UE sella trato con Turquía para frenar migrantes

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UE sella trato con Turquía para frenar migrantes

Bruselas, mar (PL) – Pese al firme rechazo internacional expresado por diversas organizaciones, la Unión Europea (UE) finalmente selló un acuerdo con Turquía para frenar la llegada de indocumentados al denominado viejo continente.

Según lo establecido en el arreglo, aprobado tras una cumbre de dos días, todos los migrantes que lleguen a las costas de Grecia a partir del próximo domingo, incluidos los que huyen de la guerra en Siria, serán devueltos a Turquía.

A cambio, el grupo de los 28 entregará a Ankara una suma de tres mil millones de euros y la promesa de dinamizar su proceso de adhesión a la comunidad, iniciado en 2005.

Con este pacto la UE pretende poner fin a la crisis migratoria iniciada el año pasado, cuando más de un millón de personas entraron al área europea y más de 800.000 lo hicieron a través de la ruta Grecia-Turquía.

Sin embargo, diversas organizaciones internacionales critican con fuerza el acuerdo, cuyos planteamientos fundamentales fueron anunciados hace varios días.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados alertó que la medida podría implicar devoluciones colectivas, lo cual constituye una violación de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Otras entidades recordaron que la mayor parte de los migrantes procede de países castigados por la guerra como Siria, Iraq y Afganistán, quienes según las normativas internacionales tienen derecho a demandar asilo en cualquier estado considerado seguro.

La organización Médicos Son Fronteras calificó el pacto de cínico y cruel, al estimar que los mandatarios europeos perdieron la noción de realidad.

“Estas personas no son números, sino hombres, mujeres, niños y familias. Alrededor del 88 por ciento de los que utilizan esta ruta proceden de zonas en conflicto, y más de la mitad de ellos son mujeres y niños”, advirtió.

Frente a los cuestionamientos, la UE alegó que se dará un trato personalizado a cada migrante, no habrá devoluciones masivas, y se tomarán las medidas para garantizar sus derechos.

No obstante, incluso dentro de la propia organización existen reticencias respecto a la viabilidad de cumplir esas condiciones.

La presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaité, declaró a la prensa que entiende y apoya las críticas “porque creo que el paquete de propuestas es muy complejo, será muy difícil de aplicar y está al límite del Derecho Internacional”.

Desde Naciones Unidas, el relator especial para los derechos humanos de los migrantes, Francois Crepeau, demandó al denominado viejo continente un trato digno a los miles de indocumentados.

“Europa no puede trasladar sus responsabilidades en materia de derechos humanos a Turquía” sostuvo, y agregó que el bloque regional intenta convertir a la nación euroasiática en una especie de “portero”.

Un acápite del arreglo indica que por cada sirio devuelto de Atenas a Ankara, la UE acogerá a una persona de esa nacionalidad que se encuentre como refugiado en Turquía, aunque solo hasta llegar a un tope de 72.000.

Tal promesa despierta dudas y reticencias, pues el grupo de los 28 se comprometió hace varios meses a distribuir en los estados integrantes a 160.000 demandantes de asilo, pero solo han reubicado 937 foráneos.

La polémica integración turca a la UE

Como recompensa por acoger a los indocumentados, la UE prometió dinamizar las conversaciones sobre el ingreso de Turquía, un punto que tampoco ha estado exento de cuestionamientos.

Mientras por un lado la comunidad hizo ese compromiso, por otro la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, emitió hace pocos días una declaración que reflejó los obstáculos en este sentido.

La representante comunitaria instó a Ankara a respetar los estándares de la UE sobre democracia, luego de que las autoridades turcas intervinieran un diario crítico con la gestión gubernamental.

Mogherini señaló que en su condición de candidato, esa nación euroasiática debe “respetar los estándares más elevados referidos a la democracia, el Estado de Derecho y las libertades fundamentales de expresión y de asociación”. Por la misma línea, el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, declaró estar de acuerdo con sellar un acuerdo bilateral sobre el tema migratorio, pero “no a cualquier precio”.

Para el mandatario, es necesario respetar principios fundamentales como los Derechos Humanos y la libertad de expresión, “que son los valores fundacionales de nuestro continente”.

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