“Todos somos pobres”, dijo el Papa a Macron

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Macron estuvo acompañado por su esposa Brigitte en la visita a Francisco en el Vaticano. (Foto: AFP).

Un encuentro marcado por la situación crítica de los inmigrantes en Europa.

Francisco le regaló al presidente francés el Medallón de San Martino, que representa al santo regalando su manta a un pobre. Macron tuvo además una reunión secreta con el premier Giusseppe Conte, con quien había tenido rispideces.

Por Elena Llorente
PáginaI12 En Italia
Desde Roma

En un clima de incertidumbre para los cientos de migrantes que siguen intentando llegar a las costas italianas y que, habiendo sido rescatados en el Mediterráneo por naves no italianas, son retenidos en el mar porque Italia ha decidido cerrar sus puertos, el presidente francés, Emmanuel Macron, fue recibido en audiencia privada por el papa Francisco en el Vaticano. Horas antes, el mandatario francés había tenido una reunión secreta en Roma con el primer ministro italiano Giuseppe Conte. El tema sobre migrantes, el más importante de los que viene debatiendo Europa en los últimos meses, fue el punto central de los dos encuentros.

Con Francisco, que lo recibió en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico, estuvo hablando una hora, algo bastante raro en las audiencias que concede el pontífice normalmente. Fue un encuentro “extremadamente rico e intenso”, dijo el presidente francés en una rueda de prensa después de la audiencia vaticana.

“La relación entre Francia y el Vaticano es muy especial y viva. Los desafíos contemporáneos tienen necesidad de una actitud en común, de diálogo, de un trabajo conjunto en muchas regiones del globo”, agregó Macron. Contó además que le dijo al Papa que el “camino progresista” para resolver la crisis de los migrantes es crear una “verdadera política de desarrollo para Africa”.

A Macron se lo vio llegar sonriente y darle la mano calurosamente al Papa. Después del encuentro privado y de haber intercambiado los regalos, ambos mandatarios se dieron de nuevo la mano, pero Macron ahí extendió su brazo, apoyando su mano sobre el hombro del pontífice y luego le hizo una breve caricia en la cara. Después le dio a Francisco los dos besos que, tanto en Francia como en Italia, normalmente se dan los amigos al saludarse.

Y dado que se trató de un encuentro privado, cuyos contenidos raramente son difundidos enteramente a la prensa, es indicado mencionar el regalo que el pontífice le hizo al presidente francés. Francisco le regaló el Medallón de San Martino que representa al santo regalando su manta a un pobre que en pleno invierno, no tiene abrigo. “Es una medalla realizada por un artista del siglo pasado y quiere subrayar la vocación de los gobernantes en ayuda de los pobres. Todos somos pobres”, dijo el Papa a Macron.

También le regaló sus encíclicas y mensajes, entre ellos, Laudato Si, Amoris Laetitia y el último mensaje de la Jornada Mundial de la paz. Macron por su parte le regaló una edición historica del libro de Georges Bernanos Diario de un cura de campo, que el Papa dijo haber leído varias veces y que le había hecho muy bien.

Macron, vestido con un traje azul oscuro, camisa blanca y corbata, estuvo acompañado por su esposa Brigitte, vestida de negro como exige el protocolo vaticano. Fueron recibidos en el Patio de San Damaso, dentro de los muros vaticanos y a donde las delegaciones llegan en auto para luego dirigirse a pie a la Biblioteca, atravesando salas inmensas y superdecoradas de los palacios vaticanos. La delegación vaticana se encontró después con el secretario de Estado Pietro Parolin. Por la tarde, Macron fue a recibir el título de “Protocanonico Honorario” de la Basílica de San Juan de Letrán, distinción que recibieron los mandatarios franceses desde el reinado de Enrique I, o sea Enrique de Borbón y Navarra, que gobernó Francia desde fines de siglo XVI hasta 1610. “Hoy la presencia del jefe de estado francés subraya la voluntad de Francia de profundizar las relaciones de amistad, de comprensión y de confianza que tenemos con la Santa Sede, como he evocado esta mañana ante Su Santidad”, dijo Macron al recibir la distinción.

En cuanto al encuentro privado con Conte –que al parecer desconocían sus dos vicepremier, Matteo Salvini, de la ultraderechista Liga, y Luigi Di Maio del Movimiento Cinco Estrellas, con todo lo que eso puede llegar a significar para el futuro del premier–, habría sido solicitado por el propio Conte. “Se trató de un intercambio privado”, “interesante y provechoso” en el que se habló de “migrantes y eurozona”, dijo Macron en la conferencia de prensa, aclarando que “no se habló de política italiana ni de la posición italiana” porque el tema de las migraciones “nos atañe a todos”.

En el programa oficial de la visita de Macron no estaba incluido ningún encuentro con autoridades italianas. Pero en la tarde de ayer se supo de esta reunión secreta, efectuada el lunes por la noche, a pedido del premier italiano. Todo este proceder apareció como muy raro, dado que cuando se trata de encuentros realmente privados, raramente salen a relucir. Raro además porque al mismo tiempo Macron recibía todo tipo de críticas de parte de Salvini, el principal exponente antimigrantes del actual gobierno italiano. “Hoy está de visita en Roma aquel hombre gentil que es Macron. Será él quien deberá acoger a todos los que escapan”, dijo Salvini. Lo de “hombre gentil” era más bien una tomada de pelo por las duras palabras de Macron contra el gobierno italiano cuando rechazó los migrantes que transportaba la nave Aquarius hace 10 días. Migrantes que luego fueron acogidos por España.

“Si para Macron en Italia no existe un problema inmigración, entonces que abra inmediatamente su casa a los 9000 migrantes que Francia se había comprometido a recibir de Italia según los acuerdos firmados en Europa. Es demasiado fácil hacerse la foto con el Papa sin respetar los acuerdos y rechazando niños y mujeres en la frontera. La arrogancia francesa no está más de moda en Italia”, concluyó el ministro Salvini.

“Nadie puede decir que Francia es egoísta sobre los migrantes”, dijo por su parte Macron en la rueda de prensa, subrayando que su país es el segundo en Europa en cuanto a los pedidos de asilo que recibe. “Hoy no hay una crisis migratoria. Se trata de una crisis política interna de Europa, debida a los movimientos secundarios de los migrantes que se desplazan de los países de llegada”. En cuanto a Italia, ha habido una “disminución de los desembarcos del 80%”, según Macron. Francia, concluyó, ha decidido reforzar la cooperación con Libia y su Guardia Costera, con el fin de controlar a los traficantes de seres humanos que son los que embarcan a la gente.

El tema sobre migrantes volverá a estar en el tapete el próximo 28 y 29 de junio cuando se reúna en Bruselas el Consejo Europeo del que participarán los jefes de estado de todos los países de la Unión Europea.

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