Salvemos al IDAAN de la privatización

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Tanque de almacenamiento de agua potable en estado ruinoso. El IDAAN debe disponer de un programa de mantenimiento audaz para garantizar la distribución del vital  líquido.

Por Alberto Velásquez
Periodista

Durante las últimas semanas, en el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), han estado realizando ajustes contractuales con el Banco Mundial para el inicio de la primera parte de un préstamo por 25 millones de dólares, supuestamente para hacer más efectiva y funcional a esa desprestigiada institución.

Desprestigiada, lo reafirmamos, porque es evidente que sus servicios han sido muy cuestionados y porque constantemente son objeto de reclamaciones públicas. No se sabe, al final, si esas críticas resuelven o las comunidades se cansan de pedir soluciones.

El préstamo con el Banco Mundial, organización internacional que necesita justificar colocación de recursos financieros, tiene como objetivo el desarrollo de una primera etapa por más de 29 millones de dólares, para suministrar asesoría y asistencia técnica a los funcionarios del IDAAN, jefaturados por un personaje que tiene antecedentes como uno de los técnicos que laboró en el proyecto de la famosa Ciudad Hospitalaria en la vía Centenario.

La asesoría, dirigida a transformar el sistema que rige los acueductos en Panamá, se llevaría a cabo por expertos extranjeros que no conocen el país y necesitan el conocimiento de los nacionales para sacar sus propias conclusiones sobre el modelo de abastecimiento de agua potable a la población panameña.

Panamá no necesita que se transforme el sistema de dotación del vital líquido. Lo que necesita es que materialmente se realice una inteligente y profunda atención a las instalaciones existentes, rescatándolas del abandono y la desidia de tanto personal burocrático, que debe ser lanzado al campo para reparar y adelantarse a los daños que todos los días afloran y dejan sin agua a miles de ciudadanos por largas horas angustiosas.

El préstamo, que le tocará al próximo gobierno pagar, incluye la creación de un proyecto de negocios y plan maestro. Asimismo, ello invita a considerar la posibilidad de que al final del camino se trate de acomodar los elementos para una posible privatización de los servicios, tal como lo ha conseguido en otros ámbitos una de las empresas consultoras en esos temas.

Los analistas se han percatado de que casi el 50 por ciento del agua que el IDAAN produce (nos 200 millones de galones diarios), no se factura. Es un dinero que no se recupera y para cualquier experto representa la posibilidad de recaudar cientos de miles de dólares. He aquí uno de los aspectos que, al igual que otros servicios, puede ser tercerizado por una compañía particular a la que el manejo del negocio hídrico puede representarle pingües ganancias.

El IDAAN debe hacer todo lo posible, sin pereza y con intensidad, para cobrar a los usuarios el agua que produce. Además, se requiere colocar en las barriadas más medidores, reparar los hidrantes, vigilar más de cerca la rotura de las líneas, atendiéndolas de inmediato, y preparar cuadrillas que trabajen 24 horas al día, en procura de altos niveles de eficiencia y nuevos estándares de calidad.

En la actualidad, hay suficiente personal técnico y trabajadores de campo para realizar las tareas pendientes. Si se decide a hacerlo, esa institución puede cumplir su responsabilidad en forma efectiva. Manos a la obra para evitar privatizaciones y más endeudamientos.

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