Candidato al CEN del PRD denuncia presiones para obligarlo a renunciar

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Mario Domínguez, enfrentado a los poderes fácticos.

Candidato al CEN del PRD denuncia presiones para obligarlo a renunciar

  • Delegados escogidos en las urnas han recibido presiones para socavar las bases de apoyo al dirigente agrario, quien despunta en todas las encuestas de opinión.
  • Sectores antinacionales elaboraron una fórmula siniestra para mantener atado de pies y manos al principal partido opositor, y coaccionar al movimiento popular.

Por David Carrasco

El productor agropecuario y dirigente agrario Mario Domínguez denunció presiones y ofertas de soborno de grupos económicos poderosos, para que renuncie a las aspiraciones de dirigir la segunda vicepresidencia del Consejo Ejecutivo Nacional (CEN), del socialdemócrata Partido Revolucionario Democrático (PRD).

“Esos poderes intentan evitar la presencia de un genuino liderazgo torrijista en el mayor partido político de Panamá”, puntualizó el dirigente en el contexto de una campaña a la que se han adherido voluntariamente fundadores y nuevos integrantes del partido político que diseñó y promovió el desaparecido general Omar Torrijos.

Domínguez, quien acompañó a Torrijos en patrullajes domésticos en las áreas rurales de este país en la década de 1970, recuerda que fue el entonces jefe militar quien lo animó a defender los ideales de la juventud estudiosa y a solidarizarse con los pobres. A partir de ese hecho aleccionador, comprendió el valor de la organización popular y el respeto a los valores para alcanzar metas transformadoras.

En una conversación con Bayano digital, el dirigente precisó que la candidatura de un productor al CEN “hay que verla en el contexto de la alianza social que le dio vida al PRD”. Añadió que “en esa alianza poli clasista, tienen derecho a estar representados en la dirección del partido empresarios, obreros y profesionales”, y que las bases deben ser protagonistas de la construcción de un futuro digno.

¿Qué es torrijismo?

El torrijismo es preocuparse por la gente, en un modelo pluriclasista en el que todos tenemos espacio, con un método democrático de quien más consulta menos se equivoca, con ideales revolucionarios de justicia social y bienestar para todas las personas. ¡Eso es el torrijismo! (Mario Dominguez)

No obstante, advirtió que “en el proceso electoral interno, los poderes económicos que secuestraron al PRD por muchos años y lo alejaron del torrijismo, serruchan nuestra candidatura y hacen todo lo posible para que un hombre humilde, un torrijista de convicción, no llegue al CEN”. Aclaró que “esta es una batalla conceptual y no gira ya en torno a una determinada candidatura, sino sobre la recuperación del PRD por parte de los sectores populares”.

En la campaña realizada a lo largo y ancho del país, Domínguez ha abogado por privilegiar el apoyo del Estado al deprimido sector agropecuario, para producir la comida que el país necesita, garantizar el acceso justo a los mercados y mejorar las condiciones de los consumidores, en una alianza modelo inspirada en los valores del torrijismo, en contra de los monopolios y la intermediación.

Se necesita un PRD “roncón”

Domínguez denunció las  confabulaciones, donde ha sido entronizado el método de subir o bajar candidatos, con el argumento equivocado de que “todos tienen su precio” y de que “nadie resiste un cañonazo de dólares”. Al respecto, manifestó que no cederá ante los planes de desbancarlo, en momentos en que su candidatura ha obtenido el respaldo masivo de los delegados.

Desde el punto de vista político, la segunda vicepresidencial del CEN, a la que aspira el dirigente de los productores, no tiene peso en las decisiones que dimanan de la esfera ejecutiva, pero significa el acceso del fermento popular a un partido que debe ser recuperado por fuerzas vivas del torrijismo. “Los sectores económicos que me adversan, saben que esta candidatura representa el despertar del partido roncón (contestatario y valiente), de Omar Torrijos”, acotó.

Para el líder agrario, hay aún un largo trecho que debe ser recorrido con el objetivo de generar un proyecto verdaderamente nacional. Los cálidos y fraternos encuentros en los barrios, de donde surge un respaldo entusiasta de dirigentes naturales, representan un acicate para develar los planes desestabilizadores de los poderes fácticos. En ese sentido, anticipó que las impacientes bases del partido tienen la obligación moral y el compromiso histórico de enderezar el rumbo del colectivo político en el X Congreso del PRD.

Las mentiras ruedan por el piso

Entre los métodos disuasivos utilizados por el poder económico para contener el arrollador avance de Domínguez, figuran el chantaje, la difamación y presiones políticas ejercidas sobre delegados electos, así como la difusión de mensajes sobre un presunto abandono de las aspiraciones electorales, con el fin de crear dudas y divisiones que favorezcan a candidatos anodinos y sin trayectoria alguna.

“Creen que pueden doblegarme, pero desconocen que yo me enfrenté a Ricardo Martinelli en los comicios en la comunidad de El Bebedero, en la provincia de Los Santos, y defendí la integridad territorial y la soberanía de Panamá, ante fuerzas extranjeras. ¡Qué equivocados están ellos, si piensan que yo cambiaría una propuesta decente y humilde por un soborno indecoroso!”, sentenció.

La entrevista se detuvo un instante, cuando un profesional residente en el distrito de San Miguelito se acercó a Domínguez para saludarlo y recordar que hace años, durante una gestión en el programa de competitividad en el Ministerio de Comercio, el dirigente agrario lo ayudó a tramitar una beca para sus estudios de doctorado. El profesional no dudó en estrechar su mano y ofrecerle el respaldo irrestricto para que miles de torrijistas excluidos vuelvan al PRD para luchar con coraje, a favor de la equidad y la justicia.

Domínguez repasó su agenda y confirmó que debía viajar a la ciudad de Chitré, 250 kilómetros al oeste de la Ciudad de Panamá. Antes de levantarse de la silla, reseñó: “tengo 39 años de militancia torrijsta y un compromiso sellado con mi pueblo, y seguiré luchando contra todos los obstáculos posibles”. Colocó sobre su cabeza un emblemático sombrero pintado, “a la pedrada” (con el ala frontal hacia arriba, en señal de desafío), y se despidió con la sencillez del hombre del campo y la confianza en la victoria.

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