Venezuela en el centro de una guerra mediática y psicológica

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Periodistas rechazan en Caracas la guerra mediática y la desinformación contra el Estado venezolano.

Por Miguel Fernández Martínez

Caracas (PL) -Venezuela, al igual que otras naciones latinoamericanas que se proponen construir una sociedad más justa y equitativa, es víctima de una guerra mediática y psicológica, que busca desestabilizar el país y desarticular el proceso revolucionario bolivariano.

Las grandes corporaciones mediáticas que controlan la información mundial aplican lo que llaman el Big Data, un proceso de acumulación de información que permite –en concepto de los ideólogos capitalistas– convertir a las sociedades en predecibles, algo así como más “dominables” y fáciles de manipular.

La regulación del ordenamiento social a través de estos supuestos análisis de la información, es una de las estrategias que aplican los principales círculos de poder para subvertir el orden, desestabilizar procesos “incómodos” para los grupos hegemónicos y preparar las condiciones para “movilizar” a las masas a favor de los principales intereses de la burguesía.

Venezuela está en el centro de estos ataques mediáticos, conducidos principalmente por los medios de comunicación privados que intentan imponer una verdadera dictadura –al decir del escritor e historiador venezolano Luis Britto–, pretendiendo deslegitimar las leyes aprobadas por el gobierno bolivariano y rechazando las sentencias del Poder Judicial en acto de evidente desacato a la voluntad popular.

Para conseguirlo, estos medios apelan a la injuria, la difamación, el vilipendio, la calumnia y la difusión de rumores y noticias falsas, dirigidas a crear el terror e incertidumbre en la sociedad.

En aras de conseguir estos fines, se dedican considerables sumas de dinero, en muchos casos procedentes de otros países con grandes intereses en el desmantelamiento de los procesos sociales que hoy ocurren en el continente.

Sólo como ejemplo, la organización estadounidense National Endowment for Democracy (NED), destinó un millón 611 mil dólares para emprender acciones desestabilizadoras en Venezuela durante 2016.

La NED, según la describió el intelectual y politólogo francés Thierry Meyssan, “se encarga de la parte legal de las operaciones ilegales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)”.

Esta organización –en opinión de Meyssan–, “sin despertar sospechas, ha venido creando una extensa red mundial de corrupción, comprando sindicatos –tanto obreros como patronales– así como partidos políticos de izquierda y de derecha para que defiendan los intereses de Estados Unidos en vez de los intereses de sus propios miembros”.

Estrategias de enfrentamiento a la guerra mediática

En el recién finalizado XV Encuentro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, celebrado en Caracas los días 6 y 7 de marzo, el ministro de Cultura venezolano, Adán Chávez, se refirió a la necesidad de impulsar una mayor participación de los movimientos populares y las organizaciones sociales, que vaya más allá de los simples medios tradicionales, a fin de fortalecer el empoderamiento del pueblo y consolidar el triunfo de la batalla comunicacional.

A su vez, Chávez llamó a desplegar una Revolución Comunicacional, que permita “enfrentar la artillería mediática del imperialismo en medios, redes y en todos los espacios posibles”.

En este encuentro también participó el ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto, quien señaló, entre otras de las acciones fundamentales que deben ejecutar los pueblos para contrarrestar los ataques mediáticos del imperio, denunciar de manera eficaz “toda mentira tanto del presente como de figuras históricas imprescindibles de América y el mundo”.

“Debemos ser capaces –subrayó Prieto–, ante estas mentiras, de reaccionar unánimemente, desmintiendo eso y convertir en viral ese desmentir, esa debe ser una de las acciones”.

El dirigente cubano insistió que “es imperante desmontar los trucos de la maquinaria de dominación cultural y mediática a través de la formación y concientización de la población, para que el pueblo pase de ser un receptor pasivo a un participante del proceso comunicacional’.

‘Quieren convertirnos en un rebaño –agregó–, pero tenemos que darle a la gente los instrumentos para que entiendan que los están manipulando. Tienen que tener nociones de cómo utilizar las vías a su alcance para comunicarse y al mismo tiempo para desmotar críticamente esta avalancha viscosa y terrible en la que estamos sumergidos”.

Por su parte, el politólogo argentino Atilio Borón, también presente en la reunión de Caracas, reconoció que la batalla es tremendamente desigual, porque el 80 por ciento de la audiencia televisiva y radial mundial, y los principales medios de prensa en el mundo están en manos de seis grandes conglomerados multimediáticos.

Tendremos que ver de qué manera implantar algunas tácticas, aseguró Borón. En primer lugar, “buscar una estrategia defensiva y luego pasar a una más contraofensiva, pero primero tenemos que defender posiciones, pero en eso estamos atrasados, no hemos hecho lo suficiente”.

Reconoció además que, de alguna manera, esta avalancha informativa contra nuestros pueblos “ha sido facilitada por el hecho de que nosotros no hemos podido desarrollar hasta ahora, una conciencia de la importancia de librar esa batalla”.

“Tenemos que hacer diagnósticos comunes -sugirió-, y creo que a partir de aquí va a salir una guía para la acción muy efectiva para librar esa gran batalla’.

Posición firme de los pueblos ante el acecho imperialista

Una de las propuestas más inmediatas aprobadas por la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, planteada por el ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Ernesto Villegas, es exigir a Estados Unidos se desclasifiquen, sin dilación, todos los documentos confidenciales que revelen algún dato importante sobre la guerra mediática contra Venezuela y demás países progresistas.

“¿Acaso es legítimo que se desplieguen fuerzas que acaban con la vida de ciudadanos de carne y hueso?, ¿o es que acaso es legítimo que un Estado asuma como normal el financiamiento de campañas de destrucción masiva y que teniendo esa información se ampare en una legislación caprichosa para negarle al mundo un asunto de gravedad extrema?”, cuestionó Villegas.

Para los países del tercer mundo, en particular en América Latina y el Caribe, se impone la producción de “una real y participativa comunicación emancipadora”, que se sostenga a partir de la iniciativa de una estrategia local, continental y mundial, aúne esfuerzos, talentos y capacidades creativas, y haga prevalecer la razón revolucionaria de los pueblos del sur contra la dictadura mediática del capital.

A esa conclusión llegaron los intelectuales reunidos en Caracas. No hay tiempo que perder para salvar a nuestros pueblos.

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