Convergencias étnicas en la nacionalidad panameña: Los griegos

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Muchachas con atuendos tradicionales griegos en Panamá.

Dra. Betty Ann de Catsambanis

Catedrática en la Universidad de Panamá

(Extracto de un extenso trabajo presentado en el Simposio celebrado el sábado 13 de junio de 1992 en el teatro “La Huaca”, del centro de convenciones Atlapa, organizado por el Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados (ILDEA).

“La nacionalidad es la resultante, no de una integración o síntesis estática, sino del equilibrio dinámico de los grupos humanos que la componen en un momento dado”.

Hernán Porras

Utilizando estas palabras de Hernán Porras, comenzamos nuestra ponencia con la tesis de que la nacionalidad panameña es un fenómeno muy especial, ya que a pesar de la aparente carencia de unidad racial, lingüística y cultural, es el producto del trabajo de los grupos humanos que conforman su población, los cuales si bien es cierto poseen rasgos diversos que los diferencian entre sí, tal y como lo han establecido los expositores que me han precedido en el uso de la palabra, todos trabajan por los intereses de la nación panameña.

La participación griega en esta convergencia étnica de la nacionalidad panameña se procede desde la llegada de los primeros inmigrantes a suelo panameño. Utilizo la palabra inmigrantes para diferenciar entre los que llegaron para trabajar y los transeúntes, ya que de acuerdo con el historiador Cristo Lazo, fueron de los marinos griegos que acompañaron a Pizarro hasta Perú, en 1530-32. Uno se llamaba Georgio Griego y el otro, Pedro de Candia. (24,25).

Este último era el oficial artillero de Pizarro (Anderson, 241) y murió posteriormente a manos de Diego de Almagro el Mozo (panameño) en las guerras civiles entre Almagristas y Pizarristas. Sabemos que las expediciones de Pizarro se originaron en Panamá, de manera que ya en el siglo XVI encontramos griegos visitando nuestras costas.

Por otra parte consideramos importante mencionar que en las listas de encomenderos en Panamá (Véase Políticas de Poblamiento en Castilla del Oro y Veraguas en los Orígenes de la Colonización, por Alfredo Castillero) aparece el nombre Nicola Griego como encomendero de 1519 a 1522, y es probable que participara en la fundación de la ciudad de Panamá en 1519.

La migración helénica hacia Panamá se dio en cinco períodos. El primero fue en 1890, para la segunda etapa de la construcción del canal por los franceses (Canal Francés). En esa oportunidad, llegaron alrededor de 2.000 griegos. (Athanasópulos, 1) Muchos murieron por las enfermedades que aparecieron, y por las enormes dificultades para sobrevivir; otros regresaron a sus hogares y unos cuantos se quedaron en Panamá. Estos últimos se casaron y unieron sus vidas con panameños; pero poco a poco se alejaron de sus raíces. Apellidos tales como Chichiakos, Agrioyanis, Karamañitis, Athanasiadis, Nicolao, y Korsi (padre de nuestro gran poeta colonense) entre otros, pertenecen a personas que llegaron en esta época.

El segundo movimiento se produjo de 1903 a 1914 (Athanasópulos, 2), y su presencia se debe básicamente al interés de trabajar en el Canal que construían los Norteamericanos (Canal Norteamericano).

Los datos estadísticos de la comisión del Canal registran la inmigración de 1.101 griegos en el año 1907 como mano de obra para dicha construcción. (Wood, 41).

Una vez el Canal quedó construido, muchos de los contratados regresaron a sus hogares y otros permanecieron en tierra panameñas. Entre estos últimos mencionaremos a Antonio Tagarópulos, Manolis Bajás, Alejandro y Nicolás Papulidis, Constantino y Stelios Ypsilantis, Basilio y Nicolás Barochi, Juan Diamantidis, Simón, Demóstenes y Jorge Theoktistou, Mihail MiIjalitziános, Mihail Cosarakis, Andradis, Platañotis, Constantino, Mayora y varios más.

El tercer movimiento se da entre 1915 y 1930 (Athanasópulos, 3) e incluye a jóvenes griegos que llegaron primero a países tales como Cuba, Nicaragua, Brasil y deciden posteriormente proseguir viaje hasta Panamá. En este periodo se establecieron en Panamá Juan Brumas y su sobrino Jorge Brumas, Basilio Lekas, Panagiotis Pereas, J. Karikas, Demetrio Liakópulos, Eustacio Drivas, Theodoro, Constantino y Jorge Tzavaras, Dionisio Lymberópulos, Stavros Pachalis, Jorge Milas, Nicolás Karkaleches, Juan Contaris, Manolis Ballanis, los hermanos Chichiakos (hijo de Constantino Chichiakos). Constantino Halx, Constantino Calenkeris, Antonio Taquis, S. Bayanós, Jorge Kosmas, Jorge Focás, Juan Glikós, Chichiakos, Andriomenou, y muchos más. La mayoría de los inmigrantes en este grupo eran originarios de la provincia de Mesinia, localizada al sur del Peloponeso.

En la década de 1930, Panamá recibe a otro grupo helénico entre los que podemos mencionar a Juan Liakópulos, Antonio Tiniacos, Cristo Glinós, Constantino Dioskuridis, Anastacio Gianareas, Juan Constantakis, Jorge Dimitriadis, Evángelos Karácostas, Theohari Giannópulos, Demetrio Rusódimos, Constantino Paraskevás, Evángelo Papadópulos, Mihail Papageorgiou, Nicolás Angelkos y otros.

Es necesario indicar aquí, que la mayoría de los griegos que llegaron en estas tres primeras épocas vivieron en Colón y paulatinamente se trasladaron a la ciudad de Panamá, básicamente.

El último movimiento importante se produce en 1946-47 (Constantakis) y llegan muchos familiares de los ya establecido en este país tales como los Taquis, Liakópulos, Papatsoris, Psilópulos, Giannópulos, Rusódimos, Constantakis, así como Basilio Bagatelas, Basilio Kuruklis, Constantino Antoniadis, Jorge Katrakis. Años después también llegaron los hermanos Costarangos, C. Rusódimos, A. Trapatzas, N. Protehiros, Panos y Constantino Kitras, Anastasio Athanasópulos, Haralambos Tzanetatos, Kaloñiatis, Constantino Lekas, etc. En este grupo hemos incluido algunos inmigrantes que llegaron hasta inicios de la década de los 60.

Con el objeto de entender la presencia helénica en Panamá, tenemos que explicar las razones que tuvo el país para aceptar a estos inmigrantes así como las que ellos tuvieron para dejar su tierra y aventurarse a un lugar desconocido pero prometedor.

Nos dicen Hernán Porras en su estudio titulado “Papel Histórico de los Grupos Humanos de Panamá”:

Que alrededor de la zona de tránsito, con el fenómeno de “la California” y la construcción del Ferrocarril transístmico se desarrollan las características propias de un comercio transitista, con la consiguiente atracción de la inmigrantes del interior y del extranjero (81). Esa atracción también la sintieron los griegos de la época. Y si a esto sumamos la clara invitación establecida en el Artículo XII del Tratado del Canal de Panamá de 1903 que resumimos:

“El Gobierno de la República de Panamá permitirá la inmigración a todos los empleados y obreros de cualquiera nacionalidad que estén contratados para trabajar en el Canal o que busquen empleo en él…”

El resultado será precisamente lo que se produjo: las oleadas inmigratorias en esas épocas. Analicemos ahora lo que pasaba en esa Europa Mediterránea y en Grecia, particularmente.

La migración interna, e internacional a nivel continental y de ultramar se da en cuatro periodos históricos de la emigración europea: el primero, comprendido entre 1820 y 1850 que marca la transición entre la migración interna y la internacional; el segundo, entre 1850 y 1880 durante el cual se organización el fenómeno migratorio; el tercera entre 1880 y 1914 caracterizado por un boom migratorio; y el cuarto, a partir de 1914, donde se observa una reducción de la emigración. (Carmagnani, 138). Dentro de esta clasificación nos interesan los últimos dos períodos ya que comprenden la migración griega al Istmo de Panamá.

La migración europea de 1880 a 1914 se da después que su población había experimentado cambios estructurales sustanciales en sus sistema agrario, con la expansión de un comercio nacional, con una revolución industrial que movilizó al sector campesino hacia la zonas urbanas por la necesidad de mano de obra; pero al mismo tiempo el ritmo de crecimiento de su población no estaba en proporción a las oportunidades de empleo y de mejoramiento social y económico.

Se produce hacia el final del siglo XIX una gran depresión en Inglaterra que tiene repercusiones en los otros países de Europa; de allí en gran éxodo de europeos hacia otras tierras en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. En el caso específico de Grecia y por razones culturales-religiosas, una gran cantidad de griegos emigró hacia Rusia y Rumania. Pero al cambiar radicalmente la situación política, económica y social en estos países, particularmente a raíz de la Revolución rusa, esta migración se detiene y cambia su orientación hacia otros lugares. Las tierras americanas y Panamá captan la atención y atracción de muchos otros griegos reafirmándose nuestro país como tierra de promesas por sus posibles fuentes de trabajo.

La migración es de carácter estacional, de ser posible (para utilizar terminología de los estudiosos de la sociología); es decir, que no viajaba la familia entera sino los jefes de familia y jóvenes en edad de trabajar.

Ellos, entonces, ahorraban y enviaban dinero para mantener a su familia en Grecia, ya que deseaban regresar algún día, lo que algunos lograron. Sin embargo, sucedió en otros casos lo lógico. Mientras que varios se casaron con mujeres griegas, otros se enamoraron de panameñas y unieron sus vidas a ellas. Como ilustración de lo que acabamos de indicar les expondremos un ejemplo. En la migración 1.890 llegaron los hermanos Constantino y Demetrio Chichiakos. Posteriormente, Constantino regresó a Grecia casándose allí. Su hermano Demetrio se quedó en Panamá y se casó con una panameña de apellido Carrera, fijando residencia en Chiriquí. En 1930, Constantino trajo a su familia y se radicó definitivamente en Panamá. Así tenemos dos familias muy cercanas por los lazos de sangre entre hermanos y formadas una en Grecia y la otra en Panamá con un matrimonio mixto.

Además de lo ya explicado, debemos señalar que los griegos tenían motivos adicionales para su migración. Durante más de 400 años estuvieron sometidos al yugo y la esclavitud a manos de los turcos, cuya dominación terminó oficialmente en 1821, dejando al país en un oscurantismo del cual emergieron con una luz victoriosa tras mucho esfuerzo y tenacidad para tratar de reconstruir su país. La vida era sumamente difícil y en ocasiones precisamente para que la familia sobreviviera, el padre o los hijos varones salían al extranjero y ayudaban a los que dejaban atrás.

Igualmente, después de la primera guerra mundial, los griegos sufrieron otra catástrofe por la guerra contra Turquía de 1920-22.

El ejército griego avanzó hasta Ankara, tratando de recuperar los territorios que originalmente le pertenecían. Sin embargo, Turquía, con la ayuda de otras potencias, obligó al ejército griegos a replegarse causándole muchos problemas a los griegos residentes en las ciudades costeras de Asia Menor (Smirna, Mileto, etc.) que quedaron bajo jurisdicción turca.

Recordemos que precisamente la llegada de Aristóteles Onassis a Argentina se debe a esta razón histórica. Posteriormente a este conflicto, Turquía expulsó alrededor de tres millones de helenos que vivían en esas áreas. Grecia, que en ese entonces contaba con una población de seis millones de habitantes aproximadamente, los recibió pero las condiciones eran tan duras internamente, que la solución para algunos fue la emigración. Estas son algunas de las razones por las cuales llegaron varios inmigrantes del período comprendido entre 1915 y 1930 tales como Manolis Bayanis, Constantino Kalenkeris y Pablos Pachalis.

Conocemos lo acontecido durante la segunda Guerra Mundial. Grecia no escapó a esta conflagración. Y además, sus ciudadanos tuvieron que vivir un horror mayor que es el de una guerra civil, la cual se produjo de 1944-49. Así, además de la ayuda que prestaron a familiares y amigos durante la Guerra Mundial, los griegos residentes en Panamá enviaron por sus familiares y amigos más cercanos tratando de evitarles más dolor y sufrimientos. Y a partir de la década de 1960 cuando las condiciones de vida mejoraron en Grecia, podemos apreciar una disminución en la emigración, lo que se nota no sólo en Panamá sino en los otros países donde también llegaron inmigrantes griegos.

Adentrémonos ahora un poquito en la cultura e idiosincrasia griegas para comprender mejor este grupo humano que también forma parte del pueblo panameño. De lengua y religión diferentes a la que habla y profesa la mayoría en Panamá, los inmigrantes trataron de preservarlas a través de la construcción de una iglesia, primero en Colón en 1938, que tiene el nombre de San Antonio y otra en la ciudad de Panamá, en 1946-47, que se llama La Anunciación de la Virgen María.

El estilo arquitectónico es bizantino y los ritos, a los cuales asisten ortodoxos de varias comunidades internacionales, los celebra un sacerdote contratado por la Comunidad Griega. Este religioso mantiene relaciones armoniosas con el Arzobispo Católico de Panamá. Participando junto a él en las ceremonias ecuménicas que la Iglesia Católica organiza. La lengua griega se transmite de padres a hijos, primordialmente, a través de la escuela sabatina que funciona en los Salones de la Comunidad. Estos últimos constituyen el centro cultural de la comunidad donde se celebran fiestas tradicionales y se revive el Folklore con el ritmo alegre y contagioso de los bailes Kalamatianó, sirtaki, tsámico acompañados de un buen vino Retsina, cogñac Metaxas y Ouzo, con platillos como Musaká, pasticho, bocas como tirópitas, dolmades y dulces internacionalmente conocidos y que se han hecho popular en Panamá porque hacen las delicias del paladar.

La migración helénica a través del tiempo trajo elementos humanos que poco a poco y a pesar de las diferencias culturales fueron incorporándose a ese conglomerado ya existente con un espíritu emprendedor que le permitió contribuir al desarrollo y progreso del país de la manera que vamos a señalar.

Comencemos por ejemplo, con el hecho de que el barco Ancón, que fue el primero en transitar por el Canal de Panamá en 1914, fue capitaneado por un griego de nombre Nikitas Constantino. Actualmente, viven descendientes suyos en Panamá, y uno de ellos de apellido Kátulas es práctico del Canal, continuando la tradición familiar.

Se dice que los griegos son hombres de mar y esta frase describe el interés de Mihail Cosarakis, quien fue de los primeros en tener barcos para transportar productos desde y hacia Colón, por la década de 1910.

Uno de los primeros supermercados que se abrieron en Colón, por no decir el primero, fue “Main Store” propiedad de Antonio Tagarópulos, hombre dinámico y benefactor, a quien le otorgaron la condecoración Vasco Núñez de Balboa en 1946 por su labor en esa ciudad.

El interés comercial por los víveres y alimentos es muy característico del pueblo griego y no es de sorprender, entonces, que en un principio los que se quedaron en Panamá vendieran frutas y refrescos en pequeños puestos de venta y en carretilla. Sin embargo, hoy en día, son varios de los restaurantes, refresquerías y panaderías manejadas por griegos panameños.

En el mundo del comercio han incursionado también en almacenes de ropa y confección, en empresas diversas de importación y exportación. Y las finanzas se ven enriquecidas por la existencia del Banco Trasatlántico con capital base aportado por griegos.

En el área industrial deseamos mencionar a Constantino y Stelios Ypsilantis quienes fabricaron helados y hielo en la década del 20 y que la primera caja de plástico fue fabricada en 1969 por la Industria Nacional de Plásticos, cuyos dueños fueron originalmente griegos.

Actualmente, existen otras fábricas industriales, como convertidores de papel de materia diversa, así como empacadoras de camarones y mariscos, etc., cuyos dueños también son de origen griego. Precisamente, la industria de los camarones refrigerados la iniciaron en 1946, panameños de apellidos Collins y Santos, asociados con Basilio Lekas y Nikiforos Constantakis. Esta industria incipiente se desarrolló posteriormente con técnicas más sofisticadas y otros propietarios. Sin embargo, de la flota camaronera actual, el 70% pertenece a griegos panameños y a sus descendientes.

Los inmigrantes griegos no sólo crearon empresas en el área urbana sino que se fueron al campo también. En esta área, se dedicaron a la ganadería, actividad que todavía realizan las familias Milas, Tagaropulos, Tzanetatos y Athanasiadis.

Pionero de la aviación panameña fue Eustiquio Chichiakos, de quien se cuenta una anécdota que incluye a Galileo Solís. Y dicen que gracias a la pericia de este piloto, sobrevivieron a un accidente de aviación del Darién, porque Chichiakos logró posar el avión prácticamente sobre las copas de los árboles.

La migración helénica, entonces, constituida por campesinos y obreros no calificados en un principio, cambia con los años y podemos hablar de inmigrantes con preparación académica. El profesor Harilao Stavros fue contratado por la Universidad de Panamá por sus conocimientos humanistas y lingüistas, destacándose en la traducción de clásicos; Jorge Katrakis vino contratado por Cemento Panamá como químico especializado y fue el responsable de la fabricación de cemento en nuestro país, razón por la cual el Laboratorio de Cemento de esa empresa lleva su nombre; Constantino Dioskuridis llegó a trabajar como contralor en las empresa Tagaropulos, estableciendo un sistema de contabilidad muy particular; Constantino Rusodimos vino contratado como médico oftalmólogo para trabajar en el Hospital Amador Guerrero en Colón, y es que “los sectores comerciales..comenzaron a actuar solos, solicitando, a lo sumo, la asesoría de intelectuales importados…” (Porras, 100-101).

Otros inmigrantes intelectuales de las primeras épocas que dejaron su huella y contribuyeron al progreso del país fueron los hermanos Gerald y Angelo Typaldos. Estos hermanos, poseedores de una gran cultura y dominio de idiomas le dieron su sello indeleble a “The Star and Herald” y a “La Estrella de Panamá”. Gerald, desde 1912 y Angelo, a partir de 1935. Las nuevas generaciones cuentan con profesionales en diversos campos del saber. Médicos, odontólogos, ingenieros, arquitectos, abogados, catedráticos universitarios, economistas, especialistas en seguros, pintores, músicos, todos ellos aportando su granito de arena para el bienestar individual y colectivo del pueblo panameño que es uno de los objetivos de la Comunidad Helénica Ortodoxa de Beneficencia de Panamá.

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