compartimos un vídeo con la canción de la película Doña Flor y sus dos maridos.

 

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