Preguntas sobre la vulnerabilidad de Panamá

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Incendio en France Field. (Foto: Tráfico Panamá @RTtrafico).

(Redacción de Bayano digital)

Una ola de incertidumbre se apoderó de la población panameña, cuando las imágenes transmitidas por la televisión local mostraban el 14 de julio las imágenes de inmensos depósitos e mercancías en el sector de France Field, en la caribeña ciudad de Colón, consumidos por un incendio de enormes proporciones.

Los que debió ser un día de fiesta, por la celebración del 228 aniversario de la toma de la Bastilla en Francia, se convirtió, de pronto en un infierno, en perjuicio de empresarios en la Zona Libre de Colón (ZLC), un área franca golpeada por la drástica caída de las reexportaciones en los últimos cinco años de actividad.

En forma obligatoria, surge la pregunta: ¿se pudo haber evitado el siniestro? La respuesta precisa puede ser suministrada por el Cuerpo de Bomberos de Panamá (CBP), cuyos integrantes se enfrentaron a la falta de agua en hidrantes para contener las llamas. El director del CBP, Jaime Villar describió como “un infierno” el incendio que fue controlado con el apoyo de compañías de otros sectores de este país. En la operación se requirió más de una docena de camiones de extinción, carros cisternas del IDAAN y dos barcazas cisternas.

De lo ocurrido, pueden ser extraídas varias lecciones, pero es necesario que las autoridades respondan a los panameños y panameñas algunas cuestiones esenciales en materia de seguridad, ya que eventos similares pueden repetirse ante la posibilidad de accidentes letales que impliquen la pérdida de vidas humanas. Esta son algunas interrogantes preliminares e ineludibles:

  • ¿Por qué grandes centros comerciales y zonas especiales carecen de una adecuada conducción de agua? ¿Es posible resolver esas carencias con la construcción de grandes tanques de almacenamiento del vital líquido?
  • ¿A qué se debe que Panamá no disponga de trajes aislantes contra la elevada radiación, manejo de líquidos inflamables y equipos aéreos para la extinción de incendios y helicópteros para rescatar a personas en azoteas de instalaciones en llamas?
  • ¿Por qué se permite en este país la construcción de rascacielos a los que no pueden acceder con facilidad los bomberos para sofocar el fuego abrazador y poner a salvo a los residentes? ¿Tienen los bomberos planos de esas torres?
  • ¿Cuántos helipuertos y ambulancias aéreas hay en Panamá, y dónde están? ¿Son suficientes? ¿Hay hospitales públicos y privados resilientes para soportar catástrofes?
  • ¿Dispone este país de refugios y albergues para recibir a sobrevivientes de incendios, terremotos, huracanes e inundaciones? ¿Dónde están localizados? ¿Hay mapas para indicarle a la gente cómo llegar a allí y saber cómo funcionan?

    La seguridad es un tema que compete a todos los ciudadanos. Por ello, es necesario identificar las vulnerabilidades y aplicar planes de preparación de personal y mitigación, contingencia y adaptación a desastres. En ese sentido, los gobiernos y las municipalidades tienen una alta cuota de responsabilidad en la coordinación.

    Los países que mejor responden a los desastres son los que se han preparado con la debida antelación para reducir el riesgo y actuar con rapidez ante las calamidades. Panamá no debería ser una excepción, en la tarea de salvar vidas. Para ello, se requiere que los recursos del Estado sean concentrados en este objetivo y que las comunidades organizadas reaccionen en forma ágil.

Un simple incendio de masa vegetal o por deficientes conexiones eléctricas puede convertirse en una amenaza nacional. Es justo y necesario, que el gobierno explique cuál es su plan preventivo de incendios. El país necesita saberlo lo antes posible.

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