Décima Provincia, entre el desencanto y la desidia gubernamental

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La Décima Provincia sin rumbo fijo.

Décima Provincia, entre el desencanto y la desidia gubernamental

  • Los habitantes de tierra donde se produce el mejor chicheme del mundo están atrapados sin salida. Su futuro es incierto.

Por Carlos González Q.

La Décima Provincia, integrada por Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame y San Carlos, es la región más olvidada por la actual administración gubernamental, dirigida por el Parito Arnulfista. El Hospital Nicolás Solano que atiende a una inmensa población, está en total abandono y es un secreto a voces, que la bacteria KPC se encuentra en la sala de hospitalización de las mujeres.

La provincia de Panamá Oeste fue creada mediante la Ley 119 del 30 de diciembre de 2013. La legislación fue aprobada en medio de una gran algarabía y despliegue publicitario, y deseos colectivos de prosperidad y desarrollo.

Aunque hay un gobernador provincial, nombrado por el actual gobierno, no le ha sido asignado un presupuesto para su funcionamiento (secretariado, edificio donde se aloje la gobernación y el trabajo operativo de la misma).

Población afectada

La población general en los cinco distritos del oeste aumentó de 207.527, en 1990, a 464.038 habitantes en 2010. Nuevos proyectos habitacionales han sido diseñados construidos allí, pero son frecuentes las protestas contra las promotoras de vivienda, acusadas de incumplimiento de contratos.

En la Décima Provincia no existe alcantarillado sanitario. Son múltiples las quejas de la comunidad a causa de los desbordamientos continuos de las aguas negras por doquier. Ello incluye al casco viejo de la ciudad de La Chorrera y los pueblos que la integran.

Son recurrentes las fluctuaciones de voltaje que la concesionaria Gas Natural Fenosa no ha podido corregir, pese a numerosas quejas de parte de los usuarios del sistema eléctrico. A ello se suma la desidia del Instituto de Acueducto y Alcantarillado Nacional (IDAAN), que suspende el servicio de agua potable sin previo aviso, lo que genera malestar en las comunidades y negocios.

El trasporte público es un desastre. Todos los días, miles de habitantes tienen que madrugar, salir de sus viviendas a las tres o cuatro de la mañana, hacer filas interminables y abordar un autobús en mal estado que los acerque a sus respectivos centros de trabajo. Muchos llegan con tardanza a su destino, sin importar lo que hagan.

Como los lectores habrán podido percatarse a través de los medios informativos, la Décima Provincia se encuentra en total abandono por el gobierno central. Únicamente, 30 kilómetros de distancia separan a la Décima Provincia con la metrópoli, pero es un largo camino de congestionamiento vehicular y de angustias.

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