Por Niko Jones

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El Dedo

Por Niko Jones

Personal de la Casa Blanca no las tuvo todas consigo, en la visita oficial a Argentina, donde gritaron a Obama insultos que le recordaron a su abuelita. Eso les pasa por juntarse con Macri y olvidarse de 40 años del golpe militar en ese país.
El presidente estadounidense casi termina bailando tango en Buenos Aires con la ola de manifestantes. Allí habría revivido la escena de la mantequilla en filme El último tango en París.
Hay un gran parecido entre Donald Trump y Chucky, el muñeco diabólico. Debe ser porque los dos son canallas y usan puñales para acabar con sus potenciales adversarios.
En Semana Santa, vieron a políticos panameños en misas, procesiones, arrodillados o cargando crucifijos, para espantar a sus demonios. Un niño preguntó a su mamá: ¿los diputados van al cielo? La mujer respondió: ¡allá deben dinero!
¿Será cierto que en la ACP tienen una lista con nombres de “rabiblancos” para nombrar desde las nuevas esclusas hasta los remolcadores. Esa posibilidad causó la alarma de Misko Jones y Tusko Jones. ¡Amanecerá y veremos!
Los Derechos Humanos indicaron al gobierno de Varela, sobre la cárcel en Punta Coco: ¡Mucho tiro para un solo ñeque! Le recomendaron invertir esa plata en mejorar la comida en La Joya, La Joyita y el Centro de Rehabilitación Femenino.
Bayano no anda con rodeos. Felicita a los panameños que escalaron el Monte Everest, pero también a los héroes que subieron el Cerro Ancón, para que no lo privaticen.
Y hablando de privatización, hay que recordar a los que quieren adueñarse de las fuentes hídricas, que el vital líquido es de todos, y que su acceso público es un derecho universal. ¡Rechacemos la privatización del agua y la rapiña!
“El Chapo” Guzmán quiere venir a la inauguración de la sucursal de su Cartel en Panamá. “Son puros negocios, no más, para estar junto a mis cuates”, ha dicho el personaje de marras, quien apuesta a la globalización del “narcolavado”.
El crimen se está popularizando. Panamá ya tiene dos bandas que operan en Costa Rica y pronto habrá negocios con los mareros centroamericanos. La mayoría son jóvenes varones expulsados del sistema educativo, atraídos por la droga.
Al alcalde José Isabel Blandón le preguntan a diario los turistas: ¿por qué la Ciudad de Panamá tiene tanta basura y no tiene aceras, y los parques son ajenos? Su respuesta: estamos trabajando para tener urbe más amigable. ¡Qué bárbaro!
La metrópoli es un caos. Además de estar contaminada, está sometida a un violento estrés. Bien podría ser escrita otra versión de “era una ciudad de plástico, de esas que no quiero ver, de edificios cancerosos”, que describió Rubén Blades.

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