Venezuela gana en las urnas y enfrenta nuevos retos

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El chavismo se consolida en Venezuela, pero las amenazas externas persisten.

Por Marco A. Gandásegui, hijo
Profesor de Sociología e de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA

La contundencia del triunfo del presidente Nicolás Maduro y su Partido Socialista Unido Venezolano (PSUV) en las elecciones del domingo 20 de mayo en Venezuela no fue una sorpresa. Tres elementos explican la victoria electoral de los “chavistas” en la patria de Bolívar. En primer lugar, el pueblo venezolano está convencido que la solución de la crisis está en sus propias manos. En segundo lugar, una oposición política obtusa que cree que la solución de la crisis está en manos de EEUU. En tercer lugar, Washington y el presidente Trump creyeron que la crisis terminaría a punta de amenazas de una intervención militar Estaban seguros de que el pueblo “no bajaría de los cerros” para llegar a las urnas.

Después de 20 años en el poder, sin embargo, el movimiento bolivariano fundado por Hugo Chávez sigue enfrentando al mismo adversario: EEUU. Así como tantos otros gobernantes independientes desde Perón (Argentina) y Arbenz (Guatemala), hasta Lugo (Paraguay), Zelaya (Honduras) y Dilma (Brasil) en el siglo XXI, pasando por Bosch y Camaño (República Dominicana), Torres (Bolivia y Allende (Chile). Todos se enfrentaron a EEUU y fueron derrotados por la enorme máquina militar y económica de EEUU. La única excepción fue Cuba que contó con una dirección excepcional de las mujeres y hombres que rodeaban a Fidel Castro.

Los herederos de Chávez, con Maduro a la cabeza, pretenden emular a Fidel. Cuentan con el apoyo de un pueblo aguerrido de mil batallas, desde Bolívar hasta el presente.

Los votos acababan de ser contados y antes de que Maduro fuera proclamado presidente por segunda vez, el presidente Trump anunció nuevas “sanciones” económicas para ahogar la economía venezolana. En esta ocasión, el objetivo de la Casa Blanca es golpear directamente a la empresa privada de Venezuela. Al pueblo venezolano, más de 35 millones de habitantes en el país, lo tiene asfixiado desde hace muchos años. EEUU ha bloqueado el ingreso al país de alimentos, medicamentos, materiales de construcción e, incluso, productos de lujo. Los países europeos se han visto obligados por Washington de seguir sus instrucciones cerrando las vías comerciales transoceánicas. Los países latinoamericanos han sido más reticentes, pero se están sometiendo a las órdenes del norte.

En el caso de Panamá, cuando EEUU le torció el brazo, los gobernantes en el Istmo se sometieron a las órdenes y bloquearon las operaciones financieras de Caracas en el centro bancario panameño. Maduro reaccionó de una vez con medidas de retorsión y obligó a Panamá a retroceder. La semana pasada, en otra aventura mal concebida por el gobierno panameño, se comprometió con el gobierno israelí a abrir el caso de un avión que cayó con empresarios de origen judío que viajaba de la ciudad de Panamá hacia la Zona Libre Colón.

El presidente Trump anunció que todas las empresas venezolanas –relacionadas con la extracción, procesamiento y distribución de petróleo y sus derivados– no tendrán acceso a financiamiento por parte de las redes bancarias que operan en EEUU. Las empresas privadas venezolanas dependen de las líneas de crédito de los bancos norteamericanos que operan basados en las garantías que ofrece la producción actual y en el futuro de petróleo venezolano.

Fueron estas decisiones que tomó el presidente Kennedy en 1960 contra la Revolución cubana lo que agudizó la crisis entre esos dos países y disparó el éxodo de los empresarios de la isla. Un año más tarde, Kennedy lanzó el ataque militar contra Cuba que fue aplastado en Playa Girón por el Ejército Rebelde

EEUU tiene dos escenarios bélicos muy calientes en la actualidad. Por un lado, Trump amenaza a Corea del Norte que tiene que someterse, con negociaciones o sin negociaciones. Por el otro, el secretario de Estado Pompeo hace un llamado a que el pueblo de Irán se levante contra los “Ayatolas”. Pretende que una “alianza entre árabes y el Estado Israel acabe con el gobierno de Teherán”.

En América del Sur, Washington cree que con aliados como Argentina, Brasil y Colombia puede invadir a Venezuela. Estos países darían el primer impulso para dejarle el camino abierto al Comando Sur que ya tiene tropas especiales en las islas holandesas del Caribe, Panamá, Honduras y Florida.

El triunfo electoral de Maduro fue contundente, pero EEUU se prepara para dar la batalla en otro plano. El pueblo venezolano sabe defenderse y Nuestra América sabrá darle todo la solidaridad necesaria para rechazar cualquier invasión.

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