Otro patrimonio en peligro

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Otro patrimonio en peligro

Por Mariela Sagel

Como si no hubiéramos tenido suficiente con que nos cercenaran el Casco Viejo de la ciudad de Panamá, con la construcción de la 3ª. fase de la Cinta Costera, frente a la ciudad amurallada, ahora está amenazada de cierre una institución que sin haber sido declarada patrimonio nacional, tiene más años que todos los periódicos que circulan en nuestro país. Se trata de La Estrella de Panamá, que este año celebra 167 años de su fundación, y que se gestó como The Panama Star en virtud de la afluencia de estadounidenses a través del Istmo por la fiebre del oro que se vivía en California.

Esta amenaza tiene fecha de defunción, gracias a la inclusión del grupo editorial al que pertenece La Estrella (y que incluye a El Siglo) en la Lista Clinton, que según expertos en relaciones internacionales ‘es solo un documento particular sin valor jurídico alguno y por ende no es obligatoria. Es un instrumento de política exterior que se emplea para descalificar y marcar a personas y empresas investigadas o acusadas en EE.UU. y no toma en cuenta la presunción de inocencia.

La Estrella de Panamá es un patrimonio nacional y cultural. A través de sus páginas, se puede tejer la historia de nuestra nación aún antes de que fuéramos república. Los columnistas independientes, que hemos encontrado en estas páginas una ventana sin cortapisas de ninguna clase para expresar nuestras opiniones, sean de índole política, religiosa, social, gremial y hasta ideológica, nos hicimos presentes la semana pasada en las instalaciones del grupo editorial para manifestar nuestro respaldo y ofrecer nuestras acciones para defender la libertad de expresión e información que siempre ha sido observada y respetada por los dos medios que pretenden cerrar.

En ocasión de la celebración del Día Internacional de los Museos, surgieron algunas voces sobre la celebración de los 40 años de la fundación del Museo del Hombre Panameño, hoy llamado Museo Antropológico Reina Torres de Araúz —en diciembre próximo—, y que tuvo como su primera y majestuosa sede la antigua estación del Ferrocarril, frente a la Plaza Cinco de Mayo, otro patrimonio que ha sido irrespetado por los Gobiernos y por el mismo pueblo panameño. Ese museo, cuya colección invaluable se encuentra en un gran signo de interrogación, —en hibernación permanente— era el orgullo de los panameños y daba cuenta de nuestros orígenes.

Las vicisitudes que ha pasado, son típicas de un museo errante: varias piezas de oro fueron robadas en 2003, lo trasladaron a una edificación inadecuada que construyó el Gobierno de Mireya Moscoso en Llanos de Curundú (el cuestionado Museo del Tucán) y lo que queda de su acervo —lo que no fue robado—, está embalado en cajas y en cajillas de seguridad. El edificio donde estaba inicialmente el museo fue declarado monumento histórico en 1996 y se trató de darle una autonomía como la que gozan el Museo del Canal y la Ciudad del Saber, pero las manipulaciones de políticos ignorantes cercenaron esa figura y así nos encontramos que no tenemos ni edificio ni colección ni museo.

Este museo pasó a manos del Instituto Nacional de Cultura, que hasta la fecha no ha avanzado en la definición y manejo óptimo de este valioso bien cultural e histórico, demostrando la ineficiencia que lo rige, a pesar de los cambios de dirección que ha experimentado. En Brasil, con el cambio de Gobierno, como consecuencia de la destitución de Dilma Rousseff, al nuevo presidente se le ocurrió disolver el Ministerio de Cultura para reducir gastos. El Palacio Gustavo Capanema, sede del Ministerio, fue ocupado por artistas, músicos, escritores, liderados por los famosos cantantes Caetano Veloso y Chico Buarque, entre otros, en protesta por esta decisión. Esto se multiplicó en 12 estados en las sedes culturales de esa dependencia gubernamental y ya el ministro de Educación ha salido al paso prometiendo la restitución del Ministerio de Cultura.

¿Cuándo será el día en que los panameños defendamos nuestras instituciones culturales contra el avasallamiento de extraños y propios, que se prestan para seguir los dictados de los más poderosos en detrimento de nuestra identidad nacional?

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