Victoriano Lorenzo a los 112 años de su fusilamiento

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Victoriano Lorenzo a los 112 años de su fusilamiento

Por Arysteides Turpana / Versión abreviada

Hace 112 años, en la llamada Plaza de Armas Chiriquí (hoy Plaza de Francia), durante el gobierno de Facundo Mutis Durán, Victoriano Lorenza moría a balazos. En aquella ocasión, la poeta Amelia Denis de Icaza escribió un poema titulado A la muerte de Victoriano Lorenzo. Unos versos dicen así:

Atado y ¿para qué? Si es una víctima
Que paso a paso a su calvario va.
Lo lleva hasta el banquillo la república
Y con ella en el alma a morir va!

Carles (1966) nos cuenta la ejecución en estos términos:

(Victoriano Lorenzo) Sentóse luego y le ataron a la silla. Lo vendaron con un pañuelo negro.

Doce soldados que componían la escolta avanzaron de frente hasta ponerse a cinco pasos.

Nadie respiraba. Sólo se oía el choque de las olas golpeando la muralla algo como un gemido lanzado por la brisa y allá…a lo lejos, una campana que tocaba a muerte.

El jefe de la escolta dio la señal con un pañuelo blanco. Las armas se tendieron, sonó la descarga y en medio del humo se vio a un hombre que se estremecía e inclinaba la cabeza sobre el pecho.

La primera fila hizo lentamente un movimiento de flanco. Habían pasado treinta segundos.

Cuando se oyó la segunda descarga, el ajusticiado levantó la cabeza y la revolvió con lentitud. Dejóla caer de nuevo sobre el pecho, inclinada sobre el corazón.

Veinte segundos después sonó la tercera descarga.

Entonces hizo un esfuerzo supremo; intentó levantarse; sacudió convulsivamente los brazos y quedó muerto (p.123).

Desde aquel tiempo hasta los años ‘60, la historia oficial jugó su papel de bastardo incansable y nos vendió la espuria idea de que Victoriano Lorenzo era “un cholo analfabeto y bandolero”. En el libro La Historia De Panamá en Sus Textos (1980. Tomo 1: p: 373), cosecha de tres augustos profesores de Historia de esta nuestra universidad, se nos dice que Victoriano fue enjuiciado y condenado a muerte, víctima del revanchismo militar, ante la mirada atónita de sus compatriotas y la pasividad cómplice de los liberales panameños.

El 30 de enero de 1966, 63 años después de aquella ingratitud, la Asamblea Nacional declaró mediante una Resolución “que la figura histórica del General Victoriano Lorenzo es digna de veneración del pueblo panameño por sus extraordinarias cualidades de dirigente social, por la lealtad a principios ideológicos que informaron su vida política y por sus condiciones de hábil guerrillero popular”. Añadía el mismo texto: “que el proceso y condena del guerrillero liberal, constituyó una violación del Pacto que puso fin a la guerra de los Mil días” y “que el proceso verbal militar, sin fórmula de juicio imparcial, dictó un fallo condenatorio sin fundamento en Derecho, sin ajustarse a las comprobadas constancias procesales y en innegable homenaje a la venganza y traición políticos ”y “que el proceso y fusilamiento del General Victoriano Lorenzo constituye una mancha a nuestra tradiciones y virtudes republicanas ,como nación justa”.

Posteriormente, a los trece días del mes de mayo de 1971, La junta Provisional de Gobierno, mediante el Decreto de Gabinete Nº 130 declaró a Victoriano Lorenzo, Mártir de la causa emancipadora del Pueblo Panameño y por consíguete lo reconoció como héroe de la Revolución Libertaria.

Victoriano Lorenzo siempre estuvo del lado de la justicia. Su escaramuza con el señor Pedro de Hoyos es muy conocida. Ello se produjo porque en dos fechas diferentes, el 29 de diciembre de 1890 y el 27 de abril de 1891, Victoriano Lorenzo denunció formalmente a este señor corregidor, por el ilícito e improcedente cobro de diezmos y primicias a la comunidad nativa de Trinidad. Por estas denuncias, Hoyos atacó a Victoriano Lorenzo a fin de ultimarlo. En su defensa, fue Lorenzo quien anonadó a Hoyos. Victoriano mismo se presentó a las autoridades y fue detenido en la cárcel de Penonomé, de aquí se le trasladó a las Bóvedas de Chiriquí (hoy Galería de Artes Visuales Juan Manuel Cedeño, del Instituto Nacional de Cultura).

Compañeras y compañeros: la figura hercúlea de Victoriano Lorenzo irrumpió para las páginas de nuestra historia patria durante los días crudos de la Guerra Civil de los Mil Días. Nuestro héroe acudió a la contienda atraído por las promesas de tierra y libertad que constituían una de las consignas de los liberales, en vista de que los personeros del sistema gubernamental, apoyado por el conservadurismo del poder central colombiano, dispensaban a los pueblos originarios el mismo trato que se les había deparado durante los tres siglos de pillaje hispánico.

Así, pues, ante las injusticias e iniquidades que perpetraban los gamonales contra los autóctonos, Victoriano Lorenzo tomó parte activa en esta acción bélica, en la que organizó, desató y encabezó el levantamiento de los originarios con el sueño en el alma, de rescatar para la madre patria –la única madre patria que los decentes reconocemos: Panamá– de devolverle su arruinada autonomía.

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