Con Piñera avanza la ola de la derecha

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Sebastián Piñera celebró la victoria junto a su esposa Cecilia Morel. (Imagen: AFP)

El ex mandatario logró el 54 por ciento de los votos frente al 45 por ciento de Guillier. Este no pudo conquistar al electorado del Frente Amplio.

Por Christian Palma
Desde Santiago

“Fue una jornada dolorosa”. Con esa frase corta, pero contundente, Alejandro Guillier, reconocía la derrota cerca de las 19.45 horas de tras los resultados. Habló con dolor e hidalguía. “Es una noche triste, pero saldremos fortalecidos… al final serán nuestros principios los que regirán en Chile… Gracias a mi familia, tuvimos un año duro, pero maravilloso”, agregó el sociólogo periodista, arropado por su mujer y uno de sus hijos que lo flanquearon en quizás el momento más difícil de su carrera. El hotel San Francisco, en pleno centro de Santiago, fue el escenario indicado para despachar un discurso potente y esperanzador para la centroizquierda, impronta que, sin embargo, se echó de menos en la campaña. El también senador, además perdió en su región, Antofagasta, por eso quizás los aplausos fueron tibios por más que intentara calmar la hemorragia, asegurando que “Chile ya cambió, los vencedores han recogido varias de nuestras banderas” dijo. Estos tópicos son educación, salud, reforma a las AFP y reformas sociales y tributarias, por citar algunas. “Hemos sufrido una derrota dura. Tenemos que levantar nuestro ánimo y salir a defender las reformas en las creemos… Es una derrota electoral pero no va a ser una derrota política”, acotó.

Desde Santiago

“Fue una jornada dolorosa”. Con esa frase corta, pero contundente, Alejandro Guillier, reconocía la derrota cerca de las 19.45 horas tras la entrega de resultados. Habló con dolor e hidalguía. “Es una noche triste, pero saldremos fortalecidos… al final serán nuestros principios los que regirán en Chile… Gracias a mi familia, tuvimos un año duro, pero maravilloso”, agregó el sociólogo periodista, arropado por su mujer y uno de sus hijos que lo flanquearon en quizás el momento más difícil de su carrera. El hotel San Francisco, en pleno centro de Santiago, fue el escenario indicado para despachar un discurso potente y esperanzador para la centroizquierda, impronta que, sin embargo, se echó de menos en la campaña. El también senador, además perdió en su región, Antofagasta, por eso quizás los aplausos fueron tibios por más que intentara calmar la hemorragia, asegurando que “Chile ya cambió, los vencedores han recogido varias de nuestras banderas” dijo. Estos tópicos son educación, salud, reforma a las AFP y reformas sociales y tributarias, por citar algunas. “Hemos sufrido una derrota dura. Tenemos que levantar nuestro ánimo y salir a defender las reformas en las creemos… Es una derrota electoral pero no va a ser una derrota política”, acotó.

Guillier fue un candidato débil, más incluso que Eduardo Frei en 2009, cuando la ganó por primera vez la presidencia de manera democrática en cincuenta años. Dubitativo en momentos clavse y con poca “pachorra”, a diferencia del vencedor, el multimillonario Sebastián Piñera.

El triunfo llegó tras una campaña dirigida a captar el 7,93% de los votos que José Antonio Kast (ex candidato presidencial de la extrema derecha que fue insultado en el Estadio Nacional) obtuvo en la primera vuelta, así como también al electorado de centroizquierda. Para esto, el candidato de Chile Vamos dio un giro en algunos temas de su programa y prometió avanzar en la gratuidad de la educación técnico profesional.

Minutos antes, Guillier llamó al vencedor por teléfono, lo felicitó y reconoció un triunfo macizo. Al otro lado de la línea, se escuchaban los vítores: “se siente, se siente, Piñera presidente”, sus adherentes al fin podían saborear del triunfo, relajándose porque a pesar que el empresario multimillonario logró el 54 por ciento de las preferencias versus el 45 por ciento del periodista, sus huestes estaban preocupadas. La campaña Todos Contra Piñera y el posible traspaso de votos del Frente Amplio (la tercera fuerza política chilena), los mantuvo en vilo por semanas, por eso los gritos y caravanas de adherentes lo celebraron con todo. Este triunfo, que instala a Sebastián Piñera por segunda vez en La Moneda hasta el 2022, y lo convierte en el octavo que lo logra dos veces en la historia republicana de Chile, será recordado por la holgura de los resultados, pero también por el nerviosismo que sobrevoló todo el proceso.

La jornada del vencedor partió temprano la mañana del domingo. Luego de tomar desayuno junto a su familia y la prensa, se dirigió al colegio República Alemania para emitir su voto. El proceso fue rápido y no emitió declaraciones, según contó La Tercera.

Tras acompañar a su esposa, Cecilia Morel, a votar en su local, el abanderado de Chile Vamos agradeció el respaldo e hizo un llamado a que Chile “vuelva por los caminos de la unidad”.

“Quiero manifestar mi gran esperanza en que después de esta elección, a pesar de las diferencias, podemos tener diferencias y es bueno que así sea, pero eso no nos convierte en enemigos (…) Quiero saludar a Alejandro Guillier, le tengo aprecio, trabajamos juntos en el pasado. También espero que sigamos trabajando juntos en el futuro”, indicó Piñera.

En esta línea, pidió por última vez el apoyo de los votantes: “Estoy convencido, porque conozco a mis compatriotas, que los chilenos y chilenas vamos a escoger el camino que conduce a los tiempos mejores (…) Quiero decirles a todos mis compatriotas que nos ayuden y apoyen, porque juntos vamos a construir ese camino que hemos soñado”.

La jornada tuvo otro momento cumbre cuando a las 20.15 Michelle Bachelet llamó a Piñera, conversación que fue televisada como reza la tradición republicana en este país. El presidente electo la invitó a desayunar a las 9,30 de la mañana para coordinar el traspaso de mando, el cual ocurrirá el próximo 11 de marzo, repitiendo lo mismo que ocurrió el 2010 cuando la actual mandataria le puso la banda al empresario. En ambas ocasiones, Bachelet no pudo o no supo traspasar su adhesión ciudadana, hoy del 40 por ciento a su continuador lógico. Fue una conversación formal, pero en ningún casi feliz, entendiendo Bachelet que por mucho que su segunda administración repunte en las encuestas y su legado sea valorado con el rigor que merece, en su historial quedará grabado que entregó el poder dos veces a la derecha y, peor aún, a Sebastián Piñera, dicen en su sector.

Con todo, el presidente electo Piñera se impuso en 13 de las 15 regiones del país a Guillier, y en diez de ellas lo superó por cinco o más puntos porcentuales. Por esa razón, y pese a que hace cuatro días Gabriel Boric confirmó su apoyo al candidato oficialista de cara a las elecciones presidenciales, el líder del Frente Amplio se mostró crítico sobre la labor realizada por Guillier durante la campaña, luego de que se dieran los primeros resultados que daban a Piñera como ganador.

A través de su cuenta de Twitter, el diputado por Magallanes manifestó que “queda claro que no bastaba el ‘anti-Piñera’ para convocar a una mayoría”, y cuestionó a Guillier por no comprometerse “con transformaciones profundas y este es el resultado. La principal responsabilidad de su derrota es de quienes lideraron la campaña”. Además, tras el triunfo del candidato de Chile Vamos, Boric le quitó responsabilidad alguna a la colectividad que lidera y adelantó el trabajo que realizará durante el próximo gobierno. “Van a haber varios nuevomayoristas que tratarán de encontrar en el Frente Amplio una excusa a su fracaso. Nosotros nos dedicaremos a ser oposición firme, responsable, con proyecto propio y junto a movimientos sociales” (sic), expresó el diputado en la misma red social.

Las declaraciones de Boric son las primeras que vienen desde el Frente Amplio, movimiento que jugó un rol clave en la primera vuelta pero que a última hora antes de los comicios decidieron expresar su preferencia.

Al final del día, Guillier llegó al hotel donde estaba instalado el comando duro de Piñera para saludarlo y asegurar que será una oposición constructiva, en otro gesto republicano de este país.

A su turno, el presidente electo habló “desde la intimidad de mi historia y mi vida, le tengo cariño y estima a Guillier y su esposa y estoy seguro que seguiremos trabajando en el futuro. Hay legítimas diferencias y también cosas que nos unen como el amor por Chile y entregar lo mejor de nosotros para que todos los chilenos, los más vulnerables y la clase media, tengan una vida más plena y más feliz, si hay acuerdos más que enfrentamientos, los países crecen”, dijo Piñera.

Finalmente, sostuvo que los caminos nos unen, el futuro es más importante que el pasado. Leí el programa de Alejandro, lo tengo subrayado y hay muy buenas ideas, eso lo hablaremos con más calma para ver dónde tenemos acuerdos para impulsarlo juntos, y las diferencias las hablaremos con espíritu republicano”.

Al cierre de esta edición, Piñera tenía previsto hablar desde un hotel céntrico de Santiago y seguir celebrando este nuevo triunfo en las urnas y que le permitirán gobernar Chile por cuatro años.

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