Puerto Rico y su agonía entre dos imperios

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Manifestantes a favor de la independencia de Puerto Rico.

Por Abdul Nieto
Estudiante universitario

La lucha por la independencia y la autodeterminación de Puerto Rico se remonta a la colonización española, casi al igual que la isla de Cuba, frente al agonizante imperio español que hizo un último esfuerzo para mantener a colonias en la América y arremetió contra la isla, afectando a los borinqueños de distintas maneras. Ello provocó el descontento de la burguesía criolla en 1860, coincidiendo con la primera guerra cubana de liberación.

Hay que mencionar que en esa fecha surgen dos partidos. Uno de ellos es el partido liberal reformista, que después cambia su nombre a autonomista. Ese partido que predicaba la liberación colonial en la isla de Puerto Rico, entra en un antagonismo de clases. Los comerciantes locales, artesanos y profesionales, se inclinan por la liberación de Puerto Rico. En cambio, a los hacendados o latifundistas les preocupan sus intereses económicos y relacionaron esa situación con el enclave colonial que tenía Panamá, en que a la burguesía panameña sólo le interesaba incrementar sus ganancias y mantener sus estatus social, en vez de luchar por la liberación total en el istmo de Panamá.

El partido autonomista no se atrevía desencadenar la lucha de independencia. Al igual que los liberales, los hacendados no querían perder el comercio interno y externo en la isla. Citando a Ángel Quintero, Puerto Rico queda dependiendo de dos imperios: la parte colonial por España y la comercial por los Estados Unidos. Esto se debió a la decadencia económica, sobre todo moral del imperio español, causada por las constantes guerras de independencias libradas en sur américa. Esto, a la vez, contribuyó a que el nuevo imperio surgente gestara de planes en anexionarse a Puerto Rico.

Como era de esperarse, ello ocurrió con la segunda guerra de independencia en Cuba, en 1895, en la que también interviene en Cuba. Desde esos acontecimientos, Estados Unidos se perfilaba como el supuesto garante de la libertad y la democracia en el continente, aplicando la nefasta doctrina Monroe y opacando toda clase de movimientos separatista o insurgentes en la región. A su vez, deja sesgada toda clase de lucha política.

Desde 1898 inicia el martirio del pueblo borinqueño, a través de la ocupación norteamericana. Sin embargo, es importante mencionar que esa ocupación fue bien recibida por la burguesía criolla y la clase media. Ello ocasiono la creación del partido republicano, fiel defensor del anexionismo hacia Estados Unidos. En respuesta a esos planteamientos, surge el partido Unión de Puerto Rico, de tendencia nacionalista. Desde que Puerto Rico queda adherido a los intereses norteamericanos, se da un proceso colonización intensiva y de colonización mental, que aún hoy perdura.

En respuesta a la ocupación, surgen líderes opositores como Luis Muñoz Rivera, fundador del partido Unión de Puerto Rico. Cabe mencionar al intelectual Eugenio María Hostos, quien combatió en la guerra de independencia de Cuba y fue fiel defensor de la abolición de la esclavitud. El esfuerzo de ese personaje para ver a Puerto Rico y el Caribe libre y soberano, lo obligó a fundar distintas organizaciones, como el seminario “Los Antillanos”, la liga los independientes. Otros defensores de la independencia en Puerto Rico fueron Ramón Emeterio Betances, Lola Rodríguez de Tío.

Puerto Rico y su importancia geopolítica para Estados Unidos

Desde la ocupación norteamericana en Puerto Rico, a los puertorriqueños les ha tocado ser una especie de laboratorio en el continente. En el aspecto militar, juega un papel importante en la región y sirve de punta de lanza de la hegemonía norteamericana en el Caribe. Entre esos casos resaltan la famosa base en la isla de Vieques, la base naval de Roosevelt Roads, en Ceiba, que sirvieron como áreas de entrenamientos para futuras intervenciones militares en la región y fuera de ella.

Lo que está viviendo el pueblo borinqueño son los mismo males que tenía el istmo de Panamá, con la presencia de la antigua Zona del Canal, que fue base central de entrenamiento del ejército norteamericano para futuras invasiones. Puerto Rico también sirvió como guardián de armas químicas o de destrucción masiva estadounidenses. Y, sobre todo, le ha tocado forzosamente participar en intervenciones militares auspiciadas por Washington.

Puerto Rico fue utilizado como un laboratorio de pruebas de políticas económicas antipopulares. En 1993, el partido nuevo progresista, que tiene una fuerte afiliación con los republicanos en Estados Unidos, puso en práctica la privatización de los servicios públicos, entre ellos la salud y la industria telefónica. El resultado fue una protesta a la que denominaron huelga del pueblo. Pero las medidas neoliberales continuaron con el recorte presupuestario a la educación. Todo ello ocurrió en la administración del gobernador Pedro Rosselló González, quien prohibió el derecho a huelga a los trabajadores del sector público.

Se puede decir que desde este punto se empieza a resquebrajar la economía y la vida social del borinqueño, conllevando a la gran deuda que tiene Puerto Rico, que es cuatro veces mayor que la ciudad de Detroit, que es de 62.000 millones de dólares, quedando casi imposibilitado de pagar esa deuda. Lastimosamente, por tratarse de un estado libre asociado, Estados Unidos no puede hacerse cargo de la deuda señalada. Ello causó un recorte intensivo del gasto público, cerrando escuelas, despidiendo trabajadores del sector público, recortes a la salud pública. Además, hay que mencionar la funesta ley mercante de 1920 o ley Jones, que obliga a todo buque mercante con destino a puerto atracar en puertos norteamericanos y descargar su mercancía en buques con banderas norteamericanas.

Para culminar, cito una reflexión célebre de Vladimir Lenin:

“El capitalismo es la época del capital financiero y de los monopolios, que provocan en todas partes una tendencia a la dominación, y no a la libertad. Sea cual sea el régimen político, el resultado de esa tendencia es la reacción abierta y la extrema intensificación de las contradicciones en este campo.

Particularmente se intensifica la opresión nacional y las tendencias a las anexiones, es decir, a la violación de la independencia nacional (pues la anexión no es más que la violación del derecho de las naciones a la autodeterminación)”.

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