OEA deja a magistrado Ayú Prado vestido y alborotado

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Postulación de Ayú Prado en la OEA generó rechazo en Panamá. (Foto La Prensa)

La decisión de último momento, en la que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) desistió de nombrar embajador de buena voluntad al presidente de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, José Ayú Prado, fue ponderada por dirigentes de organizaciones sociales panameñas.

Magaly Castillo, directora ejecutiva de Alianza Ciudadana Pro Justicia, asevero que el máximo representante de la Corte Suprema “no se merecía esa distinción”, debido a que ese máximo órgano de Justicia está cuestionado por fallos y escándalos. “Fue una buena decisión de la OEA”, acotó la activista.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, había enfrentado una ola de repudio, tras enviar una carta de estilo a Ayú Prado para indicarle que sería elegido embajador de buena voluntad y enviado especial de ese organismo hemisférico. Ayú Prado respondió con entusiasmo, pero muchos manifestaron asombro e indignación ante esa nota fechada en Estados Unidos.

De inmediato, las organizaciones sociales se pusieron en guardia para impedir la afrenta del organismo regional, Una lluvia de notas de rechazo, remitidas por ambientalistas, llenó  los pupitres de la OEA. Ese hecho inesperado causó el desencanto de Almagro, quien comprendió que no podía seguir adelante con esa patraña, y evitó convertirse en el hazmerreír en el continente americano.

El presidente del Colegio Nacional de Abogados, José Alberto Álvarez, observó con sospecha el hecho de que la invitación a Ayú Prado llegase por la “puerta de atrás”, sin que fuese tomada en cuenta la Cancillería panameña y los sectores involucrados en conflictos ambientales. Indicó que hay otras figuras de prestigio que habrían podido asumir esas funciones especiales.

Álvarez recordó que fue el general Omar Torrijos quien mejor explicó el origen de las siglas de ese organismo hemisférico. El jefe militar sostuvo que OEA significa: “Olviden Ese Asunto”, y que en 1964 se olvidó de que Estados Unidos masacró al pueblo panameño.

De hecho, ante tantos cuestionamientos, Ayú Prado -designado en la Corte Suprema por el expresidente Ricardo Martinelli-, no tuvo otro camino que desvincularse de la invitación de Almagro, mientras que eran elegidos embajadores Ricardo Lorenzetti, de Argentina, Antonio Benjamín, de Brasil, Sergio Muñoz, de Chile, y Alfredo Gutiérrez, de México.

Para Almagro, fue una “metida de pata”, sin duda, que trató de resolver al “sacarle la tabla” al magistrado. Ojalá escuche el clamor del pueblo argentino contra Macri, el irreverente, al que le vale un bledo la institucionalidad y la Constitución.

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