Arroz de cada día en peligro

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Cosecha nacional de arroz en peligro debido a la importación de granos. (Ed Grimaldo | La Estrella de Panamá).

Arroz de cada día en peligro

Mario Dominguez, reconocido dirigente de los productores agropecuarios. Candidato a la 2da. Vicepresidencia del CEN
Mario Dominguez, dirigente de los productores agropecuarios. 

Por Mario Domínguez
Productor agropecuario

Si el Padre nuestro lo hubiese elaborado un panameño, en lugar del pan, se referiría al arroz, ya que es el elemento fundamental en la dieta de la población de Panamá. Además, es el cultivo agrícola con mayor superficie sembrada.

Actualmente, los productores de arroz de Chepo y Darién se han visto obligados a cerrar calles por la falta de mercado para la cosecha de 21.000 hectáreas de arroz y es muy probable que los productores de Coclé, Los Santos, Veraguas y Chiriquí se vean obligados a adoptar medidas similares.

Los productores agropecuarios panameños demandan condiciones justas y dignas para participar en el mercado, con el suministro de productos de calidad. Jamás han pedido al Gobierno dádivas.

Se estima que el consumo nacional de arroz alcanza unos 8,2 millones de quintales al año. En 2016, con la siembra de 60.000 hectáreas, se prevé una cosecha de seis millones de quintales. Esto implica la necesidad de importar 2,2 millones de quintales del grano, de los cuales 1,3 millones están pactados como parte de la cuota OMC TPC, y quedaría pendiente la importación de 900.000 quintales, a través del contingente por desabastecimiento.

En ese escenario, el Gobierno debe garantizar el mercado para la producción nacional. No es correcto autorizar importaciones mientras dure la cosecha nacional. Los productores se quejan de la llegada a Panamá de un barco con 300,000 quintales de arroz a bordo. Hay versiones de que a este país fueron introducidos, además, unos 280 contenedores de arroz pilado. Según los arroceros, esas importaciones son la causa de los recientes cierres de calles.

Los molineros alegan que sus inventarios de arroz no se mueven por la competencia desleal y que no logran tener espacios en los silos para la presente cosecha. Al concluir el ciclo, cada parcela de arroz que dura 120 días y cuesta B/.2,200.00 la hectárea, el productor está obligado a cosechar y entregar el grano a un centro de post cosecha. Si no lo hace, pierde todo su trabajo y capital.

Ante la falta de mercado el Gobierno, aunque lento, a paso de tortuga, debe impedir las importaciones mientras dure la cosecha. Además, a través del IMA, hay que comprar el arroz que los productores no pueden colocar en el mercado privado.

Productores exigen política agroalimentaria

La ausencia de una política agroalimentaria del Estado es la causa de que los arroceros salgan de sus parcelas a cerrar calles. Dicha política debe ser la expresión de un genuino interés por los hombres y mujeres que cultivan la tierra en equilibrio con los consumidores. No ha de ser un simple show político en el que los productores saben que no habrá solución alguna.

La política agroalimentaria debe estar consensuada con los distintos actores de la cadena en arroz: productores, molineros, consumidores, proveedores de insumos, profesionales de las ciencias agropecuarias y reguladores gubernamentales.

La política agroalimenaria debe garantizar el mercado a la producción nacional, autorizar las importaciones con base al déficit en el abastecimiento y que las mismas lleguen al país cuando no haya cosecha.

Es necesario adoptar un método de inventarios objetivos, con mediciones precisas en la superficie sembrada, período de cosechas, el inventario en los silos y puntos de venta de productos del agro.

Para incentivar la compra de cosecha de producción nacional se plantea el método de desempeño de compra y solamente permitir importaciones a aquellos agentes económicos que hayan comprado producción nacional. En ese caso, cada molino importará el mismo porcentaje de arroz que haya comprado de la cosecha nacional, es decir, si compró el 5% de la producción nacional, tendrá derecho a importar el 5% del contingente por desabastecimiento que se establezca. Los agentes económicos que NO compren cosecha nacional NO participaran de las importaciones de arroz.

Para el establecido el tamaño de la demanda y fijada la oferta de producción nacional, la Comisión de Contingentes Extraordinarios por desabastecimiento estará obligada a respetar los acuerdos que se logren en la cadena de arroz en materia de tamaño de déficit y periodo de importación. Actualmente, los acuerdos de la cadena no son vinculantes en la autorización de las importaciones.

Gobierno debe tomar acciones urgentes

Para establecer este procedimiento como un mecanismo permanente, el Órgano Legislativo y el Órgano Ejecutivo deben aprobar una Ley que regule el mercado de los rubros sensitivos, donde el arroz tiene gran importancia económica y en materia alimentaria.

Reforma a la Ley de Contrataciones Públicas para que las instituciones del Estado solo adquieran alimentos de producción nacional.

Los fondos públicos fortalecerán esta política y la Ley de Contrataciones Públicas y otras regulaciones deben ser modificadas para que las instituciones del Estado únicamente adquieran alimentos de producción nacional. La Contraloría General solamente refrendará las adquisiciones que llenen ese requisito. En la actualidad, el IMA, el PAN, Ministerios de Educación (escuelas), Salud y CSS (hospitales), Gobierno y Justicia (cárceles), Gobiernos Locales, por ejemplo, muchas veces adquieren alimentos importados en detrimento de la producción nacional.

Arroceros en el distrito de Chepo durante un cierre de calles en 2015.
Arroceros de Chepo protestan

Una Ley sobre esta materia sería la prueba de que hay un genuino interés en fomentar la producción nacional y cumplir el cometido de seguridad alimentaria, al garantizar a los productores el mercado a sus cosechas y ofreciendo a los consumidores la disponibilidad de alimentos en condiciones de cantidad, calidad e inocuidad, a la que tienen pleno derecho.

La alimentación es un derecho humano que debe ser garantizado. No es una mercancía sujeta al terrible libre mercado.

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