Volver a las sendas del Torrijismo

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Volver a las sendas del Torrijismo

Por Jaime Ford G.
Profesor de Física y sociólogo.

A 36 años de haber sido fundado, el Partido Revolucionario Democrático (PRD, organización política diseñada y organizada por Omar Torrijos), muchos se preguntan si después de dos derrotas consecutivas, una enorme división interna, un profundo alejamiento de los sectores sociales, y ninguna capacidad para liderar una oposición al gobierno, ¿será una alternativa de poder en el 2019?

Las denuncias realizadas por altos dirigentes del partido, sobre la penetración del “círculo cero” de Ricardo Martinelli, en el PRD, son reafirmadas por el diario La Prensa. Pero, el principal problema de la organización, es la desconfianza que tiene la sociedad panameña en su liderazgo. Esto último quedó demostrado en mayo de 2014.

El PRD surgió como una alianza entre los trabajadores, las capas medias, estudiantes, campesinos, empresarios nacionalistas y las comunidades de base organizadas en el poder popular, los comités de salud, la organización de mujeres y otros grupos. En su Congreso constitutivo, celebrado en el gimnasio Nuevo Panamá, fue aprobado un programa basado en la vigilancia para el cumplimiento de los Tratados del Canal de Panamá, una declaración de principios y estatutos en los que se ratificaron ocho soportes fundamentales: su carácter democrático, revolucionario, unitario, nacionalista, policlasista, de bases, popular e independiente, y de principios.

Esos principios aprobados, han sido abandonados por su dirigencia desde la muerte del general Omar Torrijos. La llamada democracia total, que surgía de las primarias internas bajo el liderazgo de Ernesto Pérez Balladares, fue alimentada internamente de un excesivo clientelismo. La formación ideológica en el partido fue pobre y nunca apoyada por sus Comité Ejecutivos, ni por quienes tenían los recursos para apoyarlo.

A la fecha, no hay un balance, de distintas fuerzas, ni una autocrítica que permita al partido identificar sus falencias, las oportunidades y desafíos que enfrenta. El PRD es un partido sin debates, sin proyecto político claro, y enfrenta la ausencia de una cohesión en torno a un liderazgo estratégico, fuerte y con autoridad, que pueda guiarlos y hacerlo tener presencia en los problemas que enfrenta la sociedad.

Cuando falta menos de un año para el X Congreso del PRD, los retos en esa organización política no pueden ser resueltos por un liderazgo mesiánico, al que muchos apuestan. El problema no es sólo de líderes; es de estructura, de procesos y de una práctica política sostenida en la cultura de “qué hay pa’ mí”, que ha penetrado la conciencia de sus militantes.

Hay que advertir, además, que el PRD no ha presentado ninguna propuesta sobre temas fundamentales en la sociedad, como la Administración del Canal de Panamá, educación, vivienda, salud, el agua, el ambiente, Zona Libre, energía, entre otros. Tampoco ha definido con claridad la posición partidaria frente a la corrupción y los corruptos del gobierno pasado. Este silencio hace muy sospechosa la actual dirección del partido

Los desafíos del PRD no parecen tener soluciones a corto o mediano plazo, pero un Congreso renovado, con delegados que sean capaces de elegir nuevos actores, articulados en un programa consensuado por muchas fuerzas patrióticas, podría hacer la diferencia y crear posibilidades para retornar al origen por las sendas del Torrijismo.

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