Arte y salud mental, oportuna alianza

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El Psicoballet es otro ejemplo del empleo del arte con fines terapéuticos que facilita la socialización y la autoestima de los pacientes. (Foto: Ricardo López Hevia).

Por Orfilio Peláez | orfilio@granma.cu

Desde la antigüedad, no pocos sabios ya hablaban de las propiedades terapéuticas del arte y los beneficios de practicarlo para conseguir el equilibrio general del ser humano.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que un grupo de siquiatras europeos empezó a interesarse por las obras hechas por pacientes con problemas mentales. Entre ellos figura un especialista austríaco nombrado Hans Prinzhorn, quien consideraba que toda creación artística contenía un potencial de autosanación.

Ya en los años de la Segunda Guerra Mundial el profesor británico Adrián Hill acuñó en 1942 el término en inglés Art therapy, al comprobar personalmente los positivos efectos de dibujar, mientras se recuperaba de tuberculosis en un sanatorio.

Al parecer otras personas convalecientes también en el propio sitio lo imitaron y empezaron a pintar las trágicas escenas de desolación y muerte que habían visto durante la permanencia en los frentes de combate, lo cual les sirvió para comunicar sus sufrimientos y temores, aliviando tanta angustia acumulada.

Surgida casi de manera simultánea como profesión en Gran Bretaña y los Estados Unidos en aquel período inmediato a la terminación de la terrible contienda bélica, la arteterapia constituye en la actualidad una de las herramientas más eficaces para el tratamiento y recuperación de personas aquejadas de diversos padecimientos físicos y mentales.

Como expresó a Granma el doctor Raúl Genaro Gil Sánchez, máster en Siquiatría Social y Profesor Auxiliar de la Facultad de Ciencias Médicas Miguel Enríquez, tras disertar sobre el tema en el curso precongreso Arte y Salud Mental, correspondiente al programa de la VIII Conferencia Internacional de Psicología para la Salud Psicosalud 2017, que finalizó ayer viernes en el capitalino Palacio de Convenciones, el mencionado proceder utiliza las diferentes manifestaciones del arte en función de mejorar y realzar el bienestar físico, síquico y emocional de individuos de cualquier edad.

Dicha práctica, apuntó, se basa en la convicción bien fundamentada de que el proceso creativo ayuda a resolver conflictos y problemas, desarrolla habilidades interpersonales, reduce el estrés, aumenta la autoestima, propicia un manejo de la conducta más eficaz, y logra una mejor comunicación verbal y afectiva, por citar algunos de sus principales beneficios.

Promotor de la arteterapia en Cuba desde 1983 cuando luego de graduarse de médico entró en contacto con el mundo de la siquiatría, el doctor Gil Sánchez asevera que esta puede aplicarse en la atención a problemas sensoriales, motores, de adaptación social, síndrome Down, autismo, Alzheimer, estados de ansiedad y depresivos, inestabilidad emocional, enfermedades prolongadas o terminales, e incluso, hasta en trastornos vinculados con la alimentación.

Luego de asumir en los primeros años de la década del 90 del pasado siglo la dirección del Centro Comunitario de Salud Mental de Regla, el reconocido especialista convirtió al lugar en un abanderado de esa disciplina al fomentar el empleo de la pintura, el dibujo, grabado, la música, el teatro, la danza y la poesía como puntal básico del esquema de tratamiento empleado en los pacientes atendidos allí.

“Si nadie pone en duda hoy que el arte es fuente de enriquecimiento espiritual, modo particular de comunicación, de expresión de sentimientos, emociones y pensamientos, para estas personas puede constituir y constituye, un medio de integración social, de contacto con la realidad, de formar parte de un mundo del que no deben ser excluidas, sino potenciadas para ser una más entre todas”, resaltó.

A partir de esa premisa, el doctor Raúl Gil creó en el 2001 la primera Bienal de las Artes y Salud Mental, evento del cual se hicieron posteriormente siete versiones que además de contar con la presencia de notables artistas y creadores del país, tuvieron participación internacional.

La gran fuerza terapéutica del arte, resaltó, reside en la posibilidad de crear, es decir estimula las capacidades propias del individuo, muchas veces oculta, propicia proyectar conflictos internos y por tanto la posibilidad de resolverlos, sin olvidar que toda persona es capaz de ser creativa y eso es una necesidad, un impulso nato en el ser humano, subrayó.

Indicó que la arteterapia se realiza en sesiones individuales de trabajo o en pequeños grupos, bajo la conducción del profesional calificado, y puede estar dirigida por este de acuerdo con los objetivos a lograr trazados previamente, permitir una libre creación donde el paciente sea el que escoja los materiales, temáticas y técnicas que utilizará, o a través de una combinación de ambos procedimientos.

En opinión del profesor Gil, sería conveniente potenciar su aplicación en cada nivel donde haya instituciones del sistema nacional de salud, centros sicopedagógicos, escuelas especiales y sobre todo en los barrios, donde favorecería la integración al medio de ancianos e individuos con disímiles problemas, que lamentablemente viven apartados de la convivencia colectiva.

Lo anterior sería un paso esencial en la aspiración de los especialistas del sector de otorgarle a la Siquiatría en Cuba un matiz cada vez más comunitario y social, enfatizó.

También en el evento Psicosalud 2017 fueron expuestas otras ponencias sobre variados tópicos de interés, como es el caso de la musicoterapia.

De acuerdo con lo expresado por la máster en Ciencias Idida Rigual González, presidenta de la sección Musicoterapia de la Sociedad Cubana de Sicología, las áreas de mayor experiencia en este campo en el país abarcan principalmente la depresión geriátrica, en niños que presentan Trastornos del Espectro Autista, Síndrome Down, Parálisis Cerebral, Síndrome de Rett, necesidades educativas especiales, ansiedad e hiperactividad, en combinación con la equinoterapia, y para la rehabilitación de mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica.

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