Racismo perdura en las Américas

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Racismo perdura en las Américas

  •  En las Américas existe un nuevo contrato social entre los indígenas y la población nacional dominante con garantías políticas, pero sin derechos sociales, dijo a Sputnik Nóvosti, Emiko Saldívar Tanaka, académica de la red Colectivo para Eliminar el Racismo (Copera).

Sputnik – En el siglo XXI, los Estados del continente americano han reconocido a comunidades indígenas y minorías raciales como nuevos actores en la contienda política; “pero no se ha invertido en la emergencia social, porque esos derechos eran solo una condición del neoliberalismo para abolir las antiguas redes clientelares”, dijo la académica.

“Las políticas neoliberales permitieron el reconocimiento de derechos de las minorías y han permitido que el tema indígena se coloque en las legislaciones estatales, con autonomías limitadas; sin embargo, ha sido una negociación a cambio de prebendas”, señaló la investigadora de la Universidad de California-Santa Bárbara y autora del libro “Una etnografía del indigenismo”.

Agregó que con esas políticas se ha buscado “cortar las antiguas responsabilidades que había adoptado el Estado con esos grupos indígenas, como una negociación ante las movilizaciones y el descontento e insatisfacción crecientes”.

La responsable de la red de investigación y acción fundada en 2010, para luchar contra la eliminación del racismo en siete países Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México y EEUU, asistió a una ronda de sesiones para evaluar el estado de las luchas antiraciales en el continente, celebrada en la Ciudad de México, en el inicio de 2016.

En las Américas, señaló, “se han reconocido los derechos indígenas que eran necesarios para un proyecto de desarrollo neoliberal, de la mano con la democratización con derechos civiles que no existían”.

Realidades vs retórica

Ese marco jurídico en el papel no ha resuelto los problemas históricos de injusticia social de las comunidades negras e indígenas de las Américas, según la experta, las condiciones de vida no han mejorado, más del 90 por ciento de las comunidades siguen viendo en la pobreza.

“El 90 por ciento del mapa de la pobreza extrema coincide con los territorios de las comunidades indígenas, eso no ha cambiado a pesar de las tres décadas de vigencia de derechos indígenas reconocidos, ha cambiado el discurso pero no la realidad, y se han agorado las políticas multiculturales”, puntualizó.

La investigadora puso como ejemplo a Brasil y EEUU, donde a pesar de las políticas multiculturales “no cambian las realidades”.

En EEUU, donde renace el discurso racista con Donald Trump a la cabeza, a 50 años del conflicto civil de mediados del siglo XX con el liderazgo de Martin Luther King, las minorías negras ganaron espacios legales de reconocimiento en EEUU, con la acción afirmativa.

Sin embargo, “la vida de la población originaria de África no mejora y hay una violencia abierta en contra de las minorías negras y latinas en EEUU”.

Una forma de discriminación es el sistema de carcelario: es claro que hay más población negra encarcelada, siendo una cuarta parte de la población, un 60 por ciento de la población carcelaria es negra, “devorada por industria carcelaria”, denuncia la activista.

Parte del movimiento civil en EEUU fue articulado alrededor del derecho al voto: “es verdad que ahora se han obtenido derechos civiles, pero se mantiene la marginalidad, a pesar de las políticas de reconocimiento racial”.

El peligro de ser afroamericano en EEUU

Las nuevas legislaciones no logran resolver la inequidad racial, y los Estados han abandonado esas políticas de reconocimiento a las minorías: “en cambio han emprendido políticas de criminalización, control social y violencia”.

Actualmente, asistimos al fin de más de dos décadas de políticas de reconocimiento y multiculturalismo: “las políticas de criminalización y violencia directa del Estado hacia la población indígena y afro-descendiente en el continente, son testigos de esta nueva etapa”, indicó Saldívar Tanaka.

Finalmente, la disidencia social es perseguida: “ahora se les criminaliza, y en el caso de México, hay una correlación entre el crecimiento en seguridad pública, en detrimento de inversión social postergada”, agregó.

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